Adrián
Estoy agotado. No es cansancio físico únicamente, es ese desgaste profundo que te deja convivir demasiadas horas con Derek, y peor aún, tenerlo sentado a mi lado en un vuelo rumbo a Londres, con tiempo de sobra y cero sentido de autopreservación. El zumbido del Jet no logra apagar su voz.
—¿Tuvieron sexo de reconsideración? —pregunta, parpadeando con exageración, fascinado, mandando a la mierda mi paciencia.
—No —respondo con los dientes apretados—. Por tu culpa no me abrazó en toda la noche, y tampoco dejó que la abrazara. Debería coserte el hocico, imbécil.
Me recuesto en el asiento, cerrando los ojos con la esperanza infantil de que, si no lo miro, desaparezca. O que si no me muevo, deje de hablar. No tengo energía para pelear con él. No hoy. Mañana tampoco. Nunca.
—¿Qué? ¿Se pelearon? —Marcus decide participar.
—Sí —contesta Derek antes de que yo pueda impedirlo—. Ayer alguien mencionó a la ex de Adrián y, bueno… Iris obviamente quiso saber. Que miedo.
Abro los ojos de golpe. ¿Alguien?
—¿Por qué carajos la mencionaste, Derek?
Y sin saber: Marcus sabía que idiota había abierto la boca.
—Era un buen momento ya que vamos a Londres…—se defiende, sonriendo felizmente—. ¡ELLA ESTÁ EN LONDRES! Hay una alta probabilidad de que usted se cruse-
—¡Baja la voz, idiota! —Le doy un golpe en el costado y miro de inmediato hacia los asientos delanteros, donde Iris está con Jonathan e Ilena. También su amiga pelirroja. Por suerte parecen absortos jugando UNO, riéndose… nerviosamente. Ahora parecen conversar algo en voz baja, en secreto.
—Es tu culpa —lo culpa. Es culpable, definitivamente—. Ahí es donde se va a armar tu estúpida pelea.
—Cúlpenme de todo, idiotas —Derek se encoge de hombros—. Además, te faltó mencionar anoche ese pequeñísimo dellate a Iris. Si me das vacaciones, no se lo digo.
Alza las cejas, satisfecho consigo mismo.
—Ah… ¿provocaste todo lo de ayer por unas putas vacaciones?
—Ingenioso, ¿no?
—Pudiste provocar mi divorcio…
—Si, por supuesto.
—Está bien —murmuro—. Tómate los días, meses o aún mejor, años.
Me recuesto otra vez, cerrando los ojos con fuerza.
—No, espera. ¡Es que tú no entiendes! ¡Las quiero para una buena causa! —dice, y cuando abro los ojos, vuelve a hacer ese maldito parpadeo dramático que algún día será la causa oficial de mi muerte. Que asco.
—Si quieres ir a buscar a Aliana, vete —le digo, cansado—. Después de la pelea, si eso quieres. Pero déjame en paz y deja de atormentar a Iris. Y para tu información, nunca se me pasó por la cabeza proponerle matrimonio. Solo nos encamamos unas cuantas veces.
Marcus suspira, harto.
—¿Qué estupideces dijiste ayer, Derek? Sabes perfectamente que las relaciones de Adrián siempre fueron sexo y pasajeras. ¿En serio provocaste un problema entre Adrián e Iris por esto?
—¡YO VI UN ANILLO EN TUS COSAS! —grita en voz baja, según él. Diablos… solo quiero aventarme del Jet —. ¡Y JUSTO TE ESTABAS ENCAMANDO CON ELLA!
—¡Ya cállate! —Marcus le tapa la boca justo cuando Jonathan nos lanza una mirada curiosa desde adelante.
Derek no conocía la privacidad, nunca la conoció, y tampoco conocía la historia completa, solo fragmentos mal entendidos que había armado a su conveniencia. El anillo ni siquiera era mío. Era de ella. Fue ella quien me lo entregó una noche, con una sonrisa llena de expectativas que yo no había provocado, prácticamente dándome instrucciones silenciosas para que algún día se lo devolviera de rodillas, como si así funcionaran las cosas, como si la insistencia pudiera transformar una fantasía en una verdad inevitable. Era intensa, demasiado, y yo no quería casarme, al menos no con ella, no en ese momento ni bajo esas condiciones. Nunca le prometí nada, nunca jugué a venderle un futuro que no pensaba ofrecer, desde el inicio fui claro: era sexo, compañía ocasional, nada más. Sin planes, sin ilusiones, sin mañanas imaginadas juntos. Ella escuchó lo que quiso escuchar, decidió aferrarse a una versión de la historia que solo existía en su cabeza, y cuando entendí que no iba a aceptar la realidad, que seguiría construyendo castillos donde yo solo había dejado puertas abiertas, terminé con todo. No fue crueldad, fue honestidad, la única que podía permitirme sin convertirme en algo que no era.
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El Peso del Pasado
Romance⚠️ CONTENIDO, FUERTE Y EXPLÍCITO. NO APTO PARA MENORES DE 21 ⚠️ Un mundo de secretos, mentiras y sobretodo pasión. Dónde todos tienen una doble vida. Iris Wilder, una joven pintora, con un trauma psicológico. Adrián Carson, un hombre poderoso, el...
