Capitulo 52:

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Narra Roberta:
Cuando abrí los ojos, ví a Diego profundamente dormido a mi lado. Me quedé observándolo en completo sin silencio, sin moverme.
Sentí esas incontrolables ganas de acariciar su mejilla con mi mano, de acercarme para abrazarlo y besarlo...

Tuve que sentarme en la cama, porque sentía que corazón se me rompía en dos, y eso que el día a penas estaba comenzando.
Agarré mi celular, al cual le quedaba solo diez por ciento de la batería, para ver la hora; y eran las diez y media de la mañana.

Salí de la cama con cuidado de no hacer ruido, porque no quería que él se despertara y después me metí en el pequeño baño que había dentro de la habitación.
Estaba un poco sucio, pero me sirvió para lavarme la cara  y arreglarme un poco el pelo.

Cuando terminé, me puse los zapatos otra vez; agarré el abrigo de Diego para no salir con la ropa que había usado para el show y busqué en su bolsillo.
Encontré una caja de cigarrillos y la rompí para escribir en la parte de adentro. En mi bolso tenía una lapicera, que llevaba por si alguien quería un autógrafo y había olvidado llevar una, y escribí una nota breve.

"No te asustes, me fui sin avisar porque no tengo ganas de seguir peleando. Voy a comunicarme con vos para devolverte el abrigo, por eso no te preocupes. Hasta luego, Roberta."

Dejé la nota sobre la mesa que estaba junto a la cama, guardé la lapicera y el celular en la cartera, y luego de colgármela, salí de la habitación.

Una vez en el pasillo, apuré el paso, sintiendo un poco de adrenalina por el hecho de que él podía levantarse y encontrarme escapándome como una cobarde.

El tipo de la entrada me vió pasar, y no me dijo nada, a penas me saludó con la cabeza y yo respondí el saludo a penas.

Cuando estuve por fin libre en la calle, me dí cuenta de que no tenía ni la menor idea de donde estaba y cómo podía hacer para llegar a casa.
Tuve que empezar a caminar, para ver si encontraba algún taxi, o un remis en su defecto; y luego de varios minutos, por fin encontré un auto estacionado con un cartel que decía "Remis".

Suspiré aliviada y me acerqué al hombre que estaba a un lado del vehículo; él me miró raro porque hacía un frío insoportable y yo andaba de short, tacos y una abrigo en el que entraban dos más como yo, pero lo ignoré y simulé que nada raro pasaba y que mi look era lo más común del mundo.

Roberta: Hola, buenos días, ¿está haciendo viajes?
Xxx: Buenos días señorita, si.. ¿quiere que la lleve?
Roberta: Si, me haría un enorme favor.
Xxx: Suba nomás...
Roberta: Gracias..

Él me abrió la puerta, porque al parecer me vió cara de "no sé donde estoy parada" y se portó excelente durante todo el viaje.
Me contó sobre su vida, y lo mal que estaba económicamente; y también se sorprendió mucho cuando le dije que yo era la tan llamada " The Queen". Le firmé un autógrafo para su hija y luego de pagarle el viaje, bajé frente a mi casa.

A penas me acerqué a la puerta, los de seguridad corrieron hacia mi, realmente preocupados. Me hicieron muchas preguntas, pero no respondí ninguna, solo que había tenido algunos inconvenientes y quería entrar y descansar de una vez por todas.
Pero claro que al entrar no logré hayar esa paz que tanto estaba deseando. Mis padres y Dixon no dejarían pasar algo como lo que pasó anoche.

Alma: Roberta!! Se puede saber dónde estabas?
Roberta: Mamá.. yo..
Dixon: ¿Estás bien? Todos estábamos desesperados después de lo de anoche, solo desapareciste..
Alma: Hasta llamamos a la policía, Roberta..
Roberta: Estoy bien.. (murmuré) Solo me costó un poco llegar hasta acá, pero llegué y estoy en perfectas condiciones..
Dixon: No respondiste donde estuviste.
Roberta: Una persona me ayudó en medio del caos y me llevó lejos para protegerme.
Dixon: ¿Una persona? ¿Quién?
Roberta: Un fanático.. (mentí)
Dixon: ¿Cómo te vas a ir así de la nada con un fanático? ¿Vos te volviste completamente loca?
Roberta: No. Era la única opción que tenía, porque sino me iban a matar...
Alma: Creo que va a ser mejor que tomes una ducha y te quites ese olor a cigarrillos mezclado con perfume barato que llevás encima..
Roberta: (asentí) ¿Dónde está papá?
Alma: Arreglando unos asuntos de la empresa. Tengo que llamarlo para avisarle que estás acá y frenar a la policía...

Yo miré por última vez a Dixon, que me miraba con ojos desconfiados. Era un excelente reprensentante, pero también podía llegar a ser el tipo más denso e insoportable del universo.

(...)

Esa tarde, Mia vino a casa para invitarme a recorrer la ciudad y pasar juntas una noche divertida; además quería ayudarme a elegir un buen departamento para poder mudarme sola.

Estaba maquillándome frente al espejo en este momento, mientras ella ojeaba una revista sentada en el sillón de mi habitación, con las piernas perfectamente cruzadas.

Mia: ¿No me pensás contar lo que fue tu aventura de hoy?
Roberta: Prefiero no recordarlo..
Mia: Vas a tener que contármelo todo igual. Y con detalles.
Roberta: (la miré) Estuve con Diego..

Sus ojos se abrieron de par en par, al igual que su boca; soltó la revista dejándola caer al piso y se levantó de un saltó.

Mia: Es broma, verdad?
Roberta: No, no es una broma para nada. Él se apareció de la nada en mi camarín al final del show, empezamos a discutir y luego todo se salió de control afuera, y terminó salvándome...
Mia: ¿A dónde fueron?
Roberta: No fue una cita romántica, si es lo que te preocupa.
Mia: No corazón, me preocupa que estés a solas con ese tipo..
Roberta: No me hizo nada malo, solo me llevó a ese.. mundo suyo.. pero nada más.
Mia: Roberta.. sé que duele, pero Diego ya no es...
Roberta: No es el mismo. (completé) Ya me dí cuenta..
Mia: ¿Y... qué pasó?
Roberta: Nada. Solo peleamos y.. peleamos. Terminamos en una habitación de un hotel horrible, escapando de la policía. Dormimos en la misma cama, pero parecía que estábamos a miles de kilómetros de distancia. Y por último esta mañana solo me escapé de la habitación...

Guardé los maquillajes en el estuche y me di la vuelta para mirarla. Ella se veía en verdad afectada, y no por nada es mi mejor amiga, siente cada tristeza mia como si fuera suya.

Mia: No quiero ni pensar en las cosas horribles que seguro te dijo..
Roberta: Dice que soy una puta.
Mia: ¿Puta? Putas son todas esas con las que se acostaba y.. .(se quedó callada) Perdón, no quise decir eso, de verdad..
Roberta: No importa. Es la verdad, ¿por qué no decirla? Me duele, pero ya me voy a acostumbrar..
Mia: ¿Y esto?

Ella agarró la campera de Diego que yo había dejado colgada en el perchero de la habitación.
Yo se la saqué de la mano y la metí en el fondo de mi armario para que nadie más la volviera a ver.

Roberta: Es de él.
Mia: Pero..
Roberta: Si, supongo que voy a tener que volver a verlo para devolvérsela; pero por favor que esto no salga de acá..
Mia: ¿Alguna vez conté algún secreto tuyo?
Roberta: No..
Mia: Entonces no es necesario que me digas eso..
Roberta: Si bueno, pero es que.. si mi papá se llega a enterar que tuve contacto con él otra vez se va a poner como loco, y ni hablar de Dixon, que es peor que tres papás juntos..
Mia: Está bien, soy una tumba. ¿Vamos?
Roberta: Vamos, explotemos la noche.

Sonreí y salimos de mi habitación. Yo ya era mayor de edad, así que ni pensaba andar pidiendo permiso, además tenía esa noche libre sin shows y me merecía salir a divertirme como en los viejos tiempos.

El chofer nos llevó hacia el boliche que Mia había elegido esa noche. No se imaginen un lugar común y corriente, no nada de eso, este lugar era hermoso y perfecto para pasar una noche increíble.

A penas entramos, Mia empezó a bailar y por supuesto que me llevó con ella. Rápidamente las dos habíamos empezado a bailar como en los viejos tiempos, cuando éramos una adolescentes inexpertas.
Las luces de colores y el humo, sumados al alcohol que estaba consumiendo, eran la combinación perfecta para pasarla excelente.

El lugar estaba lleno de gente, y por suerte por el momento ninguno me había pedido un autógrafo ni nada de eso, cosa que era muy incómodo cuando me pasaba allá en Europa.
Me gustaba eso de no ser tan conocida.. me permitía jugar a ser una chica más del montón por un rato.

Mia: Voy a buscar algo para tomar, vos querés otro de esos? (señaló mi vaso vacío)
Roberta: Si, por favor..
Mia: Ok, ya vengo...

Ella se fue y yo me quedé en el medio de la pista. Un chico se acercó a mi, y empezó a hablarme para lograr que yo aceptara bailar con él; pero en un momento dejé de escucharlo, cuando me pareció ver a Diego entre tantas caras desconocidas.

Terminé apartando al chico con la mano, sin dar explicaciones, y avanzando hacia el chico que de espaldas era igual a Diego.
Cuando estaba más o menos él se dió vuelta y le ví la cara. Sonrió de costado y me clavó la mirada. Si, era Diego. ¿Qué estaba haciendo él en este lugar?

Continuará...

Don't Forget MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora