Capitulo 53:

78 11 3
                                        

Narra Roberta:
Todo lo que quería en ese momento era irme cuanto antes de ahí, escaparme de él y su mirada burlona e intimidante. Me parecía injusto que estuviera ahí, arruinando el momento que yo había elegido para divertirme con mi amiga.

Dí media vuelta e intenté alejarme de él tanto como me fuera posible, pero había mucha gente, así que avancé realmente lento.
Entonces sentí que alguien tocaba mi hombro y pude adivinar desde el primer instante que se trataba de él.

Giré y me encontré nuevamente con su sonrisa. Él parecía muy divertido con la situación, pero a mi me estaba sacando de mis casillas.

Diego: Hola estrellita..
Roberta: ¿Qué hacés vos acá? (lo ataqué)
Diego: ¿Cuál es la necesidad de atacarme así? Yo vine en paz..
Roberta: No voy a tolerar más tus jueguitos Diego, anoche no tenía más opción, pero no va a volver a pasar.
Diego: Me parece que es mejor que vayamos a hablar a un lugar más privado..
Roberta: ¿Qué? No. Lo mejor es que te vayas.
Diego: Vine hasta acá para hablar con vos.
Roberta: ¿Cómo sabías que estaba acá?
Diego: Porque te seguí.

Se me hizo un nudo en el estómago por la incomodidad de tener a alguien persiguiéndome todo el tiempo... No podía creer que él había hecho eso, y es que tenía entendido que me odiaba y que no quería verme.

Le iba a decir algo, pero me tomó del brazo y me arrastró prácticamente hacia el sector de los baños.
Yo puse resistencia en un principio, pero después simplemente me dejé llevar porque no tenía ganas de hacer el ridículo peleando y forsejeando con él delante de todo el mundo.

Pensé que solo me llevaría hacia la parte apartada, pero contrario a eso, abrió la puerta del baño de hombres y agarrándome de la cintura para moverme con facilidad, me obligó a entrar.
El baño de mujeres estaba lleno.. pero este, este estaba vacío, salvo por dos hombres que se fueron casi cuando nosotros entramos.

Yo me crucé de brazos y planté mis pies al piso.

Roberta: ¿Para qué me trajiste acá?
Diego: Para hablar más tranquilos.
Roberta: No era necesario.
Diego: Igual no quería que nos quedemos acá, porque no pensé que vos no ibas a querer que los hombres que entren te vean..
Roberta: ¿Vos no entendés que yo no quiero estar acá con vos? Ni acá ni en ningún lado en realidad.
Diego: Bueno, entonces decime rápido por qué te fuiste así de la nada?
Roberta: ¿Para eso me seguiste?
Diego: Si, para eso.
Roberta: Bueno, veo que todavía un poco te importo..
Diego: No me tomes el pelo..
Roberta: ¿Disculpame? Ay Diego, ¿por qué no dejás de lado el papel de chico malo y reconocés que estás acá porque todavía me querés? Por eso te molestó tanto que me fuera así de la nada, sin ni siquiera despedirme..

No pensé que él se lo tomaría tan en serio, pero se acercó a mi y me agarró de la cintura con uno de sus brazos, pegándome a su cuerpo y acercando mi boca a la suya.

Diego: Bueno está bien, si! si no me banco que te hayas ido así nomás, y qué?
Roberta: ¿Y qué? y que vos me dijiste cosas horribles a mi.. vos me buscaste a mi para cortarme el rostro, Diego..
Diego: Es que te odio..
Roberta: Soltame entonces.. (forsejeé para soltarme, pero claramente fue inútil)
Diego: Pero también siento que te amo y que si no te beso ahora.. me voy a morir..
Roberta: ¿Te gustan las putas ahora? Digo, como para vos soy una..

Él puso uno de sus dedos sobre mis labios, indicándome que me quedara callada, porque sé que lo estaba aturdiendo con mis palabras.

La verdad, la completa verdad, es que yo en sus brazos me derretía como desde el primer día.. Y tenerlo tan cerca era una tentación que no podía evitar; por eso elegía pelearlo y llevarle la contra, para no tener que verlo a los ojos y enfrentarme a lo que me pasaba.

Pero cuando puso su dedo sobre mis labios, me quedé callada de golpe y mis ojos se encontraron con los suyos innevitablemente.
Mi interior entero estaba gritando "besame, besame ahora"; pero por fuera luché para que eso no se notara.. Hasta que me fue imposible disimularlo, y mi cara de nena enamorada apareció y él me vió y.. ambos quería besarnos.

Diego: ¿Por qué me gustás tanto? ¿Por qué no puedo alejarme de vos ni siquiera después de... todo lo que pasó?
Roberta: Bu..
Diego: Shhhh no te lo pregunté para que me lo respondas, fue una pregunta para mi mismo en voz alta.. (sonrió)
Roberta: Dejame hablar.. (me quejé)
Diego: Te quiero besar..
Roberta: Y besame.

Él alzó una ceja, seguramente sorprendido de que yo le haya dicho eso tan fácil, sin que tuviera que hacer ningún esfuerzo ni nada...
Solo le pedí que me bese.. Necesitaba besarlo, lo extrañaba; aunque era un completo idiota y no quería volver a estar con él nunca más, no podía negarme a darle un beso más. Solo esta vez.

Me tomó del mentón con su mano libre y me acercó más a él, entonces yo moví la cabeza hacia adelante y uní mis labios con suyos.
Rápidamente tomé sus mejillas con mis manos, profundizando el beso, y él me rodeó con ambos brazos por la cintura, pegándome a él.

Escuchamos la puerta abrirse, así que comenzó a caminar rápidamente hacia atrás, abrió una de las puertas de los baños y entramos, sin separar nuestros labios.
Sentí el frío de la pared en mi espalda, y aunque me causó escalofríos, tampoco dejé de besarlo.

No sé cuánto tiempo estuvimos ahí dentro, besándonos y besándonos. Se nos acababa el aire, nos apartabámos y a los pocos segundos ya estábamos besándonos de vuelta.

Luego de todos esos besos fue que me dí cuenta de lo que estaba haciendo y me agarró un poco de arrepentimiento...

Roberta: ¿Qué hicimos..? (murmuré)
Diego: Solo queríamos besarnos y lo hicimos, nada más.
Roberta: Pero..
Diego: Ya está. No es necesario que agregues más nada...

Lo tomé de las mejillas y lo miré a los ojos, después me puse a observar toda su cara. Sus labios, sus mejillas, sus cejas, su barba siempre cortada tan prolijamente... y aunque tenía facciones de más grande, sentía que seguía siendo mi Diego de 22 años que me juró que me amaba y que me esperaría para seguir amándome cuando termine de cumplir mis sueños...

Sentí que lo tenía en mi manos otra vez... que el mundo estaba en mis manos otra vez y me pregunté un millón de veces cómo fue que lo perdí, en qué momento... ¿cómo fue qué pasó todo tan rápido?

Él se quedó mirándome también, mientras yo lo observaba a él y después pasó su dedo pulgar por mi labio inferior, con una pequeña sonrisa en los labios, casi invisible.

Diego: Te odio y te amo, estrellita.

Después solo se fue.
Abrió la puerta del baño y salió, dejándome sola...

Yo todavía no terminaba de entender lo que acababa de pasar. Me senté sobre la tapa del inodoro y comencé a llorar porque... de verdad me dolía demasiado.

Todavía lo amaba... Me habia decepcionado por completo, pero lo que sentí por él, sabía que nunca más lo iba a sentir por nadie más.

Al Otro Día:
Unos fuertes golpes en mi puerta me hicieron pegar un salto en mi cama. Me arrglé el pelo con las manos por puro instinto y después murmuré un suave "pase".
La puerta se abrió y ví entrar a Dixon, quien me miraba de forma acusadora, seguido por mis padres... Ok... ¿y ahora qué hice?

Roberta: ¿Qué están haciendo acá? Anoche me dormí tarde, déjenme descansar..
Dixon: Vos nos tenés que explicar muchas cosas.
Roberta: ¿Perdón?

Recién entonces me dí cuenta que él traía un diario en las manos. Abrió en una de las páginas y me la mostró. Yo abrí mi boca y mis ojos de par en par, incapaz de decir algo.

En la foto aparecía yo en la moto con Diego, aparentemente fue del momento en que nos perseguía la policía, ya que tengo entendido que toman esas fotos para intentar identificar a los culpables.. y a mi la cara se me veía a la perfección....

Roberta: Yo.. yo puedo explicar eso...

Continuará...

Don't Forget MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora