Adrián
Vamos en el jet privado. Iris está siendo atendida por Jonathan, quien le cura las heridas. Sus rostros reflejan una tristeza compartida. Marcus, Derek y yo estamos relegados a la parte trasera, acompañados por el perro e Ilena. Ilena, rendida, encontró refugio en mis brazos, y ahora su respiración resuena como el ronquido de un anciano.
Derek se ha sumido en un silencio sepulcral desde la tragedia de Aliana. Su nombre fue lo último que articuló, un grito desgarrador. Evade nuestras miradas, atrapado en su propia burbuja de dolor. Marcus está al borde de la explosión, conteniendo palabras que queman por salir. Yo... yo permanezco en silencio. No sé qué consuelo ofrecer en estos momentos. Mi relación con Aliana era superficial, distante. La idea de acercarme siempre se sintió forzada, incómoda. Y para ser honesto, una parte de mí la veía como una amenaza por su cercanía a Iris. Aún no sabía sus verdaderas intenciones, y sería una hipocresía derramar lágrimas por su partida.
Iris, en cambio, llora abiertamente. Jonathan, Ilena... parece que su pérdida ha calado hondo en ellos, pero en especialmente en Derek.
Pero...
-Y aún así te importa... sabiendo que tú le importabas una mierda -la voz de Marcus corta el silencio. No lo dice con rabia, sino con esa malicia que busca herir justo donde duele. Sus ojos se clavan en Derek como si quisiera desenterrar lo poco que le queda de calma.
Derek no le contesta. No se inmuta. Solo lo mira... una mirada pesada, fría, capaz de hacer retroceder a cualquiera. Pero Marcus, estúpidamente, la sostiene. Por fin ha agarrado valentía. Me sorprende, ya que Derek se la quita.
-Eso a ti no te importa. Son mis asuntos. -Su voz es grave, pausada. Pero sé que por dentro es un volcán a punto de reventar. Sus nudillos están tan blancos que parecen de mármol.
-Marcus, ahora no. -Intervengo, sintiendo el filo de la tensión cortándome la respiración.
Mi voz hace que Iris y Jonathan levanten la cabeza, pendientes de cada palabra.
Marcus sonríe con esa mueca desagradable que usa cuando sabe que va a provocar.
-Sí lo es. Es el momento perfecto para que este imbécil entienda que Aliana jamás lo quiso. Que se deje de cuentos, porque ella... ella lo usó. Siempre lo usó. -Hace una pausa, buscando la reacción de Derek-. Aunque claro... tú eres tan bueno salvando a gente que no vale la pena, ¿no? Te encanta jugar al héroe con quien después te apuñala.
La mirada de Derek se vuelve un filo de acero. Marcus traga saliva, pero no se detiene. No puede, es como si quisiera suicidarse con palabras.
-Lo peor, Derek, es que tú lo sabías. Lo sabías desde el principio, pero igual te arrastraste detrás de ella como un perro hambriento. Y, ¿para qué? ¿Para que al final te dejara tirado? Eso es lo que fuiste para ella: basura.
Suspiro por dentro. Todos sabemos, hasta Martín, que Derek tiene esa habilidad para hacer temblar a Marcus con solo mirarlo. Lo considera el más débil del grupo, y no porque no sepa pelear, sino porque Derek sabe encontrar la grieta exacta donde golpear... y ahora, Marcus la está abriendo solo.
Me llama la atención en cómo habla de Aliana. Como si ya supiera el tipo de mujer que es. Es como si él la conociera. Me pregunto, ¿de dónde?
-La conozco perfectamente -Marcus insiste, está probando su suerte-. Y créeme, Adrián tiene razón. Ella nunca estuvo de nuestro lado.
-¡Marcus! -Jonathan estalla, la voz quebrada por el enfado-. ¡Aliana acaba de morir! ¿Puedes cerrar la maldita boca por un día?
Marcus lo ignora.
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El Peso del Pasado
Romance⚠️ CONTENIDO, FUERTE Y EXPLÍCITO. NO APTO PARA MENORES DE 21 ⚠️ Un mundo de secretos, mentiras y sobretodo pasión. Dónde todos tienen una doble vida. Iris Wilder, una joven pintora, con un trauma psicológico. Adrián Carson, un hombre poderoso, el...
