Todos la miraron extrañados, sabían que algo escondía. Su expresión era de tristeza, como si algo la estuviera incomodando.
Miraron escaleras arriba al oír como Murdoc bajaba por éstas con dos bolsos en sus manos.
– ¿Qué ocurrió? – preguntó Russel, con una seria expresión en el rostro.
– Yo... Estem... – habló con nerviosismo, frenando en medio de la sala.
Todos se miraron entre sí, y luego voltearon a Murdoc. Russel lo frenó posando una mano en su pecho con brusquedad.
– ¿Qué diablos ocurrió?
– Es una larga historia. – respondió severo, plantándose firme.
– ¿A dónde vas?
– ¡Lejos! Lejos de aquí.
– Tú no irás a ningún lado, hasta que nos expliques lo que ocurre aquí. – respondió Russel cruzándose de brazos.
Murdoc miró al resto, quienes esperaban una respuesta expectantes y severos.
Bufó rodando sus ojos y dejó sus maletas en el suelo. Guardó una pistola en la parte trasera de sus pantalones y se sentó en el sofá, haciendo una seña para que se reúnan a su lado.
Les contó todo lo ocurrido. La venta, las amenazas, los tratos con Jimmy... Y que probablemente aquellos tipos vendrían en cualquier momento. Y que podrían matar a todos, especialmente a Noodle.
Todos lo miraban decepción en su mirada, en silencio mientras él terminaba de explicar lo ocurrido. Ninguno podía creerlo, no podían creer como no les había comentado a ninguno los negocios sucios que estaba haciendo.
Kion no dijo nada, y agradeció que ninguno le haya preguntado al respecto. Si se enteraban de que ella sabía lo ocurrido y que no había comentado nada... Habría sido un gran problema.
– Creí que habías cambiado... – Noodle se paró del sofá, decepcionada, rompiendo el silencio por fin.
– Espera, no piensen lo peor... Necesitaba el dinero, ¡Fue parte de su paga también!
– ¡No queremos dinero sucio! – dijo Russel, molesto.– Viejo, ¿Sacrificar a Noodle, para salvarte el trasero?
– ¡Jamás dije que iba a sacrificar a Noodle! Por eso les estoy diciendo que huyan, ellos vendrán mañana... Sólo le dije eso para que se vaya por el momento.
– Tú crees que eres muy generoso por decirnos que huyamos antes de que nos maten. Pero el error está en el momento en que decidiste vender ese maldito armamento en mal estado. – respondió Stuart, hablando por primera vez después de haber estado un rato asimilando lo que ocurría en silencio. – Nos pusiste a todos en riesgo...
– Stuart, por favor. Chicos, tengo dinero... Podemos huir de aquí y seguir nuestro trabajo en otro lado. Pero debemos huir.
– No Murdoc. Yo sé que si a mí me pasará algo, no dudarías en reemplazar mi lugar por Jimmy. – respondió Noodle.
– ¡No digas eso! ¡Sabes que jamás haría algo así, Noodle por favor!
Ésta nego con la cabeza y se retiró de allí escaleras arriba.
– ¡Noodle! ¿A dónde vas? – preguntó Kion preocupada siguiéndola escaleras arriba.
También seguían Stuart y Russel a sus respectivas habitaciones.
– Me voy Kion, ésto se acabó.
– ¡No se vayan sin mi! –gritó Murdoc desde la sala.
– ¿Qué estás diciendo? Por favor, sabes que Murdoc jamás te sacaría tu puesto en la banda... ¡Sólo debemos huir porque ellos van a matarnos a todos! – dijo Kion, ingresando en la habitación de la japonesa seguida de ella.
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Rhinestone Eyes | Gorillaz
FanfictionDesesperado en busca de un cerebro para salvar algunos problemas de su banda Gorillaz, Murdoc Niccals pone su mira en Kira Ion, una científica investigadora recién llegada a Londres Su historia no comienza del nada bien. Aunque para su suerte, en l...
