Narra Roberta:
El departamento a mi al rededor se veía realmente lindo. Me sorprendí de que luciera exactamente igual a cómo se veía en las fotografías, ya que generalmente para vender las retocan un poco, pero este no parecía ser uno de esos casos.
Dixon no dejaba de hablar con uno de los dueños, mientras yo recorría todo acompañada por una mujer, Marina, que tenía la sonrisa de vendedora pintada en el rostro.
Marina: ¿Y bien? ¿Qué me decís?
Roberta: El lugar me gusta mucho.
Marina: Además, como podrás ver, tiene una vista preciosa desde el balcón.
Roberta: Si, esa es una de las cosas que más me gustan; además de que está todo en color blanco, claro.
Dixon: (vino hacia nosotras) ¿Y entonces?
Roberta: Lo quiero, claro que lo quiero.
Marina: Perfecto. Los papeles están en orden?
Dixon: Si, ya nos estuvimos ocupando de eso.
Marina: Solo van a hacer falta algunas firmas más, y luego vas a poder mudarte tranquila.
Roberta: Ok, gracias.
Marina: Permiso..
Ella se fue y Dixon y yo nos quedamos solos. Miré a todos lados con una sonrisa y después lo miré a él.
Roberta: Gracias.
Dixon: ¿Gracias por qué? Desde el día en que te conocí te dije que mi trabajo era hacerte feliz.
Roberta: Igual, gracias.
Dixon: ¿Puede ser que estés un poco más risueña?
Roberta: (sonreí) Mmm.. puede ser...
Dixon: ¿Y se puede saber por qué?
Roberta: Tengo una cita.
Dixon: Esa es mi chica..
Acarició mi mejilla y me sonrió de oreja a oreja. Él a veces se comportaba mejor conmigo que mis propios padres, y por eso lo había llegado a querer tanto en tan poco tiempo.
(...)
En mi casa, a mis padres no los hizo muy feliz el hecho de que yo me iría a vivir sola, pero ahora ya no podían decidir más por mi, así que no les quedó más opción que aceptarlo y poner sonrisas fingidas.
La mucama, Nora, comenzó a guardar todas mis cosas en las valijas, mientras yo tomaba un café con mis padres en el living.
Alma: ¿Qué vas a hacer esta noche?
Roberta: Tengo... planes, ¿por qué?
Alma: Queríamos salir en familia.
Roberta: Disculpen, pero ya...
Martin: ¿No será que vas a salir con ese Diego, no?
Roberta: (me puse seria) No, papá. Además...
Alma: Basta, no quiero que volvamos a discutir por lo mismo de siempre.
Martin: Solo quiero cuidarla.
Roberta: No voy a decir nada sobre tus métodos de cuidado porque dejan mucho que desear...
Alma: Dije que no quiero más peleas.
En ese momento mi celular comenzó a sonar y yo le agradecí a la persona del otro lado sin ni siquiera saber quien era solo por sacarme por unos minutos de esta conversación que se estaba volviendo insoportable.
Se trataba de Mia.
Mia: ¿Cómo es eso de que salís con Gonzalo y ni siquiera me lo contaste? (dijo a modo de saludo)
Roberta: Wow, creí que al menos me dirías "hola"..
Mia: Eso no es lo mejor que podés decirle a una mejor amiga enojada.
Roberta: No te enojes, iba a decírtelo, solo que no me diste tiempo..
Mia: Está bien, te creo. ¿Qué te parece si voy a tu casa y recorremos un poco juntas la cuidad?
Roberta: La verdad, me parece un plan maravilloso.
Mia: Perfecto. En unos minutos me tenés en tu puerta.
Roberta: Está bien, te espero.
Corté y me volví hacia mis padres, ellos estaban en silencio, prestando mucha atención a lo que yo hablaba.
Probablemente ellos nunca dejarían de ser tan controladores.
Alma: ¿Quién era?
Roberta: Mia.
Alma: ¿Van a salir?
Roberta: Si.. (murmuré)
Martin: ¿Ella es tu cita de esta noche? (sonrió)
Roberta: No.. (reí) mi cita de esta noche es otra persona, con Mia solo vamos a ir a dar unas vueltas y hacer algunas compras..
Alma: Ah.. me encanta esa chica, siempre me encantó, es divina..
Roberta: Si, ya lo sé mamá, nos conocemos desde el jardín de infantes, tuviste bastantes oportunidades para decirme lo bien que te cae. (me levante) Voy a ver si encuentro algo fuera de las valijas para ponerme...
Ellos asintieron y yo subí las escaleras. Por suerte, Nora todavía no había terminado con mi ropa y pude elegir algo más o menos lindo para ponerme y dejar preparado algo para ponerme esa noche para salir con Gonzalo.
Nora: ¿Qué hago con las valijas cuando termine con todo, señorita Roberta?
Roberta: Dejalas acá, cuando yo vuelva me encargo, si? Y muchas gracias Nora, sos un amor; y por favor no me trates de usted, hasta me cambiaste los pañales! (reí)
Nora: Por favor no me agradescas, siempre fuiste todo amor conmigo, te ganaste mi cariño... (me tomó de las manos) Verte crecer y hacer lo que tanto amás me hace feliz, Roberta.
Roberta: Muchas gracias...
La abracé fuertemente y no pude evitar sentir las lágrimas acumulándose en mis ojos. Nora era otra de las personas que no siendo de la familia se había ganado mi cariño por completo. Era como una seguna mamá.
Luego de hablar con Nora, fui para el baño y me cambié. A los pocos minutos, y tal como me dijo, Mia estaba en el living de mi casa, hablando animadamente con mis padres.
Me quedé parada en la escalera, mirándolos, hasta que ella notó que la estaba viendo.
Mia: Ah, estabas ahí! Por fin, ya me estaba impacientando..
Roberta: Yo te veía bastante metida en la conversación.
Mia: (rió) Sabés cuanto me gusta hablar a mi..
Roberta: Ah si, eso si..
Mia: ¿Vamos?
Roberta: Si, vamos.
Martin: ¿Le digo al chofer que las alcance?
Roberta: Mmm creo que esta vez puedo manejar yo..
Martin: Ok, nos vemos, y suerte chicas..
Mia: Gracias Martin..
Roberta: Si, gracias papá, y nos vemos..
Salimos por fin y nos subimos al auto. Yo me senté al volante y me puse el cinturón de seguridad. Mia hizo lo mismo del lado del acompañante.
Mia: Hay mucho revuelo en tu casa...
Roberta: Si, es porque estoy a punto de mudarme sola por fin..
Mia: Ah perfecto, no me contás nada ya! (exclamó, teatralmente)
Roberta: ¿Perdón? (murmuré, haciendo cara de nena buena)
Mia: (rodó los ojos) Te perdono, mujer, te perdono.
Encendí el auto y comencé a conducir hacia el centro de la ciudad. Hacía mucho que no teníamos un tarde shopping y café, así que iba a disfrutarlo.
Narra Diego:
Me cubrí la cara con las manos y conté hasta diez internamente para evitar golpear a mis sobrinos.
Diego: ¿Pueden dejar de gritar? Estoy intentando ver televisión!
Bastián: Él es, me está molestando!
Valentino: Mentila! (gritó con su voz de bebé)
Diego: Dije que quiero silencio! (grité)
Martina: Hey, qué pasa acá?
Ella apareció por la puerta de la cocina y se quedó mirándonos con el ceño fruncido.
Era raro que yo les gritara a mis sobrinos. Los amaba muchísimo, y siempre, aunque eran realmente insoportables, les tenía una gran paciencia; pero ahora, después de la visita de Mia, había quedado con todos los pajaritos volados y no me soportaba ni a mi mismo.
Bastián: Valentino me está peleando..
Valentino: Mentila! (volvió a gritar)
Yo miré a Martina desde el sillón y me senté, mientras acomodaba un poco mi remera. Comenzaba a darme cuenta que me estaba comportando como un viejo mal humorado.
Diego: Ellos están con sus berrinches de siempre, soy yo el que está insoportable en realidad.
Martina: ¿Qué pasa, Diego?
Diego: Nada.. cosas del pasado que el mejor olvidar. (me levanté) Me voy a trabajar, a ver si se me pasa un poco todo esto..
Martina: Está bien, y si ves a Javo, decile que necesito hablar con él..
Diego: Ok.. Chau revoltosos, y pórtense bien..
Les dí un beso a cada uno y salí. En el trabajo, mi hermano me miró realmente sorprendido de que me haya dignado a aparecer, pero no me hizo ninguno de sus comentarios, solo me dijo lo que debía hacer y yo le pasé el mansaje de su mujer.
De verdad me estaba sirviendo eso de poner la cabeza en otro lado, cuando mi celular comenzó a sonar.
Ví que se trataba de Martín y atendí lo más rápido que pude.
Diego: Hola grandote..
Martín: ¿Todo bien?
Diego: Si, estoy recuperando algunas de las horas que no vine al trabajo..
Martín: La suerte de ser el hermano del dueño, supongo.
Diego: (reí) ¿Me estás diciendo acomodado?
Martín: Más o menos... (suspiro) Te llamo porque necesito que me hagas un favor.
Diego: No me gusta como suena eso, la verdad.
Martín: Si, ya sé que generalmente mis "favores" no te agradan mucho, pero sos el único que me puede ayudar.
Diego: A ver, decime..
Martín: Mi hermana..
Diego: ¿Otra vez tu hermana?! (exclamé)
Martín: Escuchame, yo estoy ocupado en este momento y me es imposible acompañarla al centro. Ella tiene que hacerse algunos análisis por su asma y después...
Diego: ¿La tengo que acompañar?
Martín: Por favor, solamente confio en vos para cuidarla, Diego.
Diego: Pero ella es grande ya..
Martín: Es una adolescente, Diego..
Diego: Mm.. está bien, voy a ir con ella, pero solo porque es algo importante.
Martín: Está bien, gracias. ¿Vas para mi casa?
Diego: ¿A qué hora?
Martín: Eh.. ahora.
Diego: (suspiré) Está bien, veo como hago para zafar acá y voy.
Martín: Gracias..
Diego: Somos amigos, supongo.
Corté y me levanté para ir a hablar con mi hermano e inventarle la excusa perfecta para irme a penas unas dos horas después de llegar.
Continuará...
