El aire gélido me golpeó la cara al salir de la comodidad de mi cuarto. El frío, a esta hora de la mañana, siempre me mantiene alerta, despierto, más consciente de lo que me rodea. No me sorprendió que el cielo estuviera nublado, como si la misma atmósfera compartiera esa pesadez que se albergaba en mi interior. En los últimos días, había perdido la cuenta de cuántos pensamientos oscuros había dejado de lado solo para mantener la fachada de calma. Pero no me importaba. La calma era mi nueva arma.
Caminé por los pasillos vacíos, cada paso resonando en el silencio absoluto del castillo. Me detenía ocasionalmente frente a las ventanas, observando cómo el viento agazapaba la niebla en los terrenos. Era una escena que reflejaba mi estado de ánimo: sombrío, solitario, distanciado.
Aunque había avanzado mucho, sabía que aún no había alcanzado la plenitud de lo que quería ser. Pero estaba cerca. Demasiado cerca.
En la ducha, el agua caliente no lograba relajar mis tensiones, porque lo sabía: no había vuelta atrás. Cuando me miraba en el espejo, veía una versión de mí mismo que no había pedido, pero que tampoco podía rechazar. Mi reflejo ya no tenía nada que ver con el chico que fui antes. Y aunque la fuerza me mantenía en pie, había algo en mi interior que seguía añorando esa conexión que había dejado atrás. Pero eso era lo que era: solo un eco lejano.
Mi ropa, como siempre, era parte de ese proceso de distanciamiento. Elegí con cuidado el atuendo de hoy, sin desviarme de mi estilo, de esa imagen que ahora definía mi presencia. Camiseta ajustada, jeans oscuros, botas que me daban altura. No necesitaba más para darme cuenta del poder que tenía ahora. Estaba listo para otro día en el que mi presencia sería el centro de todo, aunque mi mente, la que realmente dominaba, continuara siendo un terreno de guerra silenciosa.
El aire frío me envolvía mientras salía por la puerta, sin darme cuenta de lo que realmente estaba dejando atrás. Cada paso hacia el día que me esperaba era más que un simple avance. Era una reafirmación de todo lo que me había convertido. De lo que era necesario ser.
Mi mente ya estaba preparada para la batalla. Y yo no pensaba perder.
El silencio del castillo me envolvía mientras caminaba, mis pasos resonando en los pasillos vacíos. Todo estaba aún en calma, como si el mundo supiera que el día apenas comenzaba, que todo estaba por caer de nuevo en su rutina absurda. Los muros de Hogwarts, como siempre, me observaban, pero esta vez no me molestaba. Ya nada me molestaba.
Casi sin darme cuenta, doblé una esquina y me encontré con Rowan. Estaba solo, una figura solitaria en medio del vacío, absorto en un libro. Me detuve unos segundos, observándolo desde la distancia. Algo en su postura me parecía tan... ingenuo. Como si el mundo a su alrededor no lo hubiera marcado tanto como me había marcado a mí. Pero no lo juzgaba por eso. A pesar de todo, seguía siendo uno de los pocos a los que le permitía acercarse.
Me acerqué sin decir nada, sin hacer ruido, hasta que ya estaba lo suficientemente cerca para que levantara la mirada.
—¿Te vas a quedar aquí todo el día? —pregunté en un tono casi indiferente, aunque sabía que en realidad lo decía para romper el hielo. No iba a pretender que estaba bien. No con Rowan.
Él cerró el libro y me observó, con una mirada que ya conocía, cargada de una preocupación que empezaba a resultarme agotadora.
—Frank, ¿realmente tienes que seguir con esto? —su voz estaba llena de una calma tensa, como si estuviera buscando las palabras adecuadas para no hacerme explotar. Como si todavía pensara que podía salvarme.
Lo miré fijamente, un pequeño suspiro escapó de mis labios. Ya estaba cansado de la preocupación ajena. Quería que comprendiera, pero no de la manera en que todos lo hacían. Necesitaba que entendiera, de una vez por todas, que esto era lo que era.
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La Elección
RomanceHistoria basada, recopilada e inspirada en Hogwarts Mystery, he sustraído los personajes y la temática de esta, para crear mi propia Fanfic, pero esto no absenta que la historia vaya de acuerdo a la trama del juego, o la misma cadena de reproducción...
