El problema con los alfas es su orgullo, es lo mismo que los hace enloquecer y guía la razón a meros instintos. No puede pensar en un momento donde el orgullo no estuvo presente en su cuerpo, lo sintió cuando su hermano tuvo su primera pelea, lo sintió cuando Alaric dio sus primeros pasos, cuando fue capaz de vencer en un combate limpio a su oponente y lo siente ahora solo que diferente, este es un tipo diferente, es oscuro mientras corre por su torrente sanguíneo, mientras aprieta los puños y su mirada sigue la de su amante.
- Gael - susurra uniformemente, demasiado para el instinto asesino que se instalaba en sus entrañas, las divagaciones de su amante no hacían nada por mejorarlo.
- Sus ojos son muy azules.
- Por tu bien espero que estés hablando de tu hermana.
- Alyra no se molestará si hablo de...- la burla en su voz le hizo querer romperle un par de dedos, 'la cara no, es su único atributo' - otros, ¿eso hiere tu orgullo?, alfa.
Él realmente puede decir que lo intentó, pero su orgullo nunca fue misericordioso. Siempre fue una cosa fea que lo solía arrastrar por donde fuera así que se levanta y se disculpa con su familia presente antes de salir de la hoguera. Hace apenas dos inviernos que dejó de ser un niño y cómo todo hombre joven de su tribu construyó una cabaña en la tierra que le fue heredada y mientras se dirige a ella sabe que lo siguen de cerca mucho antes de oír las pisadas o oler sus feromonas.
- ¿Estás enojado?
- Vete a casa, Romanov
- Tu la llamaste nuestra.
El se detuvo y volteó para mirarlo, odio lo que vio. Gael sin duda era un montón de piezas que seguía sin saber cómo encajar entre sí, su mirada siempre estaba nublada por el insomnio o el vino, pero estos momentos donde dejaba verse como niño asustado y sediento de afecto golpeaba su orgullo más que cualquier cosa, ¿Qué alfa con una pizca de orgullo no querría consolar a quien creía su pareja?. El suspiro de resignación fue incontrolable.
- Vamos.
En silencio llegaron hasta su casa, no se comparaba con la casona donde vivía el otro alfa pero estaba orgulloso de ella. La propiedad tenía dos pisos y fue hecha con un concepto abierto; a su alfa no le gustaba sentirse prisionero. Al entrar, Roan fue directo a la chimenea para encenderla y calentar la casa mientras Gael se recostaba en el nido que construyeron cerca a el fuego
- Quítate la ropa - gruñó Roan sintiendo el principio de lo que sería un dolor en sus sienes - no dejes otros olores en el nido.
Gael no protestó, obediente se quitó toda la ropa dejándola en el suelo esparcida para luego subir al nido y frotarse para marcar su olor. Roan soltó un suspiro desesperado mientras se aparta del fuego ya encendido y empieza a recoger la ropa para doblarla y dejarla sobre la mesita central de la sala.
- Únete a mi
- Espera niño mimado, estoy ordenando tu desastre.
- Por eso eres mi alfa, mucho mejor que yo - su voz suave, pronto dormiría. Roan inflo el pecho con orgullo ante su buen trabajo - ¿Puedes anudarme?
- Sabes que no, acompañare a mi familia mañana por la mañana, ellos sentirán tu olor en mi.
Gael apartó su mirada de Roan y se concentró en el fuego cercano mientras despotricaba en murmullos. Su mente nublada por el vino sentía una necesidad estrangulante de mandar a la mierda a la familia de su alfa, pero aun así se contuvo.
- ¿Y si lo quiero? Que me huelan en ti como tu en mi.
- No podemos cariño, lo sabes - su tono era apaciguador no queriendo una discusión, no por esto y no por hoy al menos - debes pensar en tu familia, debes pensar en tu madre.
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Un Voto De Honor Y Sangre | Duologia Dulce Condena #1
RomansSus familias se odian desde siempre. Incluso ellos debian odiarse por los problemas del pasado, pero cuando un operativo sale mal, Vlad Románov y Victoria Ivanov, llegan a un acuerdo. En un intento de unir ambas mafias y familias, ambos líderes, co...