Barnaby nos llevó con paso firme hacia uno de los pasillos apartados del castillo, donde Penny, Tulip y Merula ya estaban esperando, con rostros marcados por la tensión. Rowan no estaba. Al verlo llegar sin él, lo primero que pregunté fue su paradero. Barnaby, con el ceño fruncido y voz baja, nos dijo:
—Lo llevaron a la enfermería. No pudieron detener la hemorragia por completo. Está débil, muy débil... pero está vivo.
Sus palabras no me tranquilizaron. Si algo me enseñó esta noche infernal, es que Hogwarts ya no es el lugar seguro que creíamos. Ni sus muros, ni sus reglas, ni sus profesores nos protegen de lo que está ocurriendo entre bastidores.
Miré a mis compañeros. Tulip seguía cabizbaja, aún con las secuelas emocionales a flor de piel. Penny intentaba mantenerse fuerte, pero sus manos no dejaban de temblar. Merula... simplemente me evitaba la mirada. No era por miedo. Era decepción. A estas alturas, tal vez ya no importe.
—Tenemos que hablar —dije con tono seco, controlando el vacío que se instalaba en mi pecho—. No hay marcha atrás. Darius no era un enemigo cualquiera, y su grupo no son simples estudiantes jugando a ser malos. Están organizados, tienen recursos y están dispuestos a destruirnos. Lo de anoche fue solo el primer movimiento.
Hubo silencio. Y por primera vez, ese silencio no fue incómodo. Fue necesario.
—Así que escúchenme bien —continué, ahora caminando lentamente frente a ellos como si cada palabra necesitara espacio para retumbar—: los problemas de antes, nuestras tonterías, los romances, los celos, las discusiones... eso ya no importa. No somos niños. No más bromas, no más debates escolares.
Penny alzó la vista. Tulip tragó saliva. Merula, sin decir nada, cruzó los brazos.
—Desde hoy, esto se convierte en una guerra. Y nosotros... somos los únicos que vamos a pelearla.
—Este... es nuestro momento de actuar.
Me escuché a mí mismo decirlo en voz alta. No como un deseo, sino como una sentencia. Ya no había lugar para el miedo ni la moralidad ingenua. Esta guerra no iba a ganarse con valores de aula ni con ideales nobles. La única forma de salir vivos era entender que la victoria se construye manchándose las manos.
—Tenemos que jugar sucio. Así de simple. Ellos no tienen escrúpulos, no tienen límites. Nosotros tampoco deberíamos tenerlos si de verdad queremos protegernos, proteger a Rowan... y proteger a cualquiera que pueda ser el próximo.
Me detuve frente a ellos. Los miré uno por uno. Penny, con los labios apretados, asintió lentamente. Tulip aún tenía la sombra del miedo en sus ojos, pero algo en su mandíbula tensada me decía que ya no era la misma. Merula seguía cruzada de brazos, pero esta vez sin el aire de indiferencia: ahora había fuego en su mirada. Barnaby, a mi lado, me miraba como quien ve a un capitán en el campo de batalla.
—Vamos a infiltrarnos. Vamos a espiarlos. Vamos a ensuciar nuestras varitas y nuestras almas si hace falta. ¿Por qué? Porque la próxima vez, no solo perderemos un dedo... perderemos una vida.
Todos guardaron silencio. No por temor. Sino por comprensión.
—Yo no les estoy pidiendo que me sigan. Estoy diciéndoles que si se quedan, esto ya no será un juego. Lo que viene será sangre, mentiras y traiciones. Lo que viene... es real.
Penny se acercó a mí, apoyó su mano en mi hombro y susurró con firmeza:
—Entonces vamos a ensuciarnos juntos.
Una a una, las cabezas comenzaron a asentir. El pacto estaba hecho. Ya no éramos estudiantes de Hogwarts.
Éramos soldados.
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La Elección
RomanceHistoria basada, recopilada e inspirada en Hogwarts Mystery, he sustraído los personajes y la temática de esta, para crear mi propia Fanfic, pero esto no absenta que la historia vaya de acuerdo a la trama del juego, o la misma cadena de reproducción...
