C A P I T U L O 4 9

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Abrí la puerta lo suficiente para ver a Kakucho, pero él la empujó un poco molesto por darle largas a lo que realmente tenía.

Sus ojos pararon del corte de mi barbilla a mi vientre y puso sus manos ahí, acariciándolo sutilmente.

-¿El cachorro está bien?- es tierno que llamen a mi hijo con apodos raros pero inocentes.

-Los dos estamos bien, pero necesito que me ayudes con algo- lo metí a la casa y le enseñé el cuerpo, dándole un breve resumen de lo que había pasado y omitiendo detalles para que no culparan a Rei.

Se quedó cayado, hizo un par de llamadas y en menos de quince minutos ya tenía a mis esposos de apellido Haitani queriendo revivir a la mujer para matarla ellos mismos por atreverse a tocarme.

Kaku y Rindou se dedicaron a sacar el cuerpo y Ran a cuidarnos y asegurarse que nadie se haya dado cuenta del escandalo. Limpiamos la sangre, nos lavamos y sacamos todos aquellos objectos que tuvieron contacto con ella.

En lo que esperábamos a que regresaran me acurruqué en el hombro de Ran, necesitaba mimos y él era muy bueno dándomelos.

-Amor deja de verme las tetas- era increíble lo mucho que me habían crecido, temía el día en que me dolieran por lo grande que se pusieran. Era normal porque mi cuerpo se estaba preparando para cuidar a mi hijo.

-Pero es que están tan deli...- le di un beso para que se callara y que sus hormonas no hablaran por él -Las disfrutaré tanto cómo pueda, cuando la beba nazca ya no podré usarlas.

La mayor discusión que hay en mi familia es el sexo del bebé, unos dicen que es niña y otros niño, se armó en grande cuando les dije que si no sabía quien era el papá tampoco quería conocer el sexo del bebé. Me llamaron egoísta y madre desnaturalizada, pero ni así lograron convencerme de lo contrarío, así que cada quien le dice cómo mejor le plazca.

-Oye mamita- Aquí va de nuevo, siempre que me dice así solo hay una cosa segura y eso es el sexo -Tengamos un rapidin.

-No- no pienso repetir la bochornosa situación de mi hermana viéndome con Kaku, aún tengo pesadillas sobre eso -Espera hasta mañana en la casa.

-Pero, no es justo antes teníamos sexo donde fuera

-Ran aún tenemos sexo en cualquier lugar, pero no me voy a sentir cómoda chupándotela en el mismo lugar donde maté a alguien- hasta yo tengo mi limites en eso.

-Sobre eso ¿no te sientes ni un poco mal? te veo muy tranquila, incluso hiciste un berrinche porque ya no había salsa de soya ayer en noche.

Esa es la cosa, que no siento nada. La sensación de vacío en mi pecho cómo aquella noche esta otra vez, no hay culpa o remordimiento. Era de suponerse nunca he sido mentalmente estable.


Sanzu iba llegando a casa después de terminar sus asuntos pendientes en su trabajo como mafioso, lo único que quería era ir a la habitación privada de su mujer y acurrucarse en sus pechos enormes, mientras ella le hacía piojito y lo llenaba de bes...

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Sanzu iba llegando a casa después de terminar sus asuntos pendientes en su trabajo como mafioso, lo único que quería era ir a la habitación privada de su mujer y acurrucarse en sus pechos enormes, mientras ella le hacía piojito y lo llenaba de besos y si más tarde se sentían creativos tampoco se negaría a estar entre sus piernas por un buen rato.

Pero el resto de los esposos tenían otro plan en mente para Akashi, ya que lo culpaban del reciente favoritismo de su esposa hacia él.

En cuanto entró a su casa Kakucho lo acorraló y llevó a la oficina del jefe, el único lugar donde su dulce esposa y futura madre de su hijo no los escucharía y por lo tanto no se enteraría.

-Quitenme las putas manos de encima- Sanzu se retorcía y vociferaba, pero Ran lo puso contra la pared, poniendo su mano al lado del hombre de cabello rosa y olvidándose por completo del espacio personal al estar tan cerca de él.

-¿Qué mierda le diste a mi muñequita para que esté tan dócil?

-Es encanto natural, que por lo visto ustedes no tienen. Suéltenme maldita sea, quiero ir a follar con mi esposa.

Esa frase hizo que Ran sonriera de forma diabolica y pensando el mejor comentario para provocarlo.

-Ding, ding... Noticias cogimos un día antes de que se casarán- dijo refiriéndose al primer intento de matrimonio entre esos dos.

-No te sientas especial Merlina, tú y otros tres se la cogieron- para este punto de su relación a Haruchiyo le daba igual que hubiera tenido sexo antes de casarse con cualquier de sus esposos. -Para bien o para mal, estamos casados con la misma mujer, no sé en qué posición nos pone, pero debemos aprender a tener una buena relación entre nosotros por el bien de ella y el enano.

Por primera vez, en todo el tiempo que llevan conociéndose le dieron la razón.

Ya son adultos y Naoko nunca dejó a uno por estar con otro, en cambio se las arregló para mantener una relación medianamente funcional con todos ellos.

Llegaron a la conclusión de que Naoko se sintiera más atraída a Haruchiyo porque probablemente él era el padre biológico del bebé, a más de uno no le hacía gracia esa idea, pero al final de cuentas ya no importaba.

Naoko que había escuchado la peculiar voz de su primer esposo salió de la cama para ir a buscarlo y que le bajara las hormonas que subieron mientras miraba al resto de sus maridos ejercitarse. Ninguno quiso tocarla y ella necesita la compañía de uno de los hombres a los que amaba.

Fue de pasillo por pasillo hasta que escuchó cuchicheos del único cuarto que no tenía permitido entrar. La puerta estaba entreabierta y se asomó un poco.

Viendo a Sanzu acorralado cómo un pequeño corderito listo para ser la presa de seis lobos hambrientos. Pero eso no fue lo que más resaltó en ellos, sino esa posición dominante que usaban justo antes de hacerla gritar de placer y ahí fue donde se le ocurrió la idea de que tal vez querían hacer algo más con su amado.

Ya sabía que Koko disfrutaba estar con hombres, pero no se esperaba que sus otros esposos también lo hicieran.

Una parte de ella le decía que los dejara dar el siguiente paso, un besito entre Sanzu y Rindou con algunas caricias de por medio no le caerían mal para calentar las cosas, pero otra le exigía sacar a Sanzu de ahí y demostrarles que ese monumento era suyo.

-¡Ah no!...- se puso delante de Haruchiyo para quitarle eso buitres que tenía por esposos - Él es mío, consiganse el suyo.

Todos comprendieron al instante a que se refería, preferirían estar muertos antes de coger entre ellos.

-¿Ah?

-Estos idiotas tendrían suerte de tenerme por cinco minutos, porque dudo que puedan durar más que eso.

Estaban debatiendo entre ellos, convirtiendo su conversación en algo completamente no homo.

Pero Naoko se quedó estática ante la reciente sensación en su interior, algo que jamás había sentido y que apenas si se podía percibir. Se llevó las manos al vientre, donde suponía que descansaba su pequeño retoño.

Al verla tan tranquila y sin intentar pararlos se preocuparon hasta que ella soltó una risita nerviosa.

-Mi bebé se acaba de mover.

Todos quisieron hacer fila para tener la oportunidad de también sentirlo, pero al tener tanta atención por parte de sus papás ya no lo quiso hacer más.

F E T I S HDonde viven las historias. Descúbrelo ahora