SEGUNDA PARTE DE THE CRASH
Ha pasado un año y medio desde el incidente. Desde que estos dos chicos se vieron forzados a renunciar al otro. Dylan y Kyle intentan seguir con sus vidas separadas, a pesar de que en el fondo, el corazón de ambos sigue añ...
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Dylan
Las palabras de June se quedaron resonando en su cabeza. Una y otra vez, lo que no le permitía encontrar algo coherente que decir. Mientras, la mujer lo miraba con expectativa, somo si supiera que Dylan estaba intentando asentar sus pensamientos. Su cabeza estaba revuelta y su corazón, a pesar de que latía con fuerza en su pecho, se sentía tranquilo. Era como si por fin hubiese podido salir de la niebla, o como si esta se hubiera comenzado a despejar, dejándole una vista clara de un paisaje que se estuvo perdiendo por mucho tiempo.
Sonrió y la mujer le devolvió la sonrisa. En aquellas miradas había mucho más de lo que las palabras pudieran expresar.
El momento duró lo suficiente, pero no se alargó por el sonido de una puerta cerrándose muy cerca de ellos. Dylan desvió la mirada al pasillo que daba a la puerta principal, solo para observar cómo un hombre hacía acto de presencia, vestido con un traje y una gabardina.
Cuando este se volvió a la sala de estar, el castaño pudo tener un segundo para inspeccionar sus rasgos. Tendría alrededor de cuarenta años, así como June y parecía que se cuidaba, porque llevaba el cabello abundante y algo largo, con solo algunas canas.
El hombre le devolvió una mirada de confusión, pero solo durante unos segundos, hasta que la mejor amiga de su madre se puso de pie. Tenía una sonrisa de mujer orgullosa en el rostro.
—Cariño, que bueno que llegaste —dijo, seguido de darle un beso en la mejilla, luego se volvió definitivamente a Dylan, quien se levantó del sofá para saludar a la aparente pareja de June—. Dylan, este es mi esposo, Michael.
El castaño tuvo que hacer un esfuerzo para que no se le zafara la mandíbula, pero no pudo disimular su sorpresa. Luego solo pudo soltar una risa corta.
—¿Te casaste con Michael? —intentó confirmar, sin poder esconder su asombro.
Por alguna razón, Dylan creyó que June y Michael no habían terminado juntos, pero comenzó a darse cuenta que en ningún momento la mujer comentó que se hubiesen separado.
—Es como te dije, si crees que puedes ser feliz con una persona, debes tomar la oportunidad —su sonrisa disminuyó solo para transformarse en una más cálida—. Y yo no solo lo creía, estaba segura de eso.
—Bueno, no sé cómo debo sentirme si te sorprende que June se quedara con un hombre como yo —habló finalmente Michael, con voz grave y amable—. Aunque es cierto que no era un muy buen muchacho cuando la conocí.
—Y aun así te convertiste en un buen muchacho por mí —le dijo su esposa, dedicándose una mirada de puro cariño.
Eso solo hizo que el corazón de Dylan saltara de la felicidad.
—Así que... quién es este joven —volvió a hablar Michael, carismático. Con solo aquellos escasos segundos ya podía ver por qué June se fijó en él desde el principio.