Capitulo 78: Perdóname, amor.

58 6 3
                                    

Juliet caminaba a paso rápido por el oscuro pasillo del almacén abandonado. Almacén que su esposo había comprado con su dinero.

Cuando conoció a Roan en la fiesta de compromiso de Aleksander Romanov, sabía que el rubio tenía una relación con Gael Romanov, aquel joven alfa que trataba a todos con cariño.

Ella no quería meterse en la relación de ellos, solo quería irse de la villa, conocer el mundo, también formar una familia.

Su padre la había obligado a bailar con Roan, a seducirlo y volverse su esposa. Solo un baile, ella tenía la esperanza de que el rubio la rechazara, pero para su mala suerte él no se negó.

Creyó que todo había terminado, pero se equivocó, porque al día siguiente, Victoria llegó a su casa, exigiendo hablar con su padre y luego de una hora, su padre le dijo que era la prometida de  Roan y ya no había vuelta atrás.

No iba a mentir, de un modo u otro se acostumbro a la precensia de Roan y cuando se dió cuenta ya estaba enamorada de él. Pero el hecho de haber sido en cierto modo obligada a estar con Roan, eso no justificaba que ella era más o menos culpable con respecto al daño que le hicieron a Jayden.

La luz de las bombillas parpadeantes creaba un ambiente algo aterrador para ella, pero era su miedo al oír el sonido de las ratas que se deslizaban por las esquinas. Juliet se detuvo frente a una puerta de metal con cadenas oxidadas, tomando una profunda bocanada de aire antes de entrar. Sabía que lo que encontraría al otro lado no sería fácil de ver, pero no podía permitir que su esposo la descubriera allí.

Dos hombres estaban custodiando la puerta, se miraron entre ellos al ver a la peliroja.

— Háganse a un lado. — ordenó Juliet.

— Señora, tenemos órdenes de...— ellos guardaron silencio cuando Juliet saco el arma y apunto hacía la cabeza de uno.

— No me importa de quién tengan órdenes, he dicho que se hagan a un lado. — los guardaespaldas se miraron entre ellos y se hicieron a un lado.

Juliet soltó un suspiro de alivio, no iba a disparar, solo quería amenazarlos y se sentía aliviada de que los hombres no le hayan llevado la contraria.

Abrió la puerta lentamente y sus ojos se encontraron con la figura maltrecha de Jayden, sus ojos siguieron las cadenas que estaban aferradas a la pared sucia y casi en ruinas. Estaba cubierto de moretones y cortes, con la ropa rasgada y ensangrentada. Al verlo en ese está Julie sintió pena, incluso ahogó un gemido de sorpresa cosa que llamo la atención del omega

—¡Juliet! Por favor, ayúdame —imploró Jayden, su voz ronca y débil—. Necesito escapar, necesito volver con mi familia. No sé cómo están... necesito saber si están bien. — el omega hablaba tan rápido que la mujer nego.

— No te entiendo. No puedo entender. — murmura la peliroja.

— Por favor...— pidió — déjame volver con mi familia. Tu eres madre, sabes que un hijo necesita a su madre, y mis hijos me necesitan a mi, por favor...

Juliet desvió la mirada, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que ayudar a Jayden significaría arriesgarlo todo, incluso su vida. Tal vez hasta podría morir intentando salvar al omega.

—No puedo, Jayden —dijo en un susurro—. Si Roan se entera, me matará. No puedo hacerlo.

—Por favor... —Jayden gimió, con una mezcla de desesperación y desolación en su voz.

Juliet cerró los ojos, incapaz de soportar la mirada suplicante de Jayden.

— Lo siento. — Dio media vuelta y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí con un ruido sordo.

Un Voto De Honor Y Sangre | Duologia Dulce Condena #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora