Copas de más

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— Él es mi viejo amigo, audicionó hace mucho tiempo como guitarrista para Gorillaz pero seamos sinceros, Noodle tiene unos skills que pocos pueden superar. Lamento decirlo así pero es la verdad Jimmy. – Acotó riendo.

Al hombre no pareció hacerle mucha gracia.

– Oh, mucho gusto Jim...– Kion se acercó a estrechar su mano con respeto.

Notó que Russel y Noodle estaban sumidos en su batalla de ajedrez.

– ¿Vamos al laboratorio? Le conté a Jim el gran laboratorio que te monté en el sótano, me gustaría enseñarle algunas cosas en las que estamos trabajando.– explicó Murdoc entusiasmado.

– No lo sé... Aún tengo material privado allí, sin ofender. – miró al hombre con desconfianza.

– Claro que no es privado. Es mi nuevo negocio también, y él es un amigo. – Murdoc le restó importancia.

Noodle volteó a ver con severidad al azabache, y Russel la imitó.

– ¿Te parece si vuelves otro día en que el proyecto éste terminado? – Kion miró al hombre, intentando seguir con un tono amable.

Éste tenía un aspecto extraño, y daba una vibra dudosa.

– Dice eso porque cada proyecto que comienza no lo puede terminar. – contestó Murdoc, en tono de broma.

Nadie había reído, sabían que ya estaba ebrio. Y Kion lo había tomado a mal, por la mirada de desaprobación que le dedicó a Murdoc. Había perdido la paciencia.

– Con permiso... Jimmy. – respondió a secas y se dirigió escaleras arriba.

– ¡Qué amargada! ¡No aguantas ni un chiste! ¡Buuh! – gritó arrastrando las palabras.

– Tú no paras de cagarla. – Murmuró Russel, negando con su cabeza.

– ¡Y tú cierra el hocico!

– ¡Oye! Suficiente. – Noodle se paró. – ¿Por qué no se van a esos bares de mala muerte si lo que planean es seguir bebiendo como dos viejos borrachos? Tu amigo no es bienvenido aquí. – le respondió severa, con puños sobre la mesa.

Se hizo un tenso silencio en el ambiente, y Murdoc alzó ambas cejas incrédulo.

– Tengan cuidado con las cosas que dicen. – Murdoc señaló a Noodle con aires de grandeza. – Porque saben que con un chasquido de dedos puedo echarlos a todos y cada uno de ustedes. ¿O lo olvidas, pequeña?

– Bien, inténtalo. A ver si consigues alguien mejor que yo. – le respondió sin miedo.

Éste no dijo nada. La miró enojado, y luego la esquivó para tomar su abrigo del perchero y salir por la puerta principal. Su amigo, lo siguió mirando al resto con una expresión molesta.

Noodle miró a Russel, y éste suspiró posando una mano en su hombro.

– Tranquila, sabes que no lo dice en serio. Él sólo está ebrio.

– Si, pues que cuide lo que dice.

– Vamos, es Mudz... Ya lo conoces. Dice estupideces cuando se enoja.

Noodle miró hacia la puerta nuevamente, y suspiró un poco más tranquila. Russ tenía razón.

✧ ✧

Noodle y Kion se encontraba en la sala  aquel mismo día, tarde por la noche. La japonesa le estaba enseñando artes marciales a Kion para que aprenda a defenderse sin la necesidad de usar armas, en caso de que tengan otro encuentro comprometedor.

Rhinestone Eyes | Gorillaz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora