— Aun no se si será niño o niña — musito Jayden mirando los colores — ¿Estaría bien un blanco? — pregunto a su suegra Alice sonrió.
— Creo que esta bién. Una vez que nazca elegimos otro color — Jayden sonrió y llevó una mano su vientre.
— Debe asegurarse de que Alek elija un buen color para la habitación de nuestro bebé. No quiero que sea un color feo. — musito con tristeza en su voz.
— Tú elegirás ese color con Alek — él la miro — Y veras a tus hijos crecer. — añadio.
La habitación que tendría el bebé, era hermosa. Con el color blanco en las paredes y unas decoraciones, sería aún más hermosa. Jayden miro la cuna, y solo por un momento, se imagino entrar a esa habitación y caminar hacia su bebé, tomarlo en sus brazos y mecerlo hasta que volviera a dormirse.
— ¿Cuando cree que terminaran la habitación? — pregunto el omega mirando a su suegra.
— Solo queda pintar y añadir las decoraciones. Así que creo que estará listo para hoy — Jayden asintió — ¿Has hablado con él? — el omega nego.
— Han pasado días desde aquella noche, desde entonces él me ignora. Intento hablarle pero él dice que esta cansado. Llega tarde, a altas horas de la noche, sino fuera porque escucho sus movimientos en la habitación, creo que ni siquiera lo vería. Ni siquiera me mira a la cara — responde y la miro — Siento esa opresión en mi pecho, esa molestia y tristeza que cada vez se hace más constante.
— ¿Has intentado hablar con él? — preguntó Alice.
— Apenas lo veo, ¿Como puedo hablar con él? — respondió triste.
Era cierto. Luego de que esos hombres intentarán abusar de él, Aleksander comenzo a distanciarse, llegaba tarde o aveces ni llegaba. Solo hubo una ocasión en donde logró hablar con él, pero Aleksander le dijo que se encontraba cansando, que no tenía ganas de hablar, que había tenido un día cansador. Entonces, el alfa había tomado una ducha y luego se había dormido, para luego levantarse temprano y volverse a ir.
Lo peor de todo, era que él estaba comenzando a sentirse culpable. Tenía miedo, mucho miedo, pues, creía que su esposo ya no lo miraba ni le hablaba solo porque el estaba sucio, esos hombres a pesar de no haberlo violado, lo habían tocado, habían besado su cuerpo.
Con esos pensamientos en su cabeza, su día transcurrió igual. Zinnia le aplicó su medicamento, estuvo varias horas con su niña, camino por la villa, estuvo en el orfanato, fue al gran comedor de la villa a ayudar a Cora, Arwen le hizo un chequeo. Y cuando cayó la noche, volvió a su habitación, lavo su cuerpo tardando más tiempo de lo normal, y finalmente se recosto.
El omega dio vueltas en la cama, incapaz de dormir, fijo su mirada en el reloj de la pared, el cual daba las dos de la mañana. Se reincorporó en la cama, apoyando su espalda contra el respaldo de esta, el omega sintió los movimientos de su bebé e inevitable sonrió.
— Lo se, pequeña lucecita. Yo también lo extraño — susurro en voz baja y su bebé volvió a moverse.
Jayden se puso de pie y fue hacia la ventana de la habitación. Los pensamientos y la opresión en su pecho volvieron a aparecer.
¿Realmente su esposo sentía asco por él?
Aun no sacaba de su cabeza lo que esos hombres habian intentando hacerle. Se sentía sucio, todos los días, cuando tomaba un baño, refregaba cada parte de su cuerpo con fuerza en intento de borrar la sensación de ser tocado por esos hombres.
El ruido de la puerta ser abierta llamó la atención del omega. Miro hacia la puerta y se encontró a su esposo. El omega se acercó a él e hizo una mueca al oler el alcohol en su alfa.
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Un Voto De Honor Y Sangre | Duologia Dulce Condena #1
RomanceSus familias se odian desde siempre. Incluso ellos debian odiarse por los problemas del pasado, pero cuando un operativo sale mal, Vlad Románov y Victoria Ivanov, llegan a un acuerdo. En un intento de unir ambas mafias y familias, ambos líderes, co...