2-D no quería entrometerse mucho con la nueva integrante de la casa.
Ella era un poco distante con todos menos con Noodle. Russel sin embargo, tenía más facilidad que él para sacarle tema de conversación cuando se juntaban a almorzar o cenar todos juntos en la cocina.
Por otro lado, Murdoc estaba silencioso y ausente Stuart sabía que algo tramaba ya que como por dos días había estado entrando y saliendo del sótano, pidiendo con sumo enojo que nadie se atreviera a acercarse o lo dejaría sin comer por dos días.
Debía confesar que se sentía como un idiota, pero es que no sabía realmente como encarar la conversación cuando la veía.
Por ahora sólo la miraba en silencio, cuando almorzaban juntos, o cuando estaba en la sala leyendo un libro que Noodle le había prestado, como aquel dia.
Había un brillo triste en su mirada. Quería hacer algo para cambiarlo, pero tampoco la conocía tanto como para saber qué hacer al respecto.
- ¿Kion? - la voz de Murdoc se oyó desde la puerta que daba al sótano, interrumpiéndolo a él de sus pensamientos, y a ella de su lectura.
Kion alzó la vista de su libro, y miró a Murdoc sin expresión en el rostro.
- ¿Puedes venir? Hay algo que quiero enseñarte.
Sin chistar se paró del sofá dejando el libro en la mesa ratona, y se dirigió escaleras abajo hasta el sótano.
Cuando Kion bajó finalmente, se encontró con lo que jamás se habría imaginado: un laboratorio montado allí mismo.
- ¿Y... Y ésto? - preguntó anonadada, mientras se adentraba con expresión de sorpresa abriendo sus ojos y comenzando a analizar todo.
- Es tu Laboratorio, tal como lo pediste. - le respondió el pelinegro obvio sin mucha expresión, mientras se cruzaba de brazos.
- No creí que fueras a traerme un laboratorio aquí mismo... Y menos en tan poco tiempo. ¿Dónde... Dónde conseguiste todo ésto? - preguntó sin poder caer en cuenta de aquello.
Ella pasaba su mano por sobre la mesada, y se dirigió a un gabinete dónde estaba acomodado todo el material de laboratorio, y el estante de al lado estaba repleto de libros.
- Tengo mis contactos. Te dije que podía darte lo que quisieras... Solo debes confiar en nosotros.
- Cielos Murdoc, ésto... - no podía finalizar la oración de lo sorprendida que estaba.
Pasó su mano por los grandes libros leyendo sus títulos. Eran buenos libros, conocidos y con mucha información. Aquello debía haber salido un dineral.
- ¿Ésto cuánto me va a costar? - continuó. Sabía que aquello era demasiado bueno para ser verdad, y ella aún le tenía un presente rechazo.
- Nada. Solo debes trabajar con nosotros. - respondió él.
- Me siento totalmente presionada ahora que hiciste todo ésto. Siento que si intento huir vas a matarme.
- ¡¿Puedes dejar de ver el lado negativo de las cosas todo el tiempo?! - preguntó irritado, en una esquina del sótano, apoyado sobre una de las mesadas.
- Pues lo siento. Aún me estoy acostumbrando a todo ésto. - lo miró con temor y desconfianza.
- Bien, te dejare un rato a solas para que te amigues con tu nuevo lugar de trabajo. Si necesitas algo estaré arriba.
Fue lo último que dijo y desapareció de allí.
Mientras subía las escaleras, se sintió algo extraño. Sabía que haber hecho todo eso (con lo que le había costado) era por causas meramente profesionales. Ella debía trabajar para él, para ellos en general. No lo había hecho especialmente para ella.
Y cuando 2-D vió que Murdoc desapareció de la sala al salir del sótano, finalmente se atrevió a dirigirse hacia el lugar.
Al principio se encaminó decidido, pero mientras bajaba las escaleras, rápidamente la timidez y los nervios lo invadieron.
La vió allí abajo, mientras observaba su nuevo espacio con asombro y un brillo diferente en su mirada.
