Me desperté antes de que saliera el sol. La habitación estaba completamente en silencio, excepto por el leve crujir de la madera en las paredes del castillo, como si Hogwarts respirara con dificultad. Me senté al borde de la cama y pasé una mano por mi rostro. No podía evitar pensar en lo hipócrita que me había vuelto, en lo lejos que estaba de ese Frank ingenuo del primer año. No era arrepentimiento, era una simple aceptación. Como si me hubiese convertido en algo más frío, más táctico... más real.
Había aceptado estar con Penny, pero no por amor. Lo hice por estrategia, lo hice porque en una guerra uno no gana con el corazón. Pero ahora, sentado solo y envuelto en las sombras de mi habitación, entendía que incluso en medio de toda esta manipulación, mi corazón seguía con nombre propio: Merula.
Me puse de pie, abrí el baúl a los pies de la cama y saqué mi túnica. No tenía intención de verla hoy, ni de hablar con Penny. Hoy solo necesitaba pensar. Hoy me movería entre los pasillos como un espectro.
Tal vez para ellos yo siga siendo ese líder seguro, casi inquebrantable.
Pero por dentro, Frank Quezada estaba comenzando a fragmentarse.
Hoy no sería un día para hablar. Hoy sería un día para observar... y para decidir cuál será mi siguiente movimiento. Porque la guerra aún no ha terminado.
Pasé todo el día caminando entre sombras. No saludé a nadie. No hablé con nadie. Simplemente observé. Me sentaba en los rincones, en los márgenes del bullicio habitual de Hogwarts. No era miedo ni resentimiento. Era estrategia. Era necesidad. Después de todo lo que había pasado, necesitaba silencio, distancia... y perspectiva.
Hoy no quería que Penny me buscara. No quería encontrarme con la mirada de Tulip, ni mucho menos con las contradicciones que habitan en Merula. Quería ser un espectador de mi propio entorno, sin involucrarme, sin reaccionar, solo entendiendo lo que me rodea con la precisión de quien prepara algo grande.
Fue, sorprendentemente, un día tranquilo.
Nada se incendió. Nadie gritó. No hubo amenazas escondidas en pergaminos ni criaturas esperándonos detrás de puertas oscuras. El castillo, por primera vez en semanas, se sentía neutral. Frío. Como yo.
Y fue precisamente ese silencio lo que me ayudó a ver las cosas con mayor claridad. No solo sobre los demás... sino sobre mí.
Me di cuenta de que no necesito estar rodeado para tener control. Que no necesito besar a nadie para sentirme validado. Que el verdadero poder no está en cuántos te siguen, sino en cuán lejos puedes llegar cuando todos creen que te detuviste.
Hoy no hubo guerra.
Pero la guerra no ha terminado.
Y cuando vuelva... ya no será con emociones enredadas. Será con precisión. Con estrategia. Y con fuego si hace falta.
Porque estoy harto de jugar con el corazón. Ahora jugaré con la mente.
La noche cae y, por primera vez en mucho tiempo, no me duele la cabeza. No siento culpa. No me pesa el cuerpo. Solo pienso. Analizo.
Me siento en la ventana de mi habitación, observando el reflejo de la luna en los techos del castillo. Todo está en silencio, pero dentro de mí, las piezas del tablero se mueven sin cesar. Esta no es una guerra de magia... es una guerra de mentes. Y yo ya no estoy dispuesto a perder más.
Hoy entendí algo vital: mis emociones, mis impulsos, me estaban debilitando. Estaba luchando con el corazón en vez de con la cabeza. Y eso me estaba llevando al abismo. No más. A partir de ahora, cada palabra, cada gesto y cada decisión estará pensada. Fría. Estratégica. Letal.
Penny... es una herramienta útil. Inteligente, hábil, ambiciosa. Una gran aliada. Nuestra "relación" será la fachada perfecta. Mientras ella cree que tiene mi atención, yo tendré su lealtad.
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La Elección
RomansaHistoria basada, recopilada e inspirada en Hogwarts Mystery, he sustraído los personajes y la temática de esta, para crear mi propia Fanfic, pero esto no absenta que la historia vaya de acuerdo a la trama del juego, o la misma cadena de reproducción...
