Narra Roberta:
Salimos del local de comidas rápidas y caminamos hacia el estacionamiento, donde Diego había dejado la moto. Yo agarré el paquete de comida mientras él se subía primero.
Diego: Ahora nos vamos a otro lugar.
Roberta: ¿Otro? Yo estaba bastante bien en donde estábamos eh..
Diego: Quiero llevarte a mi casa.
Roberta: ¿Tu casa?
Diego: Si, tengo casa, o creías que vivo arriba de la moto?
Roberta: No es eso.. es que pensé que.. no sé, que no querías llevarme ahí.
Diego: Si que quiero llevarte. Subí dale..
Roberta: Está bien..
Me subí detrás de él otra vez. Con una mano me aferré a él y con la otra mantuve el paquete de comida apretado contra mi cuerpo para no perderlo.
Comenzamos a andar, tan rápido como a Diego le gustaba ir, y yo cerré los ojos como para acostumbrarme a la velocidad, porque aunque no me disgustaba, me daba un poquito de impresión al principio.
Diego: Antes de llegar tenés que saber que no vivo solo.
Roberta: ¿Ya no vivís donde vivías antes?
Diego: No.. me mudé con mi hermano, su mujer y sus hijos.
Roberta: ¿Tenés sobrinos?
Diego: Si, dos, son un par de demonios, pero pueden llegar a ser bastante adorables.
Roberta: Quiero conocerlos! (exclamé)
Diego: Mmm no creo que hoy puedas verlos porque es tarde y seguro están durmiendo.
Roberta: ¿Quién dijo que hoy? Puede ser cualquier otro día.
Diego: ¿Cualquier otro día?
Roberta: Si.. o qué esto es solamente por hoy?
Diego: (levantó los hombros) Uno nunca sabe, la vida tiene muchas vueltas..
Unos minutos después, Diego detuvo la moto frente a una casa que se veía bastante linda. A penas la veías ya te daba esa impresión de "ambiente familiar" y me sentí cómoda con eso.
Él guardó la moto y después caminamos hacia la puerta. Abrió y me dejó pasar a mi primero. Miré hacia todos lados. Era bastante grande y cómoda. Las luces estaban todas apagadas, menos la del living que era donde estábamos y fue la que Diego prendió antes de que yo entrara.
Roberta: Parece que todos están durmiendo... (murmuré)
Diego: Si, mejor porque sino me iban a llenar de preguntas.
Roberta: Capaz están acostumbrados a verte con chicas..
Diego: Voy a ignorar ese comentario.
Roberta: (reí por lo bajo) Y yo voy a olvidarme de que lo dije.
Diego: Vení, vamos a mi cuarto, ahí si que no nos van a molestar...
Lo seguí por un pasillo, y casi al final de este, él abrió una de las puertas. Esta vez entró él primero, miró hacia todos lados y recién ahí me dejó pasar.
Roberta: ¿Comprobando si estaba apto para mi?
Diego: Es que el orden no es lo mio, pero por lo visto Martina estuvo acá limpiando..
Roberta: ¿Quién es Martina?
Diego: Es mi cuñada.
Roberta: Ah..
Diego: ¿Pensaste que era una novia?
Roberta: Yo ya no pienso más nada, me parece más sano.
Diego: Estoy de acuerdo con eso.
Roberta: ¿Puedo.. sentarme?
Diego: Si, sentate.
Me senté en su cama y dejé el paquete de comida a un lado. Miré a mi al rededor, el ambiente de la habitación me recordaba a las habitaciones de los chicos adolescentes de secundaria. Era como si con el tiempo yo hubiera crecido y Diego se hubiera achicado. Pero me gustaba.
Diego: Voy a la cocina a buscar vasos y algo de tomar..
Roberta: Bueno..
Abrió la puerta y salió rápidamente. Yo me puse de pie y comencé a recorrer toda la habitación, observando todo. Había unos pocos cuadros en los que aparecía él con un par de nenes hermosos que seguramente eran sus sobrinos.
Caminé hacia un mueble y abrí el primer cajón, de curiosa nada más. Debajo de su ropa interior y sus medias, me encontré con una pequeña caja de color negro. La abrí, y ahí dentro encontré un montón de fotos de las que nos sacábamos cuando estábamos juntos, antes de viaje, como así también muchas de cuando nos fuimos juntos a la playa.
Diego abrió la puerta de golpe y me sorprendió con las fotos en mis manos y una sonrisa en los labios.
Diego: ¿Qué estás haciendo?
Roberta: Yo.. eh.. estaba..
Diego: ¿Qué encontraste? (se acercó a mi)
Roberta: Solo son fotos.. nuestras.
Diego: Hacía mucho no las sacaba de ahí.
Roberta: Pero las conservaste...
Diego: Si, eso parece no.
Roberta: Mirá esta.. (agarré una) Estábamos en la playa, te acordás?
Diego: Si, claro que me acuerdo, fue un viaje muy importante para mi..
De repente nos quedamos en medio de un silencio bastante incómodo, así que guardé las fotos dentro de la caja, metí la caja en el cajón y lo cerré.
Roberta: ¿Trajiste los vasos?
Diego: Si, un poco de jugo que encontré por ahí.
Roberta: ¿Comemos?
Diego: Comamos.
Nos sentamos y sacamos la comida. Eran dos hamburguesas con papas fritas. Diego comenzó a comer antes, como si tuviera hambre acumulado desde hacía varios días. Yo solo sonreí mientras lo miraba comer, y luego comencé a comer yo.
Diego: ¿Qué tengo?
Roberta: No, nada.
Diego: ¿Por qué comés como una pajarito? Comé como hombre (bromeó)
Roberta: (reí) Puedo comerme la comida de los dos si me das tiempo, pero no tan rápido como vos...
Diego: Por lo visto aprendiste a comer bastante este último tiempo, y no como antes que te hacías la que no querías comer mucho.
Roberta: Cuando era más chica creía que comer significaba ser gorda. Era adolescente, me importaba mucho mi físico.
Diego: Ahora sos "estrellita", creí que te seguiría importando tu apariencia.
Roberta: Me importa. Pero no hago más eso de comer menos aunque siga teniendo hambre.
Otra vez nos quedamos en silencio, y yo seguí comiendo sin mirarlo.
Esta vez él rompió el silencio.
Diego: ¿Y te exigen mucho en tu vida de famosa?
Roberta: No es para tanto.. tengo un representante con el que me llevo muy bien, y creo que eso mejora muchas cosas.
Diego: Creo que ya sé quién es.
Roberta: Siempre está conmigo, así que seguro lo viste.
Diego: Además por culpa de la hermana de mi amigo siempre termino donde vos estás.
Roberta: Esa chica es muy dulce.
Diego: Es completamente insoportable.
Solo me reí y tomé un poco de jugo de mi vaso.
Creo que debía agradecerle un poco a esa chica que indirectamente había provocado que esto esté pasando.
Diego: ¿Te vas a quedar acá mucho tiempo?
Roberta: Por ahora no tengo intenciones de salir del país, además tengo shows por todas las provincias.. por este año por lo menos, no creo que salga del país.
Diego: Yo decía de quedarte acá, en la ciudad.
Roberta: Ah.. no.. además de los shows en las provincias, me voy a mudar más al centro.
Diego: ¿Sola?
Roberta: Si, por fin sola.. (sonreí) Quizás un día te invite.
Diego: Si no te molesta.. Roberta, ¿ya me perdonaste todas las cosas horribles que te dije?
Casi me ahogo con la papa frita que acababa de meterme en la boca, pero lo disimulé a la perfección.
No me esperaba que me dijera eso, creí que nos habíamos puesto de acuerdo sin necesidad de decirlo en voz en que nos íbamos a hacer los idiotas con respecto a todo lo que había pasado; al menos por el momento, pero por lo visto no era así.
Roberta: Es un poco difícil eso, teniendo en cuenta que me dijiste cosas realmente horribles.. pero no sé, creo que no puedo odiarte, no me sale.
Diego: Yo tampoco puedo.
Roberta: Pero me dijiste que..
Diego: Uno dice muchas cosas cuando está enojado. Yo de verdad estaba dolido, muy dolido, y todavía me siento un poco asi.
Roberta: Yo nunca te engañé, Diego.
Diego: No quiero hablar de eso.
Roberta: Pero tenemos que hablarlo igual.
Diego: Roberta.. en serio, si estuviste con otra persona, no quiero saberlo y es mejor que se quede así, de verdad..
Roberta: Yo no estuve con nadie. Mirá, oportunidades me sobraron, es más, tengo propuestas de todo tipo todo el tiempo, pero yo siempre..pensé en vos.
Diego: ¿Qué?
Roberta: No me averguenza decir que tengo veinte años y no me acosté con nadie nunca. Y sé que es difícil de creer por el ambiente en el que estoy metida, pero una vez vos y yo hablamos y yo te dije que quería que seas el primero..
Diego: Pero..
Roberta: No importa. Ya sé que vos hiciste cosas horribles, supongo que sos el más propenso a romper las promesas de los dos.
Diego: Yo estaba seguro de que habías estado con otros hombres.
Roberta: No hay que creer en todo lo que dicen las revistas de chimentos, se crean a base de mentiras.
Terminé mi comida en silencio. Diego parecía haberse quedado pensando en lo que yo le acababa de decir.
Al cabo de unos segundos, habló por fin.
Diego: Perdoname, Roberta.
Continuará...
