Derek
En cuanto vi que mi Panterita estaba en ese maldito bosque, mi respiración se detuvo. No suelo preocuparme por nadie, ni siquiera por mí mismo. Pero con ella… todo es diferente. Es la primera vez que temo por la vida de alguien más que la mía. Mi pantera, con sus malditos ojos dorados y esa actitud desafiante, me había afectado. Lo sé. Lo acepto, pero solo para mí. Jamás lo admitiría en voz alta. Ni siquiera ante ella.
Conozco a Adrián como la palma de mi mano. Técnicamente, somos como hermanos. Su mente y la mía funcionan de manera sincronizada. Él sabe lo que pienso, y yo sé lo que pasa por su cabeza antes de que lo diga. Eso es peligroso, incluso entre amigos. Y ahora, Adrián está tranquilo, relajado, demasiado confiado. Le mostró a Iris a Aliana, la mujer que tanto estuvo buscando, la que se suponía que estaba muerta según Rick. El idiota de Rick juraba que su información era infalible. Pero aquí estamos, en un juego donde los muertos regresan y los vivos a menudo no saben si confiar en lo que ven.
Pero bueno. Adrián sabía que no tenía escapatoria: o le mostraba a Iris a Aliana o se despedía de su linaje ahí mismo. Ella estaba tan fuera de sí que, por un momento, prefirió enfrentarse a una redada del FBI antes que a su esposa con ganas de castrarlo.
En resumen: Si Aliana se acerca demasiado a Iris, la matará. Así es él. Implacable. Protector hasta el extremo con lo que considera suyo. Y aunque odio reconocerlo, estoy de acuerdo. Pero no permitiré que nada ni nadie toque a mi Panterita, a menos que yo lo decida.
Recuerdo lo que Igor Petrov dijo, algo que no puedo ignorar: “Son como dos gotas de agua.” ¿Adrián y Aliana? ¿Es verdad? Mi Panterita tiene esos malditos ojos dorados, iguales a los de Amelia Carson. Es una jodida coincidencia que no puedo ignorar. Pero aún así, tengo que investigar a fondo quien es Aliana. Pero no me cabe duda, ella es una Carson.
Aliana. Aliana. Aliana. Esa mujer. Esa belleza imposible que parece haber sido creada para destruir a los hombres con una sola mirada. Lo admito, me hechizó. Es de esas mujeres que te arrastran al borde del abismo solo para ver si te atreves a saltar. Pero ella no me quiere cerca. Me odia con una intensidad que ni siquiera entiendo. ¿Qué le hice? Absolutamente nada. Y aún así, su desprecio es como un cuchillo en mi orgullo. ¿Y sabes qué? Yo también la odio. La odio por odiarme.
Mientras tanto, mi atención vuelve a mi Panterita. Adrián puede ser peligroso, pero yo soy peor. Él protege lo suyo. Yo destruyo lo que amenaza lo mío. Y nadie, ni siquiera Adrián, tocará a Aliana sin pasar por encima de mí primero.
…
Ahora estoy en mi auto, el motor rugiendo bajo mis pies mientras acelero. Aliana está en el asiento del copiloto, dormida, su cuerpo completamente inerte, salvo por el leve movimiento de su pecho al respirar. No quería venir conmigo. Siempre tan jodidamente testaruda, tan dispuesta a luchar hasta el último aliento. Tuve que dormirla con un trapo y un químico, porque las palabras no fueron suficientes, porque con Aliana nada es sencillo.
El dolor en mis costillas me recuerda la pelea. Me dio una maldita paliza antes de caer. Tiene fuerza, demasiada para alguien que parece tan frágil a primera vista. Pero no es frágil, nunca lo ha sido. Aliana es todo lo contrario: una tormenta contenida en un cuerpo que no debería soportar tanto.
La observo de reojo mientras manejo, mi mirada cayendo en su silueta recostada sobre el asiento de cuero. Su cabeza está apoyada contra la ventana, su cabello negro desordenado cubre parcialmente su rostro, pero no puedo dejar de mirarla. Hay algo en su quietud que me inquieta. Algo que me consume.
Entonces lo veo. Su nuca, parcialmente descubierta, con unas marcas que al principio me parecen líneas finas, sombras tal vez. Pero no. No son marcas normales. Son cicatrices. Cicatrices que hablan de algo más. De algo que ella ha dicho en voz baja.
ESTÁS LEYENDO
El Peso del Pasado
Romance⚠️ CONTENIDO, FUERTE Y EXPLÍCITO. NO APTO PARA MENORES DE 21 ⚠️ Un mundo de secretos, mentiras y sobretodo pasión. Dónde todos tienen una doble vida. Iris Wilder, una joven pintora, con un trauma psicológico. Adrián Carson, un hombre poderoso, el...
