¿Estás conmigo?

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Noodle, quién ya estaba bastante ebria con el correr de las horas al encontrarse con Kion en la sala gritó y extendió sus manos hacia ella.

– Kion ven, vamos a bailar. – gritó por sobre la música.

Kion rió y relajándose un poco de la previa situación con Stuart, se encaminó hacia la japonesa para divertirse un rato.

– Ellos son Gerald y Paul. – señaló a los dos amigos de Declan quien también estaba allí.

– Mucho gusto, soy Kion.

– ¿Ese es tu nombre? – preguntó Paul curioso, mientras la saludaba estrechando su mano.

– Es un alias, mi nombre en realidad es Kira Ion.

– Bueno, Kira o Kion suenan fenomenal. – le guiñó un ojo.

Kion volteó a ver a Noodle y ésta solo se encogió de hombros divertida. La tomo de las manos y comenzó a bailar con ella.

– ¿Dónde estabas? Te estuve buscando por todos lados. – preguntó mientras bailaban en el centro de la sala, rodeados de mucha gente más bailando también en parejas o en grupos.

– En el sótano, había un grupo de idiotas revisando mis cosas. – explicó. Noodle rió.

– Me dijo Russel que Ace te vió. – Murmuró en su oído. – No le des importancia, tiene aires de superioridad al igual que Murdoc.

– Ya lo creo. – suspiró.

– Tranquila, vamos a divertirnos. ¿Quieres una cerveza?

– De hecho prefiero algo fuerte.

– ¡Hey! Allí está la Kion que esperaba. – rió divertida y sin dejar de bailar guió a ambas a la cocina en busca de más bebidas.

.

– Ahí estabas. – Murdoc encontró a Kion en el balcón de la habitación de Noodle. – Satán, me había preocupado.

Dijo mientras ingresaba al balcón encendiendo un cigarro.

– ¿Por mi? – preguntó irónica mirando hacia el horizonte.

Ya estaba bastante ebria, y se había tomado un descanso de aquel bullicio para estar en su propia compañía disfrutando de la música.

– Por supuesto, después de aquella amenaza no duermo tranquilo por las noches. ¿No has visto nada extraño verdad?

– Ya que tocas el tema, necesito que me expliques de qué va todo ésto. ¿Debería preocuparme?

– No, no temas. Nada va a pasarte mientras yo esté aquí.

Kion lo miró de reojo, mientras el exhalaba el humo de su cigarro. Luego le ofreció una pitada.

Ella lo tomó e inhaló del cigarro. Murdoc optó una expresión sorprendida.

– Creí que no fumabas. – Murmuró.

– ¿Y por qué me ofreciste entonces? – preguntó Kion exhalando el humo. 

– No lo sé, para probarte. – rió por lo bajo mirándola fijo. – ¿Así que viste a Ace?

– ¿A caso todos van a preguntarme lo mismo? – preguntó irritada, y le dió otra calada al cigarro para relajarse.

– Oye, tranquila rojita... Solo quería decirte que él y yo ya no tenemos trato. De hecho, tengo a alguien más en la mira.

– ¿De qué hablas?

– Jimmy. ¿Recuerdas que te lo presenté? Hemos estado hablando... Él es amigo de unos idiotas a los que le vendí aquel armamento en mal estado.

Rhinestone Eyes | Gorillaz Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora