Capitulo 64:

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Narra Roberta:
Él me había hecho mil pedazos cuando me dijo todas esas cosas horribles. Era tanto el amor que yo sentía por él, que cuando me dijo que me odiaba y me insultó, sentí que mi corazón se rompía, literalmente. Lloré noches enteras, porque pese a que él me había gritado en la cara que me odiaba, yo lo seguía amando.
Se equivocó, de la forma más horrible, me lastimó mucho... pero algo dentro mio se negaba a odiarlo, a negarle una segunda oportunidad.

Me quedé tildada, pensando en mis sentimientos, en lo que realmente quería. No quería tomar decisiones apresuradas de las que después me iba a arrepentir.
Diego no apartó sus ojos de mi, y parecía estar conteniendo la respiración mientras esperaba mi respuesta.

Diego: Voy a tomar tu silencio como un no, y no te preocupes, porque te entiendo..
Roberta: No..
Diego: Ves? Lo sabía..
Roberta: (lo interrumpí) No, no que no, o sea, no digas eso.. ay! (suspiré) me estoy enredando..

Diego sonrió de costado, mientras me veía toda estresada intentando aclarar el enriedo que yo misma acababa de hacer.

Diego: ¿Entonces?
Roberta: Que si te perdono.
Diego: Ahora todo está mucho más claro.
Roberta: (sonreí y asentí)
Diego: De todos modos no voy a esperar que quieras volver conmigo ya, voy a tomarme el trabajo de merecerme mi segunda oportunidad.
Roberta: ¿Cómo?
Diego: Que te voy a demostrar que aunque cambié mucho, en el fondo sigo siendo el mismo de siempre.
Roberta: No necesitás hacer nada, yo siempre supe quién eras, yo conocí al verdadero Diego Bustamante. Parece que fue ayer cuando salí de la escuela y te ví con el cartelito con mi nombre..
Diego: (sonrió) Si, me acuerdo que no estaba muy feliz con la idea de convertirme en el no solo chofer sino también niñero personal de una nena rica.
Roberta: Literalmente era una nena.
Diego: Si, pero desde el primer día me sorprendiste. Esperaba a alguien superficial, medio nariz parada.. (rió) y vos eras lo más dulce y sencilla que había visto en mi vida..
Roberta: Nunca fui de esas nenas tontas superficiales que se creen mucho porque sus padres tienen dinero. A mi siempre me gustó darle a los demás.
Diego: Si, como cuando fuimos al barrio en el que yo me crié..
Roberta: Ahora que soy lo que se dice "famosa" hago muchas donaciones a muchos comedores infantiles, hospitales y villas, sabías?
Diego: Tenés un corazón enorme.
Roberta: Me gusta ayudar.

Estiró su mano y acarició mi mejilla. Yo estaba realmente feliz. Mi Diego, ese chico con el que me podía sentar a hablar y hablar, sintiéndome siempre cómoda, estaba de regreso.

Aparté los papeles con los restos de comida que estaban en medio de ambos y me puse de espaldas a él, apoyando mi espalda en su pecho. Diego rodeó mi cintura con su brazo y apoyó su cabeza en mi hombro.

Diego: No sabés cuánto extrañaba esto...
Roberta: Yo también.
Diego: Nunca debí dudar de vos.
Roberta: Basta Diego, no es necesario que te tortures con eso cada medio segundo. Yo ya te perdoné.
Diego: Eso porque sos el ser más bueno que pisó este planeta.
Roberta: No, eso es porque te amo.
Diego: Yo también te amo, y sin embargo lo arriné todo.
Roberta: Ya estamos otra vez con lo mismo..
Diego: Bueno, es que no puedo evitarlo.

Nos quedamos en silencio y sentí sus labios en mi mejilla. Cerré los ojos y me desconecté del mundo por así decirlo.. me hacía muy bien escaparme con él, comer comida chatarra, recordar el pasado.. esto me gustaba mucho.

Diego: En tu casa siguen sin quererme, no?
Roberta: Se pusieron como locos cuando vieron las fotos en las revistas y diarios.
Diego: Bueno, no soy el perfil de chico que un padre quiere para su hija.
Roberta: Ya no tengo 16 años, ahora soy una adulta y puedo tomar mis decisiones.
Diego: Que decisiones maduras y responsables tomás eh, escapándote en medio de una cena.. (rió)
Roberta: Callate que vos me hiciste hacer esto.. (reí)
Diego: Si, ya lo sé. Y te apuesto lo que sea a que es lo más "rebelde" que hiciste en años.
Roberta: Bueno.. suelo ser una chica ocupada y responsable.. no hago este tipo de cosas.
Diego: Perdón señorita fina..
Roberta: (reí) Pero cómo lo estoy disfrutando..

Me levanté y me puse de frente a él. Sonreí y después lo tomé de las mejillas, mientras lo observaba de cerca. Diego estaba completamente quieto, aguatándose la risa porque no entendía qué era lo que yo estaba haciendo.

Diego: ¿Puedo saber qué estás haciendo?
Roberta: Estoy comprobando que seas real.
Diego: ¿Eh?
Roberta: Sos demasiado lindo para ser real.
Diego: (rió) Ahh ya volvió la Roberta tierna.. vení para acá..

Me tomó de la cintura y me abrazó fuerte, después unió sus labios con los mios en un beso apasionado.
Yo lo rodeé con mis brazos, apretándome fuerte contra él, deseando no apartarme nunca más.

Roberta: No voy a permitir que nada nunca vuelva a separarnos.
Diego: ¿Ni siquiera tu vida de chica famosa?
Roberta: Te vas a venir conmigo.
Diego: mm no sé, soy un problema yo, Roberta..
Roberta: ¿Cómo que un problema?
Diego: ¿Vos me viste? No tengo nada, ni siquiera estudio..
Roberta: Pero terminaste el secundario, verdad? (él asintió) Entonces podés comenzar la carrera que quieras.
Diego: No sé..
Roberta: Quiero que vuelvas a tener las metas que tenías hace cuatro años atrás.
Diego: (sonrió) Si estás conmigo si, por vos si tengo ganas de crecer y crecer y no dejar de crecer para acompañarte siempre.
Roberta: Deberías hacerlo por vos, no por mi, pero bueno, si te sirve de motivación.. (sonreí) ¿Qué querés estudiar?
Diego: No sé...
Roberta: Yo te re veo siendo el doctor más lindo.
Diego: ¿Medicina?
Roberta: Ay si.. o no sé, derecho te gusta?
Diego: Ese me gusta un poco más..
Roberta: Bueno, ya vamos a tener tiempo para hablar de eso en otro momento..
Diego: ¿Y ahora de qué querés hablar?
Roberta: Ahora no quiero hablar.

Sonreí y volví a unir nuestros labios. Ustedes no se imaginan los nivelas de energía, felicidad, emoción, alegría, y todo lo lindo que existe que yo estaba manejando en ese momento.

Separé mis labios de los suyos y lo miré a los ojos.

Roberta: Quiero que estemos juntos.
Diego: ¿Ahora?
Roberta: Si, ahora.
Diego: Mmm yo había pensando en armar algo más especial para vos, pero..
Roberta: ¿No te das cuenta que yo no necesito nada "especial" porque lo único que necesito para estar feliz es que estés vos?
Diego: Va a ser mejor que no diga lo que iba a decir porque vas a decirme otra vez que sigo molestando con lo mismo.
Roberta: Si, mejor no lo digas.
Diego: Y con respecto a lo que vos dijiste...
Roberta: ¿En necesario hacerlo tan largo?
Diego: Bueno no sé, es que..

Nuevamente lo besé, tomando yo la iniciativa por completa. Él cayó hacia atrás en la cama y yo caí sobre él, sin separar nuestros labios. Bajé mis manos por todo su cuerpo y levanté su remera, luego se la quitó y volvimos a besarnos.
Llevó sus manos a mi espalda y comenzó a bajar el cierre de mi vestido, que pocos segundos después cayó a un costado de la cama. Desabrochó sus pantalones y estos también volaron lejos. Comenzó a besar mi cuello, mientras desabrochaba mi brasier y una vez que me lo quitó, se puso sobre mi, y volvió a besarme en los labios.
Yo me sentía tan bien... deseaba que todo esto nunca terminara.
Volvió a besarme el cuello, y luego comenzó a bajar, besando todo mi cuerpo, deteniéndose en mis pechos y luego en el pircing de mi ombligo.
Entonces, sus manos comenzaron a bajar mi ropa interior inferior. Me la quitó y volvió a besarme en los labios, mientras se quitaba sus boxers.
Se acostó sobre mi, desnudo y me miró directamente a los ojos, mientras yo acariciaba sus mejillas y sus hombros.

Diego: No sabés cuánto te amo...

Yo solo sonreí, sentía que me derretía ahí mismo, en sus brazos.

Buscó la protección en un cajón de la mesa de la noche junto a su cama, y luego volvió a ponerse sobre mi, esta vez acomodándose entre mis piernas. Apreté las piernas al rededor de su cuerpo, sintiendo las primeras embestidas.
No puedo explicar con palabras lo que sentí. Claro que al principio no estaba tan cómoda, seamos sinceros nadie la pasa siempre excelente la primera vez, pero después... Dios, después me sentía en el cielo.

(...)

Cuando abrí los ojos, el sol entraba por la ventana. Levanté las sábanas y me dí cuenta que seguía desnuda, volví a cubrirme y miré a mi lado: Diego dormía como un bebé.

Entonces comenzaron a golpear las puertas. Era una mujer, supuse que su cuñada.

Martina: Diego! Ya es tarde! Le prometiste a los chicos que los llevarías a la cancha y te están esperando hace horas!

Diego abrió los ojos con cuidado y miró hacia la puerta.

Diego: Ni se te ocurra abrir la puerta y ya voy.
Martina: Bueno, pero apurate.
Diego: Si si!

Yo me senté en la cama, siempre cubriéndome clara y me estiré.

Roberta: Buenos días..
Diego: Buenos días..
Roberta: ¿Así que tenés planes con tus sobrinos?
Diego: Si, perdón si ella te despertó; te prometo que pronto me voy a ir a vivir solo y nadie nos va a molestar.
Roberta: No te preocupes que igual ella no me despertó, yo ya estaba despierta..
Diego: ¿Y.. cómo estás?
Roberta: Yo estoy muy bien..
Diego: Ya deberías irte a tu casa, no?
Roberta: En realidad.. estaba pensando en acompañarte a vos y tus sobrinos.
Diego: ¿De verdad? Mirá que vamos a la cancha eh..
Roberta: Y? Quiero ir igual, eso si tu cuñada tiene ropa que prestarme, claro, porque con ese vestido corto, rojo y llamativo y esos tacos altísimos no doy mucho look de día..
Diego: (rió) Bueno, vamos a ver qué podemos hacer..

Continuará...

Don't Forget MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora