Danny Cordobés... desde niño tan solo quería ser uno de los mejores pasteleros de su pueblo... Soñaba con crear un pastel de siete sabores, pero que los sabores fueran tan solo creados y diseñados por él... Lo había intentado muchas veces y por muchos años... pero no lo había logrado... No había logrado inventar nuevos e innovadores sabores...
En una tarde le contaba a Merche... su hermana... que ya estaba por desistir, que ya iba a dejar de intentarlo... que era un asunto imposible...
Ella solo le dijo: ¿Se te olvidó que fuiste un niño?
¡No! ¿Y por qué me preguntas eso? Le dijo Danny...
Y ella le respondió: ¡Los niños, para aprender a caminar, nunca dejan de intentarlo! ¡Hasta que lo logran! ¡No cuentan las veces que fallan! ¡No llevan medidas de las caídas! Simplemente, lo intentan una y otra vez, incluso la mayoría de las veces sonriendo. Sin quejarse, por no haberlo logrado... Simplemente, lo vuelven a intentar... y ya de niño lo hiciste sin desistir...
Él se quedó callado al escuchar a su mejor amiga... Se sintió mal, bien, triste y muy feliz al mismo tiempo..., ya que aquella mujer le regaló fuerzas, esperanzas y ganas... Solo le dio un beso y un fuerte abrazo a Merche... Al otro día, y bien temprano, estaba en su lugar de trabajo...
Y así pasaron algunos meses más... hasta que sus empleados escucharon, cuando Danny dijo: ¡Lo logré!
Moraleja: ¡Los niños, para aprender a caminar, nunca dejan de intentarlo! ¡Hasta que lo logran! ¡No cuentan las veces que fallan!
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LAS CURVAS DE MI ABUELA...
AcakEsta obra intenta ser, además de un anecdotario... ser también un pequeño "libro consejero" en la vida diaria de líderes, orientadores, directores, profesores, maestros, padres, madres y todas aquellas personas que fungen como guías hacia lo positiv...
