Capitulo 59:

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Narra Diego:
No creo que sea necesario aclarar que mi hermano pegó el grito en el cielo cuando le dije que así como había llegado me iba a ir.
Sé perfectamente que si no fuera porque soy su hermano, él ya me hubiera echado hace rato, porque realmente me lo merezco.

Tampoco se me hace muy necesario mencionar que no tengo ni la menor idea de por qué siempre hago todo lo que Martín me pide aun cuando no tengo ni las mínimas ganas de hacerlo.
Es simplemente más fuerte que yo.

Llegué a la casa de mi amigo en taxi y toqué el timbre varias veces, sin darle tiempo a la persona del otro lado a abrir antes de volver a tocarlo una y otra vez.
Como esperaba, Florencia me abrió la puerta con una cara terrible y se cruzó de brazos frente a mi.

Flor: ¿Por qué tenés que tocar el timbre como un maldito enfermo?
Diego: Porque no tengo paciencia.
Flor: Cerebro es lo que no tenés vos.
Diego: ¿Me vas a agredir mucho tiempo más? Porque si es así, doy media vuelta y me voy por donde vine.
Flor: (rodó los ojos) Seguramente le prometiste a mi hermano que ibas a llevarme, así que estoy prácticamente segura de que no te vas a ir.

Entrecerré los ojos, sin saber qué contestarle porque ella estaba en lo cierto.

Florencia era la definición perfecta de "adolescente insoportable"; pero Martín la adoraba tanto y confiaba tanto en mi para que yo la cuidara que no podía defraudarlo.
Me había pasado toda mi vida defraudando a la gente que quería, con él no quería hacer lo mismo.

Diego: ¿Cuándo nos vamos?
Flor: Ahora. Mi hermano dejó su auto para que vayamos más rápido y que vos no te quejes, claro.
Diego: ¿Eso te dijo?
Flor: No, pero lo supongo. Tomá. (me extendió las llaves del auto) Y vamos..

Salió de la casa con su bolso colgado al hombro, cerró la puerta con llave y después caminó hacia el auto. Yo caminé lentamente detrás de ella y ambos nos subimos para comenzar el viaje.

Flor: Bueno, ahora vamos para la clínica y después..
Diego: Después nada, a mi me dijeron que debía llevarte al médico para controlar tu asma.
Flor: Eh.. si, pero también voy a pasar por el shopping porque tengo que comprarme ropa para..
Diego: Martín no me dijo eso. (la interrumpí)
Flor: Son.. detalles..
Diego: No me voy a pasar todo el día atrás tuyo.
Flor: Bueno, si no querés no me acompañes, voy sola y me vuelvo en taxi, eso si, después bancate vos a Martín completamente sacado porque me dejaste volver sola.
Diego: Me estás amenazando?
Flor: Solo estoy haciendo un pequeño comentario sobre lo que probablemente vaya a pasar.

Nuevamente me quedé en silencio, porque ¿qué le iba a decir? Pero internamente me convencí de que debía hablar seriamente con Martín después de todo esto, porque no era posible que yo siempre terminara de niñera por culpa de su insoportable hermana menor.

Narra Roberta:
Salí del cambiador con el vestido rojo ajustado puesto y desfilé delante de Mia, mientras contenía la respiración. Era en verdad ajustado, me sentía asfixiada; pero era también demasiado hermoso.

Mia: Te queda divino.
Roberta: Si, todo muy divino, pero me corta la circulación.
Mia: (empezó a reírse) No quería decírtelo, pero se te ve un poco dura..
Roberta: (reí) Creo que mejor lo dejo..

Ella se siguió riendo como loca mientras revisaba toda la ropa de la tienda con ojo crítico. Yo me quité el vestido, lo coloque en la percha y lo volví a colgar donde estaba. Después seguí mirando otras prendas.

Mia: ¿Qué te parece si vamos a tomar y comer algo?
Roberta: ¿Ya te dió hambre?
Mia: Un poco..
Roberta: Está bien, vamos a pagar lo que elegimos y después vamos a ver si tomamos algo en algún bar..

Ella sonrió feliz y dejó la ropa que estaba mirando para hacer lo que yo dije.

Unos minutos después salimos las dos del local con algunas bolsas de ropa. Fuimos a un bar que estaba dentro del shopping y ocupamos una de las mesas.
Mia agarró inmediatamente la carta y eligió lo que quería; yo me tomé mi tiempo de sacar mi teléfono y ver si tenía algún mensaje importante o algo así.

Mia: Creo que esta salida de amigas se merece una foto..
Roberta: Bueno, a ver..

Tomé la foto de ambas sonriendo y después la subí a mi historia de Instagram. Después revisé la carta y me pedí un café y unas medialunas.

Mia: Decime la verdad, ¿salís con Gonzalo porque realmente te interesa o porque es un manotazo de ahogado para olvidarte de Diego?
Roberta: (rodé los ojos) No quiero hablar de eso.
Mia: Vas a tener que hablar igual, porque últimamente no me decís nada y yo no sé cómo ayudarte.
Roberta: Pero es que yo no quiero que me ayudes.
Mia: Bueno, pero digamos que... si yo te doy una ayudita vos tampoco te vas a enojar, no?

En ese momento me dí cuenta que esa chica había hecho algo, la conocía tanto que hasta le podía adivinar los pensamientos con solo verla a los ojos.
El problema era qué había hecho porque, también conociéndola, se podía esperar cualquiera locura.

Roberta: ¿Qué hiciste Mia?
Mia: ¿Yo? Nada, absolutamente nada, nada de nada.
Roberta: Dijiste tantas veces la palabra nada que ya me confirmaste que si hiciste algo.
Mia: ¿Me prometés que no te vas a enojar? (puso cara de cachorrito)
Roberta: Depende..
Mia: No, depende no, prometelo..
Roberta: Está bien, dale, lo prometo, ahora decime.
Mia: Fui a la casa de Diegp, y lo encaré.
Roberta: ¿Que hiciste qué?
Mia: Lo encaré. Le dije que te deje en paz.

Me llevé las manos a la cara y conté hasta diez internamente, mientras me repetía una y otra vez que debía dejarla vivir porque era mi mejor amiga y la amaba.

Roberta: ¿Por qué tenés que ser tan entrometida, Mia?
Mia: Bueno perdón, pero sos mi amiga y quiero verte bien, y este imbésil lo único que hace es ponerte mal.
Roberta: Pero es tema mio, Mia.
Mia: ¿Es eso o es que no querés que él te deje en paz, eh?
Roberta: ¿Perdón?
Mia: Que yo fui a pedirle a él que te suelte, pero parece que la que no se quiere soltar sos vos.

Me quedé muda. No fui capaz de negárselo, no fui capaz de mentirle en la cara.

Yo estaba tan agarrada a Diego, aun sabiendo que no debería estarlo, que me estresaba la simple idea de que él le hiciera caso y se alejara definitivamente de mi; después de todo, ya no teníamos más temas pendientes, porque ya nos habíamos dicho de todo.
Lo que más bronca me daba era que yo no lo quería de regreso en mi vida, porque él ya no era la persona de la que me enamoré; pero tampoco podía ni quería dejarlo ir.

Narra Diego:
Salí de la clínica con Florencia y ambos nos subimos nuevamente al auto para seguir con nuestro "tour" por la cuidad.
Yo solo quería que las horas se pasaran rápido así podía desligarme de esta responsabilidad.

Ella sacó su teléfono y empezó a mirar la pantalla, ignorándome por completo como hizo durante todo el viaje de ida.
Entonces, dió un grito y me miró con los ojos brillosos.

Diego: ¿Te pasó algo?
Flor: Me muero!! Me muero!! (gritaba)
Diego: ¿Pero qué te pasó?
Flor: Mirá Diego, Roberta Pardo está en el shopping que queda acá a un par de cuatras..
Diego: (rodé los ojos) No, no creo..
Flor: Lo dice en su historia de instagram. Lo subió hace veinte minutos, Diego tenemos que ir!
Diego: ¿Vos te volviste completamente loca?
Flor: Claro que no! Es mi ídola.. quiero verla, por favor..
Diegp: Pero si ya la viste..
Flor: Si, pero estaba rodeada de otros fans y de su seguridad, ahora la puedo tener para mi solita..
Diego: Dije que no..
Flor: ¿Pero qué tenés contra ella?
Diego: Pensé que tu hermano ya te había contado la historia.
Flor: Si, me lo contó, pero me niego a creer que mi ídola salió con vos, es decir, sorry no pero.. no tienen nada que ver.
Diego: Esa ídola tuya no tiene nada que ver con la Roberta que yo conocí.
Flor: Mirá, no me importa tu historia de desamor, yo quiero ir a verla.
Diego: Pero mirá que cosa che, el que está al volante soy yo..
Flor: Si no me llevás a verla le voy a decir a mi hermano que me dejaste sola y te fuiste.
Diego: No te va a creer.
Flor: Va a ser mi palabra contra la tuya y dejame decirte, que tengo todas las de ganar.
Diego: (suspiré) Está bien. Pero yo no me pienso acercar.
Flor: Si, como quieras.. (sonrió)

Narra Roberta:
Por suerte, cuando trajeron los cafés y las medialunas Mia decidió cambiar de tema y comenzar a contarme sobre un chico que estaba conociendo y que le gustaba mucho.

Roberta: Pero.. ¿y Miguel?
Mia: Con Migueñ corté hace meses, Roberta.
Roberta: Ya lo sé, pero como estuvieron juntos durante tanto tiempo..
Mia: Si, fue mi amor de secundaria y duró bastante, pero ya no funcionaba..
Roberta: Pero se siguen viendo..
Mia: Salimos un par de veces, intentamos hacer que vuelva a funcionar, pero.. no hay caso.
Roberta: Bueno, supongo que nada es para siempre. ¿Y con este chico.. Alfonso?
Mia: No sé, recién estamos conociéndonos, pero me gusta mucho y creo que podría funcionar.
Roberta: (sonreí) Mientras te haga feliz y sea buena gente, todo bien.

Ella sonrió y miró la pantalla de su celular. En ese momento, cuando ella medio agachó su cabeza, yo logré ver a lo lejos a un chico que se parecía demasiado a Diego. Estaba caminando hacia donde estábamos nosotras, acompañado por una chica rubia que se veía bastante emocionada. Cuando se acercó un poco más, logré reconocerlo. Efectivamente se trataba de él. Y efectivamente caminaba hacia mi.

Roberta: ¿Me podés decir que hace Diego acá y por qué viene hacia nosotras?
Mia: (se dió vuelta, lo vió y volvió a mirarme) Ah bueno, parece que no supo interpretar mi mensaje. Y eso que fue bastante claro.

Yo tenía ganas de meterme debajo de la mesa y hacer como que no lo había visto; pero no podía hacer eso, debía enfrentarlo.

Continuará...

Don't Forget MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora