Narra Nick:
Un sonido seco, como un portazo... después otro y luego... una vibración en el pecho. Abrí los ojos de golpe, no por ruido, sino por instinto.
Mi cuerpo se sentía pesado, como si hubiese estado sumergido en agua helada durante horas. Las sábanas estaban pegadas a mi piel, y mi respiración era errática, irregular... forzada.
Me incorporé con lentitud, aún confundido. «¿Qué hora es?» La luz del amanecer se filtraba apenas por los vitrales del pasillo, coloreando el ambiente con tonos cálidos. Pero no hacía calor, solo un vacío palpable. Me froté los ojos, intentando despejarme, y fue entonces cuando escuché los pasos, golpes de puertas. Un grito.
—¡Evie! —rugió alguien a lo lejos, tan cargado de urgencia que se me heló la sangre.
Era Jungkook, me puse de pie de un salto, aún con la mente nublada. Mi ropa estaba desordenada, como si hubiera caído en la cama sin fuerzas. «¿Cuánto tiempo llevaba dormido?» Todo era borroso.
Caí de rodillas junto a la puerta, y cuando trate de levantarme el peso de unas manos sobre mis hombros me lo impidieron.
—Mi más grande anhelo es tenerte así, a mis pies. —unas manos pequeñas pero firmes me detenían al tiempo que me hablaba con esa voz suave similar a la de Genevieve, pero no era ella, esta voz era oscura, casi como la de un demonio.
—Akasha. —dije su nombre y casi pude sentir como se estremecía, era repulsivo. — ¿Qué hiciste con Evie? —
—No te equivoques, amor. —la mujer se arrodilló detrás de mí, aun manteniendo su agarre. —Yo no le hice nada a mi querida hija. —
— ¿Qué hiciste con los demás? ¿Qué nos hiciste? — intenté girarme hacia ella para enfrentarla, pero me detuvo. — ¿No te cansas de fracasar? Siempre que intentas algo en contra nuestra, pierdes. —
—Si amor, es por eso que yo no hice nada esta vez. —sentí como su aliento me rozaba la nuca y quise alejarme, sin éxito.
—Sophie... —murmuré con la voz apretada, uniendo las piezas del rompecabezas en mi mente. Akasha rió muy bajo, con una dulzura enfermiza.
—La pequeña bruja quiso jugar a la rebelde, fue su hechizo quien los durmió a todos, no el mío.... Yo solo dejé que ocurriera. —sus dedos se deslizaron con lentitud por mi cuello, como si pudiera reclamarme de nuevo con solo tocarme.
Me removí con fuerza, zafándome de su agarre y finalmente poniéndome de pie, tambaleante. Ella me dio la espalda.
—Evie no está aquí. ¿Dónde está? —mi voz ya no temblaba, aunque yo seguía aletargado. Akasha me observó sobre el hombro.
—Eres tan hermoso cuando te enfadas... siempre tan fiel a tu tragedia. —se movió con elegancia, y caminó alrededor mío como una serpiente midiendo a su presa. —Te diré algo, Nicholas, en este momento, estás más solo de lo que nunca estuviste... y no porque yo haya separado a tu dulce Evie de ti. ―
Busque su rostro con los puños apretados.
—Evie no está sola, está con personas que la aman. —asegure. —Un sentimiento que nunca experimentaras. —
Akasha sonrió. Esa sonrisa suya no tenía compasión, ni ternura... solo hambre.
—Si, muchos la aman de la misma manera que tú... —Siguió mirándome de costado, de manera que no podía ver su rostro para tratar de adivinar su siguiente movimiento. — Porque hay otro que también la ama, y tú lo sabes... Siempre lo has sabido... ¿Qué se siente compartir el amor de tu vida con un fuego que puede consumirla? —
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Por Siempre, Amor
VampirosSecuela de la historia "Antiguo Amor" perteneciente a la trilogía: SuperNatur-Love. Obra registrada bajo el Registro de Propiedad Intelectual con licencia Copyright de código: 2011045794708. Todos los derechos reservados. Queda totalmente prohibido...
