Adrián
Estoy tan enojado y preocupado que no sé qué haré si no la encuentro. Derek se ofreció a acompañarme a buscarla, mientras avisaba a Bruno que Ilena había desaparecido. Le ordené que revisara las cámaras, que removiera cielo y tierra si era necesario. Tenía que estar en algún lado. También mandé a varios hombres a buscar por los alrededores, aunque en el fondo sabía que no serviría de nada: este maldito lugar está infestado de mis hombres, cada rincón vigilado, cada puerta custodiada. ¿Cómo demonios se les pasó que una niña se escapara frente a sus narices? Ineptos. Todos. Los mataré en cuanto los vea.
Pero conozco a Ilena. Es lista. Demasiado lista. Si decidió salir, lo hizo con cuidado, y probablemente sabía cómo moverse sin ser vista. Pudo haber conseguido los planos del hotel, estudiado las rutas, memorizado los puntos ciegos de las cámaras. No lo sé. Podría haberse escabullido hasta por los malditos ductos de ventilación si se lo proponía. O simplemente lo hizo de la manera más sencilla del mundo. Y eso me jode más, porque no sé por qué lo hizo. No sé qué la llevó a salir sola, en medio de la noche, cuando este sitio todavía ni siquiera ha sido inaugurado y el paso está prohibido.
Iris fue la primera en notarlo. Había ido por la laptop a la habitación de Ilena, pero al no verla en su cama, me llamó desde el pasillo. Su voz sonaba entrecortada, y en cuanto la oí, supe que algo andaba mal. Fui rápido, con el corazón dándome golpes en el pecho, temiendo lo peor. El cuarto estaba vacío, la ventana del balcón entreabierta, las cortinas moviéndose con el viento. Fue como revivir aquella noche en la maldita isla, cuando todo se salió de control. Sentí la misma punzada en el estómago, ese hueco insoportable entre las costillas.
Iris comenzó a buscarla por los demás cuartos mientras yo intentaba mantener la cabeza fría, pero no podía dejar de imaginar los escenarios más oscuros. Pensé que quizá alguien había entrado, que se la habían llevado mientras dormía. No era una idea descabellada; no en mi mundo. Iris estaba al borde de las lágrimas, pero se forzó a calmarse, respiró hondo y dijo que iría por su abrigo para ayudarme a buscarla. Le dije que no, que me encargaría yo. Entonces Derek, que seguía por aquí —porque claro, no se había largado todavía—, se ofreció a acompañarme. Según él, "para ayudar". Iris se quedó con Nana, que trató de darle un té para calmarla, asegurándole que pronto aparecería. A ella no le quedó otra opción más que esperar.
Ahora caminamos por los pasillos. Derek va hablando por teléfono, pidiendo informes, mientras yo intento no dejarme llevar por el pánico. Pero es inútil. Estoy tenso, los puños me duelen de tanto apretarlos, la herida me late, la cabeza me da vueltas. Apenas puedo respirar. Este sentimiento me persigue: culpa, enojo, impotencia. Otra vez. Por tercera vez.
—Espero que nadie se haya atrevido a tocarle un solo pel—
Me callé en seco. Frente a mí, saliendo del ascensor, estaba ella. Mi corazón se detuvo por un segundo. Ilena. Rodeada de más de cinco de mis hombres, con Bruno a la cabeza. La vi caminar con el ceño fruncido, mirando el piso, con los hombros tensos, ajena —o fingiendo estarlo— a todo lo que ocurría a su alrededor. Por un momento, todo el ruido se apagó. Todo se redujo a verla sana, viva, respirando.
Avanzamos rápido hacia ellos. No dije nada, no necesitaba hacerlo. Con un solo gesto les indiqué que la escoltaran hasta la habitación. Mis hombres obedecieron de inmediato. Ilena pasó junto a mí, sin mirarme siquiera. Yo, en cambio, no aparté la vista de Bruno, esperando que abriera la boca.
—La encontramos en el gimnasio —informó él con la voz tensa—. Creemos que estaba con alguien. Estamos buscando a un sospechoso en el hotel y los alrededores. No ha dicho una sola palabra, señor. Le daré los informes detallados por la mañana.
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El Peso del Pasado
Romance⚠️ CONTENIDO, FUERTE Y EXPLÍCITO. NO APTO PARA MENORES DE 21 ⚠️ Un mundo de secretos, mentiras y sobretodo pasión. Dónde todos tienen una doble vida. Iris Wilder, una joven pintora, con un trauma psicológico. Adrián Carson, un hombre poderoso, el...