- H-hola Kion. - la saludó.
Ella volteó a verlo y sonrió de lado sin enseñar sus dientes.
- Hola 2-D.
- Puedes decirme Stuart si quieres. - sonrió también sin enseñar sus dientes. - ¿Ésto... Ésto es tuyo ahora cierto?
- Supongo que lo es... ¿No es genial? - preguntó entusiasmada.
El hizo una mueca, la verdad que no comprendía absolutamente nada de todo lo que se encontraba allí. Se acercó un poco, con manos inquietas y miró el gabinete que contenía algunos materiales de vidrio.
- Creo que si yo tocara algo de eso se haría trizas en segundos. - confesó riendo algo torpe.
- Mejor no lo hagas. - rió ella.
- ¿Qué es eso?
- Ésto es un balón, sirve para calentar sustancias.
- Parece un Bong. - rió divertido.
Ambos rieron, y se hizo un silencio por unos segundos. Kion notó que él estaba un poco incómodo, y que era un muchachito bastante tímido.
- ¿Puedo preguntarte algo... Personal?
- Por supuesto. - le dijo el mirándola sonriente.
- ¿Por qué te tiñes el cabello de azul? - Stuart rió ante su pregunta.
- Aunque no lo creas, éste es el color de mi cabello. Cuando era niño tuve un accidente, caí de un árbol y quedé completamente calvo. Luego, mi pelo solo volvió a crecer azul.
- ¿Así sin más? - preguntó Kion incrédula.
- Así sin más... Se que no suena creíble, pero es la verdad.
- Bueno, yo tengo un ojo de color rojo. - se encogió de hombros, dándole a entender que no sonaba del todo extraño. - Lamento no haberte dicho el porqué cuando me lo preguntaste aquella vez, supongo que estaba algo molesta por toda la situación.
- Está bien, lamento haber sido entrometido. No quise ofenderte.
- No pasa nada. - le sonrió de lado. - Una vez tuve un accidente en motocicleta con mi ex novio, y Vi... Una especie de angel negro. Él me dió una nueva oportunidad de vida, podría haber muerto allí mismo pero no ocurrió. Desde ese día mi ojo derecho es completamente rojo. Me gusta verlo como un milagro.
- Tu historia es definitivamente más interesante y cool que la mía. - confesó.
Ambos estallaron en risas.
- Tengo varias preguntas más. - confesó la rubia. - Pero no quiero incomodarte...
- No lo haces, después de un tiempo te acostumbras a que la gente se te quede viendo por lucir tan extraño, o tener que explicar por qué luzco como un fenómeno.
- No luces como un fenomeno. - lo corrigió algo apenada por cómo se referia a si mismo.
- Murdoc me atropelló en la tienda de instrumentos dónde solía trabajar. Allí perdí un ojo, y luego volvió a hacerlo en otra ocasión y perdí el otro ojo. En ese momento tuvo una especie de impulso. Supo que yo debía ser su frontman de la banda que estaba creando. Más o menos una situación similar a cuando te conoció a ti.
- Bueno, digamos que a mí prácticamente me raptó. ¿Lo has perdonado?
- A mi igual. Y si, si lo perdoné. Él ha hecho mucho por todos nosotros.
- No puedo comprenderte, no aún. Él hizo todo ésto. - miró hacia el laboratorio. - Pero nada hará que me olvide de el horrible acto que cometió.
- Todos hemos cometido errores, Kion.
- Hablas de el como si fuera... Un salvador o algo por el estilo.
- Bueno, en parte lo fue. - se encogió de hombros.
Kion lo miraba atónita. No podía creer como estaba tan seguro de su idea. Jamás lo podría comprender. ¿A caso Murdoc le había lavado el cerebro también?
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Rhinestone Eyes | Gorillaz
FanfictionDesesperado en busca de un cerebro para salvar algunos problemas de su banda Gorillaz, Murdoc Niccals pone su mira en Kira Ion, una científica investigadora recién llegada a Londres Su historia no comienza del nada bien. Aunque para su suerte, en l...
