Capitulo 39

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Iris

-Parece que te cogió un negro -se ríe Jonathan mientras me mira caminar, arrastrando las piernas.

-No, pero Adrián está bronceado. ¿Cuenta? -respondo con una sonrisa sarcástica mientras trato de mantener la compostura. Siento las piernas como gelatina.

Acabamos de salir del invernadero. Nos la pasamos cogiendo por horas, como si el tiempo no existiera. Y aún sigue lloviendo. No sé si quiero pintar, dormir o morir feliz. Aunque parte de mí solo quiere aprovechar el lugar hermoso que Adrián me preparó. Solo para mí.

-Parece que lo disfrutaste -Jonathan sube y baja las cejas como una caricatura mal dibujada.

-Sí. Ahora cállate. No te daré detalles, degenerado.

Paso de largo, usando una de las camisas de Adrián. Estoy sucia, pegajosa, deshidratada, con el alma fuera del cuerpo. Necesito un baño con urgencia. Comer algo, tengo mucha hambre. Adrián dijo que me alcanzaría para ducharnos juntos, pero ni loca lo espero. Si espero, no salgo viva.

-No te estoy pidiendo detalles... he cambiado.

Me detengo. Me giro para verlo. Está justo a mi lado, con cara de "yo no fui", como si no fuera el mismo que hace tres segundos hacía gestos obscenos con las cejas.

-Jonathan, la gente no cambia de la noche a la mañana. Y menos tú.

-Bueno, tienes razón. Sí quiero saber, pero después. -Se encoge de hombros-. ¿Has visto a Mariana?

Suspiro. Miro a los lados. Esto no es algo que pueda decirle así, entre risas.

Lo arrastro del brazo hasta mi habitación.

-¿Qué pasa, nena?

Se deja caer en la cama. Yo me dejo caer a su lado, agotada. Le hablo lento, como si le explicara a un niño.

-Creo que Mariana está secuestrada. Y la que está aquí... es Mariella. La gemela malvada de Mariana.

-¿Qué? ¿Mariana tiene gemela? ¿La versión malvada? ¿Qué no era hija única? ¿Como en una telenovela? -parpadea. Silencio-. ¿Tú estás segura que las veinte cogidas de Adrián seguidas no te dejaron viendo doble?

Le doy una patada sin piedad. Gimo de dolor por el esfuerzo, pero vale la pena. Jonathan rueda del colchón y cae al piso con un golpe seco.

-¡Bueno! ¡Si no me caigo, me empujan!

-Ponme atención, Jonathan Bliss Torres. Mariella y Mariana son gemelas. Hermanas. Ellas, Luca -ese idiota que me presentaste hace tiempo-, y otros dos más, son los Wilder. Los primos de Vanessa.

-¿Y tuyos también? O sea, tú eres una Wilder.

-No. Yo no soy una Wilder.

Se queda en silencio. Parpadea. Abre la boca.

-¿Cómo mierdas no?

-Vanessa no es mi hermana de sangre. Norman y Gloria no eran mis verdaderos padres.

-¿Qué?

-Soy Irina Ivanov Ricciardi.

Silencio. Jamás le he dicho esto a mi mejor amigo... puede que me odie después de esto.

Jonathan me mira como si le hubiera dicho que no sabe nada de moda. Parpadea otra vez.

-¿Cómo?

-Mi padre es el segundo al mando de la Bratva. Mi madre, de la mafia italiana. Mi hermano... Mikhail. Boss de la Bratva. Enemigo de Adrián. Y ahora, mío también.

El Peso del Pasado Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora