Jaeyun x Myungho 8turn

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La primera y la última vida humana

Myungho podría haber sido la más alta autoridad, estaba seguro de eso, pero se había presentado como un omega a una edad muy temprana y por ello fue despojado de todos sus títulos como heredero del rey. Había nacido colmado de regalos y ofrendas por la posibilidad de convertirse en un alfa, pero en cambio, en cuanto su condición fue revelada, rápidamente fue apartado del ala de su padre y sus hermanos no le vieron más como un rival, sino como una burla.

La jerarquía dentro del palacio se reducía con facilidad y en cuanto Myungho fue declarado omega, todas sus pertenencias fueron trasladas a una habitación más pequeña y en un área alejada de sus hermanos y padre, la servidumbre se redujo y su presencia dejó de ser necesaria en las reuniones encabezadas por el rey.

Aunque continuaba siendo un príncipe, su titulo parecía más una cortesía por llevar el apellido Ji y tal vez tuviera una mejor fortuna que otros omegas porque debido a que era un príncipe, al menos podría ser el primer esposo de algún hombre conveniente.

Pero no quería ser el primer esposo de alguien cuyo estatus nunca sería el que él mismo habría podido tener.

Era un omega y no por ello quería someterse.

—ya he dicho que no continuaré hablando sobre el tema—el rey Ji dijo sin ni siquiera levantar la mirada.

El omega se colocó de rodillas, las elegantes telas de su vestimenta permanecieron extendidas sobre la alfombra roja y dorada, el príncipe no se levantó ni volvió a hablar, se mantuvo en silencio con las manos apoyadas delicadamente sobre sus muslos.

Siddhartha permaneció así frente a su padre cuando éste se negó a darle el permiso para recorrer su nuevo camino, Myungho consideró pertinente seguir su ejemplo, quería demostrarle a su padre que al igual que sus demás hermanos, a pesar de ser omega, él todavía podía seguir en la línea de sucesión y no había mejor manera de hacerlo que demostrando la devoción hacia sus ideales.

Así que se quedó de rodillas en la alfombra del despacho alrededor de cinco días, sin comer y sin beber agua, sin hablar porque su padre dijo que no hablaría más del tema. El rey se presentó cada uno de los días al despacho y se sentó en el escritorio, allí lo observo fijamente por un momento y continuó con sus deberes, cada día fue así hasta que el quinto llegó.

Entonces él preguntó genuinamente intrigado—¿Por qué quieres ser rey Myungho?

El omega tenía los labios resecos y los ojitos pequeñitos del cansancio—porque no puedo ser nada más si no soy rey, padre, soy un omega—respondió sin titubeary si no soy rey, no seré nada más que el acompañante de un alfa.

Su padre se cruzó de brazos—¿puede un omega gobernar para los alfas?

Myungho debería haberse rendido en ese momento, jamás un omega había gobernado para nadie, un omega no se convertía en rey, nadie permitiría que lo lograra.

Los omegas son sometidos, si son de clase baja entonces son arrastrados a las peores bajezas y humillaciones e incluso aquellos que pertenecen a altos linajes son condenados a no ser más que incubadoras.

El rey observó su expresión, parecía ser que esos cinco días sin comer ni beber agua, sin levantarse ni pronunciar palabra al final no habían servido de nada.

—déjame intentarlo y si no puedo hacerlo, entonces moriré como debe ser. —Myungho sentenció su vida con aquellas palabras y también sentenció el amor que su padre sentía por él, vería a su único hijo omega convertirse en una deshonra cuya muerte seria su única salvación porque el rey no permitiría los ultrajes que los demás alfas esperarían a hacerle al príncipe omega.

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