Y en aquella tarde, en el campo, durante el mes de julio... uno de los jornaleros o vaqueros de la hacienda le daba, sin descanso y sin lástima... patadas, muchas patadas e insultos a un burro.
¡Estúpido animal! Le decía... ¡Eres el animal más idiota que he conocido!
Un hombre que iba pasando en su carro por aquel lugar, y al notar la escena tan deprimente, se detuvo e interrumpió al hombre que golpeaba al animal y le dijo que... en qué lo podía ayudar para superar aquella dificultad.
A lo que el hombre le respondió que no lo podía ayudar en nada. Ya que, según él, ese burro era tan idiota, que lo mejor sería incluso dispararle para evitar mayores rabias.
¿Pero por qué y para qué matarlo? Le dijo el hombre que a su vez andaba en compañía de su hijo. Ese hombre era el abogado Marcos Rodríguez, al que le decían por cariño "Pacho". ¿Por qué no me lo vende? Le preguntó "Pacho" al dueño del burro.
¿Y de verdad compraría a este animal tan estúpido y terco? Preguntó, como verificando lo que creía era un posible negocio.
¡Sí! ¿Cuánto vale?
El dueño del burro se quedó pensando y le dijo: ¡Doscientos mil pesos!
¡Hecho! Respondió el abogado sin titubear. De inmediato, "Pacho" redactó en su computadora portátil un documento, lo imprimió con el equipo idóneo que cargaba en su carro y gestionaron lo oportuno para la compra del burro.
Arrendó "Pacho" una furgoneta para trasladar el burro, el cual se montó dócilmente por las palabras, caricias y cariño que su nuevo dueño le dio y lo llevó hasta su hacienda de nombre "La Cacica". Y allí soltó al pequeño burro, el cual se paseaba en su nuevo hogar como extasiado o contento de poder estar allí...
El hijo de Pacho le preguntó: ¡Papá! ¿Para qué compraste ese burro?
Y el padre, de inmediato, le dijo: ¡Es un regalo para ti!
¿Para mí? ¿Y para qué voy a querer ese burro?
Es para que, cada vez que lo veas... te sirva de recuerdo y valoración de un aprendizaje que deseo sea significativo en tu vida.
¿Y cuál será papá?
Algún día serás el dueño de todo esto y debes saber, como futuro gerente, que no debes golpear, insultar u ofender a otros porque simplemente no te comprendan.
No debes humillar a nadie porque solo en tu ego creas que es menos que tú. Que la palabra, llena de nobleza y respeto, son más profundas, capaces de persuadir hasta la bestia más iracunda.
¡Y que, además! ¡El verdadero burro! ¡Si le das patadas a un burro! ¡Serías tú!
Moraleja: ¡Si le das patadas a un burro! ¡El verdadero burro serías tú!
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LAS CURVAS DE MI ABUELA...
RandomEsta obra intenta ser, además de un anecdotario... ser también un pequeño "libro consejero" en la vida diaria de líderes, orientadores, directores, profesores, maestros, padres, madres y todas aquellas personas que fungen como guías hacia lo positiv...
