Adrián
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Aliana.
Solo de escuchar su nombre me dan ganas de darme un tiro. Pero no, porque seguramente ni muerto me dejaran en paz. Es curioso cómo siempre dicen que "el pasado te persigue", pero a mí no solo me persigue, me alcanza, me escupe en la cara y luego me da otra patada por si no fue suficiente.
Ahora resulta que Aliana y yo nos parecemos. ¡Por favor! No le veo ni un maldito parecido. Eso sí, los ojos dorados de mi madre los tiene, no lo niego, pero eso no significa nada. Petrov debería tatuarse "idiota" en la frente por andar soltando semejantes mentiras. ¿Hermana? ¡Ja! Nunca vi a mi madre embarazada. Si hubiera estado esperando un hijo, me habría enterado. A menos que hubiera aprendido a esconder un embarazo como quien esconde una botella de vodka en Siberia, lo cual dudo mucho.
Y por si no fuera suficiente, esta chica no apareció porque sí. Oh, no. Es la misma Aliana que Iris estuvo buscando como loca. La que se creía muerta. Pero no, está vivita y coleando, trayéndome problemas como si no tuviera ya una fila de idiotas esperando su turno para joderme. Mafia rusa, Luca La Torre, Igor Petrov, el imbécil de las cartas que quiere a mi mujer... ¡Y ahora Aliana! Estoy empezando a pensar que en mi vida pasada fui un dictador o un político corrupto, porque claramente estoy pagando algo.
Y ni siquiera puedo quejarme en paz porque siempre hay alguien que me mira como diciendo: "Bueno, pero tú eres el líder, ¿no? Maneja la situación". Claro, porque ser el líder automáticamente me da un manual de "Cómo sobrevivir al caos sin perder la cordura". Spoiler: no funciona.
Pero, honestamente, si aparece otro problema más, me voy a poner un letrero en la frente que diga: "Cerrado por mantenimiento", porque ya no doy para más. Aunque pensándolo bien, probablemente hasta eso lo usarían en mi contra. Porque claro, ¿por qué no?
Aliana puede ser lo que quiera: hija perdida, hermana bastarda, incluso la reencarnación de mi madre, por mí como si quiere ser el próximo Papa. No me importa. Pero que quede claro: yo no soy su hermano, su salvador ni su terapeuta. Que se busque otro. Yo estoy demasiado ocupado lidiando con todo el circo que llaman mi vida.
Y, para rematar, el echo de que Iris no me hiciera caso, cosas que nunca hace, me tiene casi tirándome de las malditas hebras del puto cabello.
Sigo aquí, en este maldito bosque, con los árboles susurrando alrededor como si pudieran entender lo que estoy sintiendo. He mandado a todos al diablo. Menos a Iris. A mi mujer no. Necesitaba un momento para pensar, para no explotar... Pero ella. Maldita sea, ella.
¿En qué demonios estaba pensando? Petrov estuvo a nada de atraparla. Si no fuera por...¿Aliana?, quién sabe qué habría pasado. ¿La habría usado como carnada? ¿La habría torturado? El solo pensar en sus manos tocándola me hace apretar los puños hasta que las uñas se clavan en mi piel. Pero, no. Petrov sabe mejor que nadie que si se atreve siquiera a respirar cerca de Iris, será hombre muerto antes de que pueda terminar de suplicarme por su miserable vida.
Y aún así... aún así no puedo sacarme de la cabeza lo que pasó. No fue solo Petrov. Fue su maldita desobediencia. Su terquedad. Esa manera de desafiarme como si no supiera quién soy, como si no supiera lo que estoy dispuesto a hacer para protegerla. No entiende.
Pero lo hará.
Voy a recordárselo, incluso si tengo que hacerlo a mi manera. Voy a grabar en su mente que no puede jugar con fuego sin quemarse. Porque si algo le llegara a pasar, no habría fuerza en este mundo que pudiera detenerme. La rabia que siento ahora es nada comparada con lo que haría si alguien la lastima.
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El Peso del Pasado
Romance⚠️ CONTENIDO, FUERTE Y EXPLÍCITO. NO APTO PARA MENORES DE 21 ⚠️ Un mundo de secretos, mentiras y sobretodo pasión. Dónde todos tienen una doble vida. Iris Wilder, una joven pintora, con un trauma psicológico. Adrián Carson, un hombre poderoso, el...
