Don Luis era dueño de un hotel adornado con muchas obras hechas con mármol, madera fina y vidrios de alta categoría... Era una costumbre que Don Luis regalara como estrategia publicitaria a sus clientes... calendarios, folletos, entre otros.
Joel, el pequeño hijo de Don Luis... jugaba una mañana cerca de las vitrinas de exposición y, sin darse cuenta, tropezó con una escoba y la misma cayó sobre el vidrio principal de la vitrina con la que se encontraban los clientes al entrar al hotel.
Don Luis, al observar lo ocurrido, le dijo a Joel... ¡Ahora tendrás que pagarme el vidrio de la vitrina!
Joel se quedó reflexionando y nervioso por lo que le dijo su papá. En el análisis, el niño dedujo que podía valerse de que conocía a los clientes frecuentes del hotel. Y de ellos podía obtener el dinero, para "pagarle" el vidrio a su papá.
Al siguiente día, desde temprano, que era el día en que Don Luis salía a hacer las compras del abastecimiento alimentario para la cocina del hotel. Y habiéndose quedado como responsable uno de los empleados de confianza. El niño aprovechó la oportunidad. Se montó en una pequeña silla, justo al frente del vidrio roto, y tomó gran parte de los calendarios y folletos de la publicidad del hotel. Y comenzó a ofrecerlos como productos para la venta a los clientes que allí pasaban...
Varios clientes "le compraron" calendarios y folletos al escuchar la historia del niño, al argumentarles que tenía una deuda con su padre por haber roto el vidrio de la vitrina.
Uno de los clientes que le había "comprado" tres calendarios para colaborar con la "justa causa de Joel", encontró en la calle a Don Luis y le dijo: ¡Me parece muy bien! ¡La manera como corriges y enseñas la responsabilidad a tu hijo!
Don Luis le pidió al hombre que le explicara y, luego de escucharlo... se dirigió con afán al hotel y allí encontró a su hijo en pleno ejercicio de sus innegables dones para las ventas.
Le preguntó al niño lo que ocurría y, luego de escucharlo, Don Luis lloró de alegría y tristeza a la vez, al notar la responsabilidad, la astucia, la inteligencia y el precoz poder de decisión de su amado hijo. Además de sorprendido, ya que lo que le dijo "en forma de juego" a su hijo, se iba a convertir en una gran lección para todos.
Moraleja: Usualmente, se nos olvida dar algún pequeño estímulo, por pequeño que parezca, a nuestros hijos... para que puedan desarrollar sus futuros valores de responsabilidad.
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LAS CURVAS DE MI ABUELA...
DiversosEsta obra intenta ser, además de un anecdotario... ser también un pequeño "libro consejero" en la vida diaria de líderes, orientadores, directores, profesores, maestros, padres, madres y todas aquellas personas que fungen como guías hacia lo positiv...
