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[🎵🎵🎵]

—El brazo tiene que estar duro, Hoseok.

—Bien. Gracias, Jake.

—Sí, mamá.

—Tened cuidado con los chicos, en Daegu fue donde encontraron a esos muchachos. No me gustaría que os cruzarais con ellos...

—No... Estamos en el campus. No hay de qué preocuparse.

La madre de Jimin le había interrogado por diez minutos hasta que soltó la bomba. Daegu era la ciudad de los deshonrados y si tenías la mala suerte de encontrarte con siete chicos jóvenes, estabas perdido.

Arruinado.

Muerto.

Exterminado.

Por un lado, Hoseok practicaba frente a un largo y estrecho espejo con ayuda de Jake que lo aconsejó y llevó a la hora de hacer nuevos pasos que ellos dominaban. Por otro lado, los demás desayunaban un bol de arroz blanco en grupo, conociéndose un poco más. Los de Busan quedaron asombrados al conocer las edades de los de Daegu. El menor tenía quince años, como Jungkook. ¡Quince! Sí, sí. Un crío que tenía las ideas más claras que un adulto y las agallas de un león para hacerles el corte de manga a la autoridad.

—Un poco de música para alegrar el día, ¿no?—espetó Sunoo, juguetón.

—Ahí tienes el altavoz portátil—Sunghoon señaló en dirección a la habitación sin levantar la mirada del bol de arroz y Sunoo corrió hacia ella.

—¿Música?

—Sí, Jake. Súbete el sonotone—tanto Jungwon como Yoongi y Jungkook se rieron de aquella mala pullita de Jay.

—Pero tenemos vecinos...

—Coincido. Pero seguro que no me haréis caso—soltó Taehyung recordando días atrás cuando casi los atrapan por meterse donde no debían.

—Espero que no os hayáis quedado con hambre. La comida que nos trae Eun-yeong vuela.

—Todo está bien, gracias, ¿Jake?—asintió, dándole a entender a Namjoon que ese era su nombre.

—¡Que empiece la fiesta!—gritó Sunoo con el altavoz en mano y la primera canción sonando a toda pastilla.

—¡Vamos!

Jin elevó sus brazos con euforia y saltó de la silla para acercarse a Sunoo bailando torpemente. Su felicidad los contagió a todos, o casi todos. Digamos que a la mayoría, porque Jimin, Taehyung y Sunghoon se quedaron sentados en la mesa terminando de degustar su humilde bol de arroz mientras los demás gritaban, cantaban y bailaban agitadamente.

—Perdonadlos. Suelen ser así—habló Sunghoon masticando su aburrimiento, pues sabía que los tontos de sus amigos terminarían convenciéndole.

—No, perdónanos tú. Parecen hiperactivos, los gilipollas.

—Es lo que tienen las amistades, Taehyung. Pero se les quiere. Yo no sé qué haría si los perdiera—confesó el menor con cierta tristeza en su voz.

—Respirar, básicamente—Taehyung le tiró uno de sus palillos a Jimin, indicándole que cerrara la boca—. A ver cómo comes con un palillo.

El rubio se levantó de la mesa y se fue a tomar el aire en el porche, dejando a Sunghoon confundido, a los otros once a su bola bailando canciones de Michael Jackson sin darse cuenta de nada y a Taehyung con los ojos en blanco al conocer la personalidad de su amigo. El pelinegro se levantó para buscar un par de palillos nuevos y dárselos a Taehyung antes de volver a sentarse.

~Black Swan~ (BTS) (FINALIZADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora