Narra Roberta:
Abracé a Diego y le dí un beso en los labios. Todavía no sabía si éramos novios o si nuestra relación seguía sin tener un título oficial, pero disfrutaba tanto de tenerlo cerca mio que eso realmente no me importaba demasiado.
Los chicos estaban jugando con la pelota y ni siquiera nos ponían atención, así que nosotros dos pudimos estar todo ese rato juntos, abrazándonos, besándonos, hablando... como cuando recién nos habíamos puesto de novios y queríamos estar siempre juntos.
Diego: Roberta...
Roberta: Me llegás a decir otra vez que no tengo por qué ayudarte con la plata y me voy a enojar.
Diego: Es que te juro que no puedo estar sabiendo que vas a hacer algo tan..
Roberta: Solo es plata, tampoco es para tanto.
Diego: Es una enorme cantidad de plata, Roberta.
Roberta: ¿Y? a mi no me cuesta pagarla. Así que se terminó esta conversación.
Diego: No me quiero abusar de tu bondad, no quiero que creas que solo te estoy usando para fines económicos.
Roberta: ¿Y quién te dijo que yo creo eso?
Diego: Yo solo estoy diciendo que no quiero que ni siquiera te imagines algo como eso.
Roberta: Yo sé cómo son las cosas, en serio, y aunque últimamente habías comenzado a comportarte como un idiota, en el fondo seguís siendo el mismo de siempre, y te conozco.
Diego: Yo nunca dejé de ser el mismo. Lo disfrazaba nada más.
Roberta: Si, porque eras idiota.
Diego: Si, un completo idiota.
Roberta: Pero estás arrepentido ahora, no?
Diego: Completamente.
Sonrió y volvió a unir sus labios con los mios.
Creánme cuando les digo que no me interesaba ni un poco tener que poner plata, no me parecía algo importante, solo lo hacía para ayudarlo, porque lo amaba, y porque estaba segura de que si me encontrara en la misma situación, él no dudaría en hacer lo mismo por mi.
Bastian: Tío Diego, tenemos hambre..
Separé mis labios de los de Diego y miré a un costado. Los dos nenes nos estaban mirando atentamente. Los dos con los pelos revueltos y la ropa llena de tierra después de andar revolcándose.
Diego: Bueno, parece que llegó la hora de volver a casa entonces.
Bastian: ¿Mamá nos va a cocinar?
Diego: Y si, como siempre, supongo.
Valentino: Si! Vamos entonces!
Roberta: ¿Te puedo llevar yo? (le sonreí)
Valentino: (me sonrió) Si..
Yo fui hacia él feliz de la vida y lo alcé en mis brazos. Diego agarró la pelota y nos miró a ambos con una sonrisa, mientras los cuatro íbamos hacia la salida.
Diego: Me parece a mi que alguien se enamoró del más pequeño de la familia.
Roberta: ¿Lo decís por mi? Es que es imposible no enamorarse de él, mirá lo que es.
Diego: (me señaló a Bastian con la cabeza)
Roberta: Ay, es obvio que los dos son divinos.. (sonreí) pero Valen me sigue más, nada más.
Diego: Y si, porque Bastian es más grande y tiene el carácter anti de su papá.
Roberta: Y su tío.
Diego: ¿Perdón?
Roberta: Bueno, alguna vez tenías que saberlo.
Diego: Eso fue cruel.
Roberta: La verdad duele. (reí)
Caminamos otra vez hacia la casa entre risas. Disfrutaba mucho de pasar tiempo con ellos, no solo con Diego en si, con los chiquitos también, porque eran divinos, tiernos, dulces... no sé, siento que si me dieran a elegir, decidiría pasar toda mi vida con ellos.
Cuando llegamos, Diego los llevó para adentro, donde los esperaba su mamá y después volvió a salir, con una bolsa con mi vestido y mis zapatos dentro.
Diego: ¿Estás segura que te querés ir? Mirá que todavía podés arrepentirte y quedarte a almorzar con nosotros.
Roberta: La verdad es que me encantaría quedarme Diego, pero no puedo, tengo que volver. Deben estar como locos.
Diego: Bueno, en realidad vos ya sos grande, no?
Roberta: Si Diego, pero igual se preocupan. Además, lo que hice no fue muy normal. Me escapé corriendo con un "desconocido", dejé mi bolso con mi plata, mis documentos y mi celular.. no tienen cómo comunicarse conmigo. Ya estoy viendo a mi papá llamando a todos mis contactos y a los suyos para saber de mi.
Diego: Es verdad, fue una locura como nos escapamos... pero valió la pena, no?
Roberta: Obvio que valió la pena. Nunca me voy a olvidar de esa noche y este día. Fue simplemente maravilloso.
Diego: Y podés venir todas las veces que quieras.
Roberta: Eso quiere decir que estamos juntos, no?
Diego: Nosotros nunca dejamos de estar juntos en realidad.
Roberta: Si, terminamos cuando..
Diego: (me interrumpió) Malos recuerdos no, por favor.
Roberta: Tenés razón.
Diego: Estamos juntos. Más juntos que nunca.
Roberta: Y ahora que vas a dejar esas tonterías ilegales, voy a poder llevarte a casa y oficializar nuestro romance, no?
Diego: Tu papá me va a sacar a palazos, nunca me quiso y nunca me va a querer.
Roberta: ¿Vos creés que eso a mi me importa? Tendrá que aprender a quererte.
Diego: Sos muy buena vos..
Roberta: No empieces otra vez con eso de que soy buena por darte oportunidades y demás, Diego, por favor.
Diego: Pero, pero es la verdad! dejame decirla..
Roberta: (sonreí) Mejor abrazame y dame un beso antes de que me vaya.
Diego: A sus órdenes, estrellita.
Me abrazó y me dió un beso en los labios, luego del beso, seguimos abrazados n rato más.
Roberta: No quiero que me digas estrellita.
Diego: ¿Por qué no? Es solo un apodo.
Roberta: Si, que me pusiste para burlarte de mi, Diego.
Diego: No, no fue para burlarme, en serio. Además, ya me acostumbré a decirte así, va a ser demasiado complicado dejar de hacerlo.
Roberta: Bueno está bien... de todos modos no te creo eso de que no lo hiciste para burlarte.
Diego: Bueno, tengo que reconocer que en cierto modo era para fastidiarte y eso, pero la verdad es que ahora te digo así porque es lo que sos; una estrellita hermosa que brilla mucho y es la más hermosa de todas las estrellas.
Roberta: Aww.. me encanta cuando te ponés romántico.
Diego: Si, no pasa muy seguido deberías aprovecharlo.. (rió) Ahora salgo con una súper estrella, estoy salvado de por vida! (gritó, mientras hacía un bailecito, bromeando)
Roberta: ¿Qué es ese baile?
Diego: Ah.. eh.. es un baile súper bueno que inventé, si querés después te paso los pasos y lo podés agregar a alguna de tus coreografías tan complicadas que hacés en tus shows.
Roberta: (reí) Bueno, voy a estar esperando que me pases los pasos entonces.
Le dí otro beso y agarré la bolsa con mis cosas para irme.
Roberta: Mm.. pasan taxis por acá?
Diego: Te voy a llevar.
Roberta: ¿Es seguro?
Diego: ¿Me estás preguntando si mi moto es robada?
Roberta: Bueno, no quería ser tan directa tampoco.
Diego: Igual, dejame decirte que no me ofende porque después de todas las cosas que te conté, no me sorprendería que creas algo así de mi.
Roberta: Bueno, tampoco para tanto.
Diego: (asintió) De todos modos la moto no es robada, así que tranquila.
Roberta: Ah bueno, entonces vamos.
Subimos a la moto y el comenzó a conducir hacia mi casa.
Tenía un largo día por delante. Primero, obviamente me iba a tener que enfrentar a la furia de mis padres, de Mia, de Gonzalo, seguro hasta de Dixon. Y luego tenía la mudanza... ahora más que nunca quería mudarme porque ya no estaba dispuesta a soportar los sermones de los adultos como si fuera una adolescente.
Llegamos bastante rápido, yo le pedí que me dejara una cuadra antes para que tampoco sea tan impactante para mi familia verme bajando de la moto. Ya una vez que les explicara todo, no tenía problema en que Diego vaya hasta la puerta de mi casa.
Me despedí de él con un beso en los labios y luego comencé a caminar.
Llegué bastante rápido, y me ví obligada a tocar el timbre, porque como ya dije antes, me dejé todas mis pertenencias dentro de mi bolso sobre la mesa del restaurante.
No tardaron en abrirme, y ahí estaba mi papá, con la cara completamente transformada por la furia.
Yo tuve que poner mi mejor cara de "no pasa nada".
Martin: Te dignaste a aparecer!
Roberta: Buenos días, papá.
Martin: ¿Buenos días? ¿Qué tienen de buenos?
Roberta: ¿Me podés dejar pasar?
Él se hizo a un lado, y cuando entré, ví a mi mamá, a Dixon y a Gonzalo en el living. ¿Qué hacía él ahí? No tengo ni la menor idea.
Martin: Parece que la señorita se cansó de jugar a la rebelde y volvió a casa.
Alma: No puedo creer lo que hiciste, Roberta.
Roberta: Me parece que ya estoy bastante grande para tener que dar explicaciones de lo que hago y dejo de hacer.
Martin: Me importa un cuerno que ya seas mayor de edad! (me gritó) ¿Te pensás que yo no me preocupo? ¿Te pensás que no me angustio al no saber dónde pasó la noche mi hija?! (también me gritó)
Yo me quedé congelada. Por lo general, cuando sé que la otra persona tiene razón, no digo nada, porque ¿qué puedo decir? Solo tiene razón y ya.
Dixon: Roberta, vos sabés que a mi no me gusta meterme en tu vida, pero lo que hiciste anoche fue muy grave.
Gonza: Lo que me hizo a mi anoche, fue muy grave. (lo corrigió)
Roberta: ¿Y vos qué hacés acá?
Martin: Él vino a contarme todo, porque estaba igual de preocupado. Trajo tus cosas y nos explicó cómo fueron los hechos.
Roberta: Yo..
Martin: Te escapaste corriendo como una delicuente con un tipo, en una moto.
Alma: Yo no puedo creer que mi hija haga ese tipo de cosas.
Roberta: Ay mamá, tampoco dramatices, no fue tan grave.
Martin: ¿No tan grave? ¿Estás segura? A ver Roberta, hija de mi corazón, decime, quién era ese tipo con el que escapaste anoche?
Roberta: Si ya todos saben quien es él, para qué querés que lo repita?
Martin: Dije que lo digas!
Roberta: Con Diego.
Alma: Con ese delincuente, degenerado otra vez.. no.. (murmuró)
Roberta: No hables así de Diego.
Martin: Encima lo defendés!
Roberta: Si! lo defiendo porque lo amo, y no voy a permitir que lo sigan tratando así! Diego es el amor de mi vida les guste o no y me voy a quedar con él pase lo que pase.
Dicho eso, corrí hacia las escaleras, a buscar mis cosas para irme a vivir sola por fin.
Continuará...
