57. ¡NADIE QUE TE AMA...!

18 3 0
                                        

Y en plena reunión de encuentros para catarsis o desahogo emocional, en la organización para el rescate de personas con problemas con el alcohol, el psicólogo le preguntaba a Simón Andrey. ¿Cuál fue la razón por la que te entregaste de esta forma al alcohol?

De inmediato se fue en llantos y solo dijo: ¡Por el amor!

¿Por el amor? Preguntó el psicólogo.

¡Porque ella me amaba mucho! ¡Y yo no le serví para nada!

Te sigo escuchando. ¿Me podrías contar un poco más? ¡Si no te molesta! Le dijo el psicólogo.

El hombre seguía llorando y dijo: ¡No! ¡No me molesta! Y siguió diciendo: Como todos los seres humanos... sin duda cometí y sigo cometiendo muchos errores...

Pero una tarde me esperó en casa y me dijo tan solo que teníamos que hablar de algo muy importante. Cuando me senté a escuchar lo que tenía que decirme... me dijo: ¡Seré breve! ¡Quiero que te vayas! ¡Quiero que te alejes de mi vida!... Y sin dudas quedé sorprendido y fuera de contexto. Al pasar dos semanas de haberme marchado... vi a mi ex con otra persona.

Aquello me llevó a tanto dolor y al recordar que era por mi culpa. No vi otra salida más que la bebida con desenfreno y, luego de cinco años con esta enfermedad, estoy aquí. Y siguió diciendo: ¡Esa persona me ama mucho! Pero sé que, por mi culpa y por mis grandes errores, prácticamente la obligué a irse de mi lado.

El psicólogo y el resto de quienes allí estaban, lo escucharon con detenimiento, con serenidad, con respeto y con paciencia. El psicólogo le siguió diciendo: ¡Claro que todos cometemos errores! Y algunos son tan notorios y terribles que quizás sean los que más cuesta perdonar.

Pero en este momento, solo quiero decirte a ti y al resto de quienes nos acompañan, ¡que cuando alguien te ama de verdad! ¡No te abandona! Algunas personas a veces nos manipulan... para fines de diferente naturaleza. Quien te ama, te apoya, te ayuda y a veces hasta con dureza... te guía a salir del error.

Hay que dejar el innecesario tema de hacerse la víctima. Pero tampoco defender y menos justificar a alguien a quien simplemente no le importas.

Todos se quedaron escuchando con atención, y asentían sus cabezas con gesto de afirmación y de apoyo a lo que decía el psicólogo.


Moraleja: ¡Nadie que te ama... te abandona!

LAS CURVAS DE MI ABUELA...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora