47. ¡DEPENDIENDO DE QUIEN VENGA...!

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Y el gerente general de la empresa, en plena reunión con los altos ejecutivos de la oficina de ventas, los interrogaba sobre las razones de ¿por qué las ventas de su marca de ropa casual se habían visto tan reducidas en los últimos meses...? Y el notoriamente engreído, quien era el jefe del departamento de ventas, habló de sus extensos estudios en ventas y distribución de productos.

Pero no respondía sobre lo que se le había consultado a todos los allí presentes. Don José Hoyos pidió el uso de la palabra y dijo: ¡Yo creo que es por nuestro débil servicio de entregas! Que, sin duda, es menester utilizar la Internet para promocionar y publicitar nuestros productos. Pero nuestros productos no siempre son entregados en el tiempo ofrecido al cliente. Y siguió diciendo Don José Hoyos: ¡Y el precio del costo por entrega o servicio de delivery es muy elevado!

De inmediato, al escucharlo, el Jefe de Ventas le respondió con ironía y con un sentimiento de supremacía sobre Don José Hoyos: ¿Quién cree que es usted para decir eso? Si yo, como jefe de ventas, en mi consejo financiero para superar la situación, sugiero bajar los precios de nuestros productos y sutilmente disminuir la calidad de los mismos y así ahorrarnos un buen dinero.

El gerente general se quedó en silencio por unos instantes. Y luego le preguntó a Don José Hoyos: ¿Qué me recomienda usted de eso de bajar los precios a nuestros productos? ¿Y eso de disminuir la calidad de los mismos?

Y él respondió: ¡Con todo respeto! ¡Señor gerente! ¡La gente busca nuestros productos por su alta calidad! Y siempre han pagado y pagarán el precio que se ha impuesto a cambio de esa calidad. Pero si la empresa reconoce sus errores y hace un esfuerzo, quizás titánico, de crear su propia cadena de delivery e incluso se baja el coste del mismo, ¡estoy seguro de que retomaríamos ese primer lugar!

El gerente general nuevamente se quedó en silencio y le preguntó al jefe de ventas: ¿Cuánto tiempo tiene usted graduado de todo lo que nos dijo?

¡Un año! Respondió.

Luego, preguntó a Don José Hoyos: ¿Hace cuántos años está usted dedicado a las ventas?

¡33 años, señor!

Nuevamente, se quedó en silencio el gerente general y dijo: ¡No se discute más! ¡Tomaremos la sugerencia de Don José Hoyos!

Pasaron seis meses de aquel momento y la empresa no solo recuperó el primer lugar de ventas e ingresos. Si no que superó las expectativas planeadas.


Moraleja: Un consejo es bueno... pero depende dequién venga. Alguien que no ha boxeado no está facultado para dar consejos deboxeador.

LAS CURVAS DE MI ABUELA...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora