Capitulo 36

12.5K 314 488
                                        

Iris

El sol me molesta. Gruño y me entierro más bajo las sábanas, frotando mi rostro contra el pecho cálido y firme de Adrián. Mi pierna se desliza perezosamente sobre las suyas mientras mis brazos lo rodean con confianza. Esta posición me gusta para dormir. No sé si a él le resulta cómoda, pero como siempre, su prioridad es mi comodidad, así que no me aparta.

Su respiración es profunda y acompasada. Siento la textura de su playera bajo mis dedos y frunzo el ceño. ¿Está vestido? Anoche estaba desnudo. Medio dormida, deslizo mis uñas lentamente desde su pecho hasta su abdomen, siguiendo el contorno de sus músculos. Antes de poder procesar nada más, unos dedos se enredan en mi cabello, acariciándome, tratando de hacerlo con suavidad.

No es Adrián.

-Princesa, buenos días.

Mi cuerpo se congela.

Esa no es la voz de Adrián.
Mi cerebro tarda un segundo en reaccionar, pero cuando lo hace, me aparto de un salto con un grito ahogado, tapándome la boca al instante. Mis ojos se abren de golpe, mientras las sábanas caen de mis hombros, y me encuentro con un rostro familiar... uno que no debería estar aquí.

Pero, gracias al cielo no estoy desnuda.

-¡Mikhail! ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Qué haces en mi cama?!

Él, con su semblante serio y mirada afilada, se cruza de brazos, inclinando la cabeza con una mezcla de indignación y furia contenida.

-Bueno, verás... recibí una llamada diciendo que te habían secuestrado. De alguna manera, logré rastrearte y... -sus ojos recorren la habitación con incredulidad antes de volver a mí con fuego en la mirada- ¡¿Y MÍRATE?! ¡EN UNA MALDITA ISLA CON TU PUTO MARIDO! ¿¡QUÉ ES ESTO, UNA LUNA DE MIEL O QUÉ DEMONIOS?!

Mikhail está fuera de sí. Su voz retumba en la habitación, su ceño está fruncido al máximo y sus manos gesticulan bruscamente mientras habla. No me deja decir ni una sola palabra, me interrumpe cada vez que intento abrir la boca.

-¡TE BUSQUÉ POR TODAS PARTES! ¿¡SABES LO QUE HICE PARA RASTREARTE!? ¡¿Y TODO PARA DESCUBRIR QUE ESTÁS DE VACACIONES?!

-Mikhail-intento llamarlo, pero él sigue.

-¡NI UNA PUTA LLAMADA! ¡NI UN MENSAJE! ¿¡SABES TODO LO QUE SE ME PASÓ POR LA CABEZA, IRIS?!

-Mikhail...

-¡PODRÍAS ESTAR MUERTA Y YO AQUÍ, SIN SABER NADA...!

Mi paciencia se agota. Mi mano se eleva y se estrella contra su mejilla en una sonora bofetada.

El golpe resuena en la habitación.

El silencio es inmediato.
Mikhail parpadea, aturdido, llevando una mano a su mejilla.

Su mandíbula se tensa, y sus ojos naranjas brillan con furia contenida. Yo le sostengo la mirada con firmeza, aún respirando acelerada.

-Fíjate a quien le gritas, idiota.

Él me fulmina con la mirada, pero finalmente cierra la boca, apretando los dientes. Su pecho sube y baja con fuerza, todavía irritado, pero ahora, al menos, en silencio.

-Si terminaste de hacer tu berrinche, baja la voz y compórtate como una persona racional. Estoy aquí porque quiero, y no tengo por qué darte explicaciones.

Mikhail se frota la mejilla con una expresión entre enojo y sorpresa, su mandíbula aún tensa por la bofetada.

-Si tan solo me hubieras escrito que estabas bien, no estaría aquí gritándote -se defiende, mirándome como si yo fuera la irracional en esta conversación.

El Peso del Pasado Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora