En una de las tan maravillosas tardes en el colegio, los amigos de Jorge Rodríguez, a quien todos decían por cariño "La Muela", disfrutaban de su alegría, de su buen temperamento, de sus chistes y de su buena música... la cual siempre acompañaba con un tipo de guitarra pequeña, la cual recibe el nombre de "cuatro".
Todos eran felices cerca de Jorge, reían, cantaban... Era todo un showman que, en definitiva, sabía regalar muchos momentos de felicidad...
Jorge tenía un buen amigo en el barrio vecino donde él vivía... Jorge le decía a su amigo "El profe". En cierto momento, entre edades de 15 y 16 años, conversaban sobre la vida y lo corta que era...
Y Jorge le comentó a su amigo que componía una canción a la corta vida humana, y al temor que desde niño sentía por envejecer... Aquella canción tenía por nombre "La caja se arruga". Según él, el cuerpo humano era la caja donde se guardaban el espíritu, el alma y la conciencia de los seres humanos.
También le dijo en aquel momento "al profe", que tenía miedo de envejecer y que prefería morir joven, "para no arrugarse".
¡No digas eso! Que mi abuela dice, que las palabras siempre las escucha el universo y los ángeles... pueden decir amén a lo que toman como un deseo o solicitud que le haces a Dios...
Ambos callaron... y decidieron hablar de otras cosas... Al paso de algunos años y entrados a la cuarta década de la vida... Jorge, le dijo "al profe" que tenía una enfermedad incurable... que ya era un mal del que no podría escapar... ¡Pero quiero sugerirte, mi siempre amigo y hermano! Le dijo Jorge a su amigo: quiero pedirte que vivas por los dos al máximo la vida...
Quiero pedirte que le digas a Eubel Selene Rodríguez que, como sabes, es mi adorada hermana y a mi hermosa madre, ¡que no tengo miedo de morirme! ¡Porque Dios me ha dado una vida muy feliz! ¡Que no tengan miedo de que sus cajas se arruguen! Que nunca pidan a Dios que les acorte la vida, por temor a que la caja se arrugue...
El profe se lo prometió a su gran amigo desde siempre... y también le dijo que, si pudiera, lo haría en algún medio público... para dar lecciones a todos de lo noble, grande y poderoso... del gran poder que tenemos con nuestras palabras...
Prométeme que les dirás a mi hermana y madre que las amo, ¡que a veces no me creen! Dijo sonriente Jorge nuevamente...
A pocos días se fue a España a intentar el último esfuerzo de salvar su vida... pero Dios decidió que allí se quedara para siempre el gran amigo del profe...
Y la otra parte de él se quedó en los barrios donde crecieron...
Moraleja: ¡Que no tengan miedo de que sus cajas se arruguen! Por el contrario... la última frase en la estrofa de la canción de Jorge fue: ¡Y ojalá Dios nos permita ver! ¡Cuando nuestras cajas se arruguen!
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LAS CURVAS DE MI ABUELA...
SonstigesEsta obra intenta ser, además de un anecdotario... ser también un pequeño "libro consejero" en la vida diaria de líderes, orientadores, directores, profesores, maestros, padres, madres y todas aquellas personas que fungen como guías hacia lo positiv...
