Despierto con el cráneo pesado, como si el peso de la noche anterior aún se aferrara a mi cuerpo. No reconozco el techo, ni el aire. No huelo a mi habitación, no huelo a mí. Me incorporo bruscamente, los músculos tensos, casi como si esperara estar en medio de una emboscada. Pero no. Estoy en la cama de Tulip.
Me toma unos segundos atar los cabos. Ella me había pedido quedarme. Lloró tanto que hasta el silencio parecía quebrarse con su respiración. Y yo... simplemente accedí. No por cariño. No por ternura. Lo hice porque era lo correcto. No tenía sentido negarme. Había sido víctima de algo que ningún ser humano debería atravesar, y yo estuve ahí cuando nadie más lo estuvo.
Busco mi camisa a tientas entre las sábanas arrugadas. La encuentro colgando del espaldar de la silla, como si mi yo de anoche hubiese querido dejar rastro de una humanidad que no me pertenece del todo últimamente. Me la pongo sin hacer ruido. Estoy en short, lo cual resulta incómodo considerando que no estoy con Merula. Dormir con otra mujer ya no debería afectarme, pero lo hace. No por amor, sino por costumbre. Por memoria muscular, por rutina emocional.
Merula... Ella y yo solíamos despertar juntos en momentos menos trágicos, aunque todo en ella era una tragedia con perfume caro. Lo que ocurrió anoche no es una historia de amor, no es una traición, no es un desliz. Es simplemente consecuencia. De todo. De lo que dejamos pudrir. De lo que permitimos que nos cambie.
Me pongo de pie, estiro el cuello y observo a Tulip. Aún duerme. Tiene el rostro hinchado, exhausto. Su cuerpo parece más liviano que anoche. Tal vez porque ahora el dolor está dormido. No sé cuánto durará.
No dejo una nota. No dejo una mirada. Solo me voy. Porque ahora mi versión ya no pregunta, ni consuela con palabras vacías. Hoy simplemente actúa. Hoy simplemente avanza.
Al volver a mi cuarto, lo primero que sentí fue alivio. No porque el lugar me resultara acogedor, sino porque necesitaba reencontrarme con mi espacio, con mis cosas, con la única versión de mí que aún puedo controlar: la que vive entre estas cuatro paredes.
Por fortuna era día de descanso. Un respiro obligado, uno que no pedí, pero que vino como una tregua silenciosa después de noches en las que el sueño no significaba descanso, sino ruina mental.
Cerré la puerta y me quité la camisa de inmediato. Mis pasos fueron automáticos hacia el baño. Abrí el grifo sin pensar. Dejé que el agua caliente golpeara mi cuerpo como si con eso pudiera arrancar todo lo que se me había pegado la noche anterior: la imagen de Tulip llorando, la mirada de Barnaby llena de rabia contenida, el recuerdo de mis hechizos golpeando a Darius hasta que dejó de gritar.
No fue justicia. Fue algo más sucio. Y no me arrepiento.
Salí de la ducha sin secarme del todo, aún medio adormecido, caminé frente al espejo empañado y limpié parte del vidrio con la mano. Ahí lo vi.
Una pequeña cicatriz, negra, sobre el pectoral derecho. No la había notado antes. Ni la recordaba. No dolía. No palpitaba. Pero era oscura. Profundamente oscura, como una quemadura mágica.
No le di importancia, aunque mi reflejo sí lo hizo. Mi rostro lucía diferente hoy. No más viejo, no más cansado, sino... más mío. Más real. Menos ingenuo.
Me puse ropa interior limpia, un pantalón cómodo, y sin camisa, me arrojé sobre mi cama. Era temprano, pero necesitaba descansar de verdad.
El colchón me recibió como una vieja amante indiferente. No era suave, no era cálido, pero al menos era mío. A diferencia de la cama de Tulip, este lugar no olía a fragilidad ni a trauma. Solo a mí.
Y eso, por extraño que parezca, era un consuelo.
Cerré los ojos. No sabía si iba a dormir o simplemente a dejar de pensar. Tal vez las dos cosas.
Lo único claro es que, desde este punto, el camino se bifurcaba entre dos versiones de mí: la que sobrevivía... y la que iba a empezar a pelear.
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La Elección
RomanceHistoria basada, recopilada e inspirada en Hogwarts Mystery, he sustraído los personajes y la temática de esta, para crear mi propia Fanfic, pero esto no absenta que la historia vaya de acuerdo a la trama del juego, o la misma cadena de reproducción...
