51. ¡TE LO GANAS...!

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Y en cierto momento, a la oficina del despacho del Rector Ernesto Bustillo Rojas, entró repentinamente un hombre muy enojado. Y tanto era su cólera que decía palabras ofensivas y groseras contra la institución.

Al ver a aquel hombre lleno de ira, el rector con firmeza, con un tono de voz pausado y a la vez con mucha educación, le dijo: ¡Muy buenas tardes, señor! ¿En qué puedo servirle?

Y lo avasallante de la nobleza y la educación en las palabras y la actitud del Rector, generaron en el hombre que venía lleno de rabia y profunda cólera; un impacto emocional que lo hizo entrar en razón y, avergonzado, no tuvo otra alternativa que detenerse y de inmediato pedir disculpas por su conducta.

¡Está disculpado! Le dijo el rector. ¡Siéntese! ¡Tómese un café y cómase algunas galletas conmigo! Siguió diciendo el rector. De esa manera abordaron el tema que traía con gran incomodidad a aquel hombre. En armonía le hallaron solución al mismo. Y las dos partes quedaron en sano acuerdo y ambos salieron de la reunión con una nueva amistad.

Antes de irse, el hombre le dijo al rector: ¡me acaba de dar hoy! ¡Una gran lección! ¡Lo cual realmente le agradezco!

¡No se preocupe, tal cual se lo dije antes! Dijo el rector. ¡Es más! Siguió diciéndole... ¡Yo también cometí ese error o esos errores muchas veces! Hasta que la experiencia y la orientación de hombres y mujeres de gran sabiduría me guiaron a comprender que el respeto no te lo regalan, no te lo pueden dar, ni tampoco lo puedes heredar. ¡El respeto simplemente se gana!

El hombre asintió con la cabeza... Y le dijo: ¡tal cual lo hace usted! ¡Señor Rector!

De ese modo surgió un gran apretón de manos y un abrazo sincero... Y así, por aquel momento, los dos se despidieron.


Moraleja: El respeto simplemente se gana.

LAS CURVAS DE MI ABUELA...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora