– Bien, como te dije quería hablar contigo en privado. – Murmuró Murdoc guiando a Kion a una de las habitaciones de la casa que usaban como oficina, para reuniones, ensayos y charlas para acordar temas sobre la banda.
– ¿Qué se supone que tengo que hacer aquí? – preguntó de mala gana.
– Oye oye oye... Estoy intentando hacer ésto lo más fácil posible. ¿Quieres que me ponga en el papel de villano? – preguntó frunciendo el ceño, molesto.
– Creo que ese papel ya lo tienes. – Murmuró desviando la mirada.
Hubo unos segundos de silencio, y el pelinegro volvió a hablar.
– Verás. Como ya te explique más o menos en el desayuno, mi cuerpo está básicamente en la mierda. Creo que eso ya lo notaste por mi color de piel.
– Si... ¿Y?
– Tu debes poder hacer algo. – respondió como si fuera lo más obvio del mundo.
Kion abrió sus ojos aguantando una carcajada.
– A ver... Déjame ver si entendí bien. Tú haces un pacto con una especie de diablo para tener fama y una exitosa banda, vendiéndole tu alma... ¿Y quieres que yo desafíe todos esos límites, recuperandote mágicamente una piel sana y natural? – preguntó divertida.
Murdoc se paró de golpe con una expresión de enojo y golpeó con sus manos en la mesa. Kion se asustó y se encogió en su lugar.
– Si, Kion. Entendiste perfectamente. – sonrió con sarcasmo, conteniendo el enojo.
– Pues te recuerdo que soy una científica investigadora, no una maldita doctora. – frunció el ceño. – Además, ni siquiera tengo un laboratorio donde hacer mis investigaciones, no tengo material ni acceso a nada para poder estudiar bien qué es lo que ocurre con tu maldita piel.
– Bien. ¿Quieres un laboratorio? Lo tendrás. ¿Quieres material? Lo tendrás, te lo dije... No todo es malo aquí. Puedes tener lo que tú quieras.
– Menos mi libertad. – Murmuró irónica.
– Ninguno de aquí es libre. Nadie es libre en éste mundo en realidad.
Kion se quedó pensativa. No quería hablar más con él, de todas las personas del mundo con él era con el que menos quería hablar.
Se había ganado su odio. Y jamás lo perdonaría por lo que le había hecho.
✧✧✧
– Hey, Kion. – Noodle apareció en la sala.
Kion había estado allí los últimos quince minutos, cruzada de brazos en el sofá.
– Hola Noodle. – respondió con la voz apagada.
– ¿Todo en orden? Quería darte una sorpresa.
– La verdad solo quiero huir. – respondió. – ¿Cuál sorpresa?
Noodle la miró apenada.
– Lamento todo ésto, pero te prometo que todo mejorará. Tienes que confiar en nosotros, por favor...
– ¿Cuál era la sorpresa? – insistió.
– Ven, sígueme.
Kion siguió a la japonesa escaleras arriba, y pararon en el tercer piso. La guió hasta una de las habitaciones que ella aún no conocía y abrió la puerta.
– Bienvenida a tu nuevo cuarto.
Kion ingreso, y sonrió de lado. No era tan grande como su habitación anterior, ni se asemejaba. Pero era suya, y podría decorarla como ella quisiera.
– Espero que no te moleste, pero estuve dejándote un poco de ropa en tu nuevo closet. Un par de cuadros para que llenes como más te guste y maquillaje nuevo.
Kion miró todo en silencio, y luego miró a Noodle.
– No se qué decirte, gracias. La verdad significa mucho después de todo ésto.
– No me agradezcas, debes estar cómoda en tu estadía aquí. – se acercó y se sentó en su nueva cama. – Solía ser mi habitación, pero luego la cambie por la de el segundo piso porque es más grande. – explicó. – Aquí enfrente está 2-D, pero el no es ruidoso... Russel si lo es, se la pasa jugando videojuegos por las noches, o gritando cuando ve películas de terror.
Ambas rieron, y Kion se alivio al reír después de tantas horas de no hacerlo.
– Y hablo en serio, quizá el motivo por el que estés aquí no sea suficiente para "obligarte" a quedarte. – explicó apenada. – Pero creeme que las cosas cuando se acomoden, realmente te gustará.
– Eso suena algo retorcido.
– Todos estamos un poco retorcidos. Pero debo confesar que llegué a tenerles mucho afecto a esos tres idiotas. – rió mientras jugaba con los cables de unos auriculares.
– Ya veo... Aunque si te soy sincera, me cuesta entrar en confianza. Mucho más abrirme al resto. Contar un poco de mi historia es algo, pero conocer a fondo a una persona es distinto.
Noodle asintió con su cabeza, coincidiendo con su manera de pensar. No iba a presionarla, quería que las cosas se den por si solas.
– Bien, te dejo en tu nueva habitación. Cualquier cosa que necesites, llámame. – le sonrió de lado algo apenada, y se dirigió a la puerta.
– Noodle... – la llamó antes de que cruzara el umbral. La japonesa volteó expectante. – Gracias, de verdad. Es un alivio poder tener mi cuarto y mi privacidad. Y gracias por todo lo que me has dado... La ropa y eso.
– Por nada Kion. – sonrió de lado, y luego se retiró cerrando la puerta tras de sí.
Kion miró todo el lugar una vez mas, y luego de explorarlo un poco se tiró boca arriba en su cama.
Sólo un tiempo más... Sólo un tiempo más...
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Hola a todxs! Como el capítulo fue bastante corto en comparación a los demás, hoy subiré dos capítulos juntos.
Gracias por leer y por votar! Su apoyo es muy importante para mí. ¡Que lo disfruten!
LoXx.
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Rhinestone Eyes | Gorillaz
FanfictionDesesperado en busca de un cerebro para salvar algunos problemas de su banda Gorillaz, Murdoc Niccals pone su mira en Kira Ion, una científica investigadora recién llegada a Londres Su historia no comienza del nada bien. Aunque para su suerte, en l...
