Capitulo 27

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Iris

Sabía perfectamente que mis movimientos no podían ser precipitados. Cada paso debía ser calculado, cada decisión tomada con precisión quirúrgica. Igor Petrov era la llave que me abriría la puerta a esa organización, y lo sabía. No importa cuánto Adrián intente ocultarlo o guardárselo como su pequeño secreto. Él debería saber que conmigo nada permanece en las sombras por mucho tiempo.

La "prisión de máxima seguridad" en la que lo tenía encerrado no era más que un chiste. Me bastaron un par de minutos, un par de clics, y mi talento de hacker para rastrear una de sus llamadas. Fue fácil. Todo es fácil cuando conoces las debilidades de tus oponentes.

Sin embargo, no voy a lanzarme a ciegas. No todavía. Hacer mi aparición sería demasiado apresurado, demasiado obvio, y yo nunca he sido obvia. No se gana un juego de ajedrez moviendo todas las piezas a la vez, y esto es exactamente lo que estoy haciendo: jugando ajedrez mientras todos los demás intentan jugar damas.

Por ahora, tengo otros asuntos que resolver. Vanessa. La pieza suelta de este rompecabezas, la que siempre parece estar al filo de lo que no puedo controlar. Y Michael. Ese chico de ojos azul turquesa... Siempre tan fuera de lugar, como si no perteneciera a este mundo, pero ahí estaba, copiando la postura de Rick, como si creyera que podía jugar a ser uno de nosotros.

No puedo permitirlo. Este no es su mundo, y no voy a cargar con la culpa de verlo muerto en él. Pero tampoco voy a decidir por él. Todos tienen derecho a elegir su veneno. Michael tendrá su oportunidad, claro, pero será bajo mis términos. Al final, incluso aquellos que creen tener libre albedrío están jugando bajo mis reglas.

El hospital tiene un aire asfixiante. Cada segundo aquí me recuerda lo mucho que detesto estar atrapada, limitada por paredes blancas y protocolos interminables. Adrián, por su parte, se encarga de todo con la misma eficiencia de siempre, asegurándose de que podamos llevar a Aliana a casa cuanto antes. Sin embargo, la incertidumbre sigue colgando en el aire como un mal presagio.

Aliana está en un estado que roza lo inexplicable. Los médicos insisten en que está bien, pero sus palabras no me tranquilizan. Hablan de una sustancia en su cuerpo, algo similar a un veneno, algo que nunca habían visto antes. Eso no hace más que alimentar mi desconfianza. Los médicos no saben nada. No es la primera vez que tengo que lidiar con incompetencia disfrazada de autoridad.

Mientras Adrián lidia con los trámites, decido salir. Necesito aire. O, al menos, alejarme de este lugar por un momento. Encuentro a Rick discutiendo con Michael, y la escena casi me divierte. Rick pierde la paciencia, como siempre, y Michael, bueno... ese chico tiene una audacia que no sé si admirar o aplastar.

-Si te digo que te quedes en la puta mansión, te quedas y punto -gruñe Rick, claramente frustrado.

-¿Un chico desobediente, Rick? -intervengo con tono burlón. Michael se endereza al verme, sus ojos turquesa brillando con una intensidad que me intriga-. ¿No puedes con él?

Mi sonrisa es pequeña, apenas una curva en mis labios, pero suficiente para incomodarlo. Michael me sostiene la mirada. Joder, la mirada es igual que la mía.

-¿Tienes idea de dónde está tu familia? -le pregunto, midiendo su reacción. Su cuerpo se tensa, pero su voz no vacila.

-Rusia. Mi familia es de allí. Y está allí.

-¿Por qué no tienes el acento?

-Una disculpa, señora -responde con una sonrisa que parece más un escudo que un gesto de cortesía.

Rick interviene, cruzando los brazos con esa expresión de desaprobación que le es tan característica.
-¿Qué planeas hacer, Iris?

-Le prometí a este chico que le ayudaría a "rescatar" a su familia -respondo sin dudar.

El Peso del Pasado Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora