Capitulo 30

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Dedico este capítulo a ASHL_DM_ en su cumpleaños. Que cada palabra lleve un poco de alegría en tu día especial. ¡Feliz cumpleaños, nena!✨🥂

Adrián

-El cargamento está por llegar -informa Derek al teléfono, su voz tensa, sabiendo que tiene todo en juego-. No quiero arruinar tu noche cuñado, pero si no mueves tu maldito trasero, tus juguetes serán confiscados. ¡Estamos en este operativo!

Me encojo de hombros, una sonrisa fría curvando mis labios.

-¿Y ahora me avisas?

-Me acabo de enterar hace cinco minutos. Siento la sospecha de que saben que trabajo con un maldito mafioso. ¡O sea, tú! Todo el Puerto está rodeado. Esto será una masacre.

-Ya lo creo -me río con desdén y cuelgo el teléfono.

Miro a Ilena, que está jugando en el jardín. Sus manos pequeñas manejan el arco de juguete con sorprendente destreza. Si no fuera por su edad, podría jurar que es un arma de verdad.

-A tu edad deberías jugar con muñecas. No con armas de juguete -digo, no porque me preocupe, sino porque me distrae. Mando un texto rápido a mi segundo al mando, dándole la orden de movilizarse al puerto, con total discreción. Ya hay alguien esperándonos.

Ilena me lanza una mirada desafiante, completamente ajena a mis palabras.

-Y tú deberías callarte. Pierdo la concentración -responde, apuntando y lanzando la flecha. La flecha atraviesa el aire y da en una maceta que puso como blanco.

-No necesitas concentración. Siempre das al blanco -la miro con una sonrisa fría, y sus ojos verdes brillan con satisfacción. Eso me recuerda cuando Elías me enseñó a usar un arco a los seis años. La misma edad que Ilena. No se pero hay algo mío que puedo ver en ella. Pero recuerdo que me cae mal. Carraspeo-. Aún así, eres lenta.

Sí. Definitivamente no se le debe decir eso a una niña de seis años. Pero no me importa. Nada de lo que diga o haga tiene importancia en este momento.

-¿Dónde vas? ¿Puedo ir? -me pregunta mientras corre hacia mí, arrojando el arco al jardín con total indiferencia.

-Definitivamente no -camino hacia la puerta, no espero más preguntas.

La miro por encima del hombro mientras me voy.

-No te quedes tanto tiempo fuera.

Duque, que estaba a su lado ladra. Ilena asiente sin decir nada, y eso me basta. Al menos hay algo de disciplina en ella.

Salgo de la casa y me subo a una de las camionetas blindadas, mi mente ya centrada en lo que está por venir. El Puerto será el escenario de una masacre, y me gusta la idea. El FBI está allí, pero no tienen ni idea de lo que están enfrentando. No pueden rastrear mis huellas, no pueden encontrarme. Siempre he sido meticuloso en cómo ocultar mis movimientos.

La camioneta avanza a toda velocidad hacia el puerto. Siento una anticipación insostenible, como si el mundo entero estuviera a punto de estallar a mi alrededor. Este no será un simple operativo. Esta noche, Washington va a conocer lo que significa meterse conmigo.

El puerto está a la vista. Las luces parpadean a lo lejos. Es hora de que el verdadero baño de sangre comience.

Derek

El puerto está oscuro, plagado de sombras que se alargan entre los barcos y los contenedores, y el aire huele a sal y a peligro. La operación está en marcha, y sé que no hay margen para el error. Las unidades del FBI están aquí, esperando a que llegue el cargamento. Tontos, todos ellos. No tienen ni idea de lo que está por suceder. Yo soy el único que tiene todo bajo control.

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