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—¡Buenas noches, señores Kim!—exclamó con felicidad el menor de todos con la esperanza de que Namjoon dejara de darle de sí el cuello de la camisa. Pasó su brazo entre las rejas y estrujó la mano de la mujer con una gran sonrisa.

—Ah... Hola, Jungkook—saludó la mujer regalándole una mirada fugaz que enseguida cayó de nuevo sobre su hijo—. Suelta a esta mujer, Tae.

La firmeza de su voz caló en los huesos de Taehyung, así consiguiendo que este soltara a la mujer y se sentara de nuevo con la cabeza gacha. Los demás padres llegaron segundos después. Seguramente habían quedado para regañar a la vez a sus hijos, llevaban haciéndolo desde tiempos inmemoriales. Ventajas de conocerse desde el primer año de sus pequeños.

—¡Kim Namjoon! ¡¿Se puede saber qué significa esto?!

—Mamá, no grites...—pidió el alto poniendo el dedo índice sobre sus labios.

—No calles a tu madre—intervino su padre—, no te hemos educado así.

—¡Jeon Jungkook! ¡¿Desde cuándo te estás drogando?! ¡Tú no fumabas, hijo!

—¡No, mamá! ¡No fumo!

—¿Fumar? ¿Qué pasa, amor mío?—preguntó la madre de Hoseok hacia su marido.

Los adultos se escondieron en un círculo, dándoles libertad para hablar y conocer cada detalle del supuesto delito que sus hijos habían cometido. La madre de Jungkook se alteraba cada vez más por culpa de que su hijo fumara porros cuando creía que tenía una sincera relación con su niño y, que por lo tanto, se lo contaba todo. Pegó varios gritos que otros padres tuvieron que calmar al notar que los jóvenes y algún agente les miraban con temor, pero para temor el que recorría las venas de Jungkook. Se giró, por primera vez, distinguiendo el miedo en sus grandes ojos hacia sus hyungs.

—Esto debe haber sido un tonto error—trató de calmar Jeon-ha, madre de Jin.

—Jungkook—llamó la señora Jeon acercándose a las rejas, claramente enfadada—, no quiero que sigas así. Despídete de los chicos, será la última vez que los veas.

—Cariño...—Mi-na puso su mano sobre el hombro de su pareja—. Son unos chavales, tienen que vivir-

—He dicho que no—sentenció para dar la última mirada al grupo. Seguramente, ella creía que sería más duro para ella que para su hijo, al fin y al cabo, había visto crecer a los chicos.

—Ye-jin, no puedes separarlos. Llevan toda la vida juntos.

—No permitiré que mi hijo se desgracie la vida porque el tuyo quiera meterse mierdas en el cuerpo, Chung-ho—dijo con claridad al señor Min.

—¡Mi hijo no fuma! ¡Quizá es que el tuyo no es tan santo como crees!

Yoongi quiso detener a su padre en cuanto levantó la voz, pero fue consciente y supo que era mejor dejar que los adultos se las arreglaran entre ellos. Se centró en el menor de ellos, que mantenía la cabeza gacha y los ojos de allí para allá, nervioso. Susurró su nombre y él lo miró con lágrimas en los ojos. No quería separarse de ninguno. Le estarían arrebatando un gran pedazo de vida que por muy exagerado que sonara, ellos habían conseguido hacerle pasar una buena adolescencia sin recalcar en ciertos puntos dolorosos de la misma. ¿Su padre marchó a otro país en cuanto supo que su madre era lesbiana? No preguntaron, solo consolaron. ¿Que Mi-na había sido alojada en su casa sin aviso ni preocupación a su bienestar? No preguntaron, solo ayudaron y calmaron.

Dio una rápida mirada hacia el escándalo de los adultos antes de ser abrazado por sorpresa por Yoongi. Lo resguardó en su pecho el tiempo que Jungkook necesitó para llorar en silencio y desahogarse.

~Black Swan~ (BTS) (FINALIZADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora