HELENA - CAPÍTULO 18

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Pasó la semana a la velocidad del rayo, hasta que el sábado llegó de golpe. Me había pasado las mañanas con Lucas evitando hablar de aquella estúpida discusión e intentando aparentar normalidad entre los dos. Y las tardes, llenas de risas y besos, eran enteras para Stefan.

No supe de María en toda la semana hasta que me habló la noche antes de la gala preguntándome qué vestido debía ponerse y cómo iba a ir yo vestida a los premios.

-¡Despiértate! -grité a Lucas mientras entraba en su habitación- ¡Que tienes una rueda de prensa en tres horas!

-Déjame un rato más.

-Lucas -le destapé y me quedé mirando su espalda musculada unos segundos-, no hagas que me enfade.

-Eres muy pesada.

Conseguí sacar a Lucas de la cama y le dejé encima de una silla un bonito traje que había encontrado en su armario.

-¿Y tú que te vas a poner? -me preguntó cuándo ya había empezado a ponerse el traje delante de mí sin pensar en que mi corazón estaba a punto de estallar.

-No lo sé -intenté no mirarle mucho-.

-Ponte guapa, te harán fotos ¡con lo que te gusta que te hagan fotos!

Cuando estuve segura de que había dejado todo en orden para Lucas me fui a mi piso y comencé a revolver el armario, no tenía ni idea de lo que me iba a poner.

-Yo llevo corbata verde -dijo Lucas detrás de mi haciéndome gritar tres tonos más agudos de lo normal-. Perdón, estaba la puerta abierta.

Yo seguí buscando en mi armario mientras que él, sentado en mi cama, daba pequeños sorbitos al café que le acababa de preparar.

-Me gusta ese.

Se levantó y cogió el vestido verde largo que estaba señalando. Tenía una gran abertura en un lado de la falda y la espalda era preciosa, estaba entrelazada.

-¿Tengo que ir tan bien vestida a una rueda de prensa?

-Pensé que te estabas cambiando para esta noche.

Miré el vestido que tenía en las manos, me lo había comprado dos o tres semanas atrás y no me lo había puesto nunca, era bastante bonito. Lo aprobé mentalmente.

-Tu eres mi acompañante esta noche, ¿no?

Le quité el vestido de las manos y le miré enfadada, ya empezaba de nuevo.

-Mi pareja es Stefan -le dije antes de salir de la habitación-.

-¡Pues la mía María! -dijo irritado- ¡la diré que vaya de verde!

-¡María va de azul, gilipollas! -me asomé a la habitación antes de meterme en el baño- cámbiate luego la corbata, te aseguro que ella no va a cambiar de vestido.

Antes de meterme en la ducha me probé el vestido para aprobarlo definitivamente. Me quedaba perfecto con unos tacones marrones. Lo guardé en una funda y los tacones en un bolso. Después de ducharme me puse mi ya desgastada falda negra de tubo y una camisa blanca. Cuando estuve lista saqué a Lucas de mi casa y nos fuimos a la rueda de prensa.

Nada más llegar, Lucas desapareció. Todo el mundo le llamaba y todos querían hablar con él. Vi un buen sitio en la primera fila y me apalanqué en él. Poco a poco todas las personas que había en la sala comenzaron a sentarse impacientadas.

Cuando por fin Lucas estuvo libre se subió al escenario con aquella mesa enorme en medio y se sentó delante de un micrófono. A continuación, subieron un par de señores ya entrados en edad y, por último, subió un chico joven, más o menos de la misma edad que Lucas, rubio y guapo de verdad. Supuse que era Rubén Heredero, y estaba en lo cierto.

El amor no existeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora