Gritos de dolor.
Eso era lo que se escuchaba en aquella habitación. Todos los sirvientes estaban preocupados, al igual que la familia. Nadie quería alejarse de aquellos pasillos que llevaban a la habitación de los líderes de la villa.
De una manera u otra todos sufrían. Algunos de los sirvientes sentían pena por aquel omega que los había tratado con cariño y respeto, otros estaban tristes, pues ver al omega en brazos del alfa albino fue terrible, una imagen que jamás olvidarán.
Pero la familia, la familia estaba destrozada. Sabían que el niño no tenía culpa de las cosas que habían sucedido, pero tampoco imaginaron que por ellos, aquel omega iría hasta Moscú y les haría frente a una organización que con sólo mover los dedos podría asesinarlo.
El estado del omega era realmente espantoso.
Alice miro a su costado, su hijo mayor se acercaba con Aleksander, ambos tenían golpes en su rostro, la mujer suspiro, no hacía falta saber que había sucedido.
— ¿Se encuentran bien? — ambos alfas asienten.
— ¿Te han notificado algo? — pregunta Aleksander y Alice negó.
— Aún no. Pero...— la dama negra guardo silencio ante los gritos del omega. — No ha dejado de gritar — Aleksander dio un paso hacia delante, pero fue detenido por su hermano.
— No. Espera. — Aleksander miro la puerta de la habitación y luego su hermanos y asintió.
Él no se encontraba bien para entrar. Sabía que si lo hacía, entonces alteraría a su Omega, su lobo interno se descontrolaria y las cosas se volverían un caos.
— ¿Cómo se encuentra? — pregunta Aleksander cuando Zinnia sale de la habitación.
— Tiene heridas en sus piernas, las costillas fracturadas, heridas en sus manos, también en sus dedos, también heridas de latigazos en su espalda. — explica — Las heridas en las manos, y espalda pueden sanar adecuadamente con el tiempo. Pero hay algo que me tiene realmente preocupada.
— ¿Que es...?
— Sus piernas.
— ¿Sus piernas? — pregunta Alice y Zinnia asiente.
— Por lo visto, creo que se arrodilló sobre vidrio. Extraje fragmentos de vidrio de sus rodillas.
— Maldición...
— Le tomará un tiempo volver a caminar con normalidad. — Aclaro — Ahora mismo se encuentra descansando por si desea verlo — Aleksander asintió, le agradeció a la joven y se adentro en la habitación.
Cuando entro a la habitación, rápidamente su mirada se dirigió hacia la cama, se acercó lentamente, pero cada paso que daba, hacía doler su corazón, sobretodo al divisar a la persona sobre aquella cama.
Su omega estaba acostado en la cama, el rostro vuelto hacia la puerta, los ojos cerrados, La luz blanquecina de la luna revelaba las marcas violentas de moretones en tonos de azul profundo y púrpura que manchaban su rostro con una crueldad inusitada, el labio inferior hinchado y partido, las manos, igualmente vendadas, reposaban sobre el edredón blanco, los brazos envueltos en gruesas capas de gasa hasta los codos.
Aleksander sintió un dolor punzante y helado que se le clavaba en el pecho, cada hematoma en el rostro de su pareja era como una llaga abierta en su propio corazón.
Se aproximó a la cama con reverencia, casi con miedo, como sí el simple acto de acercarse pudiera causar más daño. Se sentó despacio en el borde, observando cada detalle, cada marca, cada prueba de dolor que su omega habia soportado, sus manos, temblorosas y llenas de una ira contenida, se alzaron con hesitación antes de posarse suavemente sobre las vendas que cubrían los brazos de su pareja.
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Un Voto De Honor Y Sangre | Duologia Dulce Condena #1
RomanceSus familias se odian desde siempre. Incluso ellos debian odiarse por los problemas del pasado, pero cuando un operativo sale mal, Vlad Románov y Victoria Ivanov, llegan a un acuerdo. En un intento de unir ambas mafias y familias, ambos líderes, co...