Capítulo 13: ¿Fingirías ser mi novia?

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Capítulo dedicado a: Roziel Moroni

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Capítulo 13: ¿Fingirías ser mi novia?

Eva Jenell

Quería hacerme la enferma para no ir a la cita con Federico, es decir, debería estar emocionada porque un príncipe me invitara a salir creo que eso era parte de las fantasías más locas de cualquier mujer, pero la verdad era que no era ese príncipe el que enloquecía ni al que quería ver... sino el de ojos profundamente claros que se debatían entre el gris y el azul pero que tenía una enorme linea roja por el medio de prohibido.

¿Acaso era el deseo prohibido lo que me atraía una y otra vez a él? ¿el hecho de que mi cuerpo lo recordara tanto y lo sintiera como un deseo ferviente que se intensificaba cada vez más dentro de mí cuando apenas lo veía o estaba cerca de él?

Al borde de perder el control, al borde de descontrolarme pero quedando atada a mi moralidad de no caer por él y todo lo que provocaba dentro de mí.

Esto era exactamente lo que necesitaba para olvidarme de lo que me hizo Kenny, de hecho casi ni pensaba en él, ni en mi hermana, pero, ahora tenía un pecado más torturante porque me sentía culpable de pensar una y otra vez en aquella noche y en sus intensos acercamientos.

¿Cuánto tiempo más podría resistirme a él? ¿tan fuerte era mi fuerza de voluntad?

Anoche no pude dormir pensando en Eros Dunkel y me calenté tanto que casi me vi tentada a autocomplacerme con mis dedos debajo de la sábana, pero me rehusé a hacerlo, lo tenía que sacarla de mi cabeza, borrar de mi mente, pero parecía que entre más intentaba sacarlo de mi cabeza, más me encaprichaba con él.

Por eso me vestí y fui a la cita con Federico porque sabía que necesitaba olvidarme de Eros a como diera lugar y salir del castillo antes de volver a encontrarme con él. No me esforcé tanto en verme bien, solo unos jeans y una camisa sencilla, con mis deportivos y un poco de maquillaje. Fuimos en su auto, un deslumbrante Ferrari color negro con vidrios ahumados, Federico lucía muy bien con su camisa de mangas cortas y jeans, también olía muy bien, desprendía un olor embriagante y era guapo; muy guapo, pero no lograba comprender por qué no lograba cautivarme, ni capturar por completo mi atención.
Esto me pasaba por salir con clavos para sacar a otros clavos, terminaba enterrando clavos peores.

Él estacionó el auto a la orilla de un lago poco trascurrido, noté que habían autos que nos seguían de cerca, Federico me dijo que se trataba de nuestros escoltas.

Aún no me acostumbraba a nada de esto.

Nos bajamos y caminamos un poco por la grama hasta sentarnos en un banco donde se veía los patos nadar sobre el lago y el sol de media mañana adornaba el cielo. Era rara esta cita, es decir, creo que era la primera vez que salía con alguien con quien no sentía ningún tipo de compromiso. Él hablaba de cosas variadas, desde su colección de autos hasta su viñedo con una amplia colección y distribución de vinos, hasta otras sustancias que me dejaron ligeramente desestabilizada porque sembraban plantas "medicinales" de marihuana y coca, al parecer porque aquí era legal, cuando empecé a preguntar un poco más de eso, me cambió el tema.

Extraño.

Mencionó también que había estudiado en la mejor universidad de Alemania y que tenía muchos títulos, yo solo lo escuchaba mientras él hablaba y hablaba hasta que finalmente tomó mi mano capturando mi atención y dijo:

La venganza del rey (+21) [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora