Capitulo 50: ¿Síntomas?

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- Carajo. Somos los primeros en volver- dijo Avery en una voz más alta de lo que a Ryley le hubiera gustado.

-Avery, ya te dije que estoy bien...

- ¿Eres médico?

-No, pero creo que conozco mi cuerpo.

Avery lo miro, sin creerle. Y en parte tenía razón. La cabeza aún le daba vueltas, pero ya no se sentía desorientado al extremo de no saber dónde estaba. Aún así, la sangre en el rostro era desagradable y al poner un pie en la base se sintió súbitamente débil para caminar.

-¡Woah!

Lo bueno es que Avery le estaba dando apoyo para mantenerse de pie. Con cuidado, llegaron al área donde dormían y el ex-capitán improvisó una almohada con un rollo de fibra de malla, haciendolo recostarse sobre ella.

-Gracias.- dijo Ryley suavemente.

No tardaron en tener compañía. La dupla de Ozzy y Danby llegaron unos veinte minutos más tarde. Aún tenían en mente la PDA sobre Paul Torgal, y venían hablando sobre ello.

-Quizas el Oficial Keen sepa algo.

-¿Deberíamos preguntarle?

No obstante, nada más fue entrar al área común y ambos entraron en pánico a ver a Ryley en el suelo, su rostro aún ensangrentado.

- Oh, por Dios, Ryley. ¿¡Estás bien!? - gritó Ozzy.

-Estoy bien, Ozzy-

-No estás bien, Ryley, y lo sabes. James, ¿Puedes revisarlo?

El aludido no dijo nada, demasiado nervioso, como siempre que tenía que cumplir su "papel". Simplemente se limitó a sacar su escáner de mano de su Hammerspace, ahogó una tos bajo su puño y se dispuso a revisar a Ryley.

-¿Qué pasó exactamente? - preguntó el médico

-No estoy seguro- dijo Avery

Al mismo tiempo, se oyó llegar al último Seamoth, sus ocupantes aún muy alterados por su última conversación.

-John. Deja de darme largas

Keen no había dicho nada más tras soltarle su confesión, ni en todo el camino de vuelta. Y no era como que ella no hubiera intentado hacerlo hablar más. Keen no obstante, la había "ignorado" exitosamente todo el camino. Y es que, en los ojos de Keen ¿Qué derecho tenía de hablarle? No tenía derecho ni a compartir espacio con ella tras lo que había hecho, y estaba seguro que ella así lo pensaba. Lo odiaba seguro, y lo merecía.

-¡John! ¡Maldita sea!

-En otras instancias, Keen le habría ofrecido ayuda para bajar o quitarse los tanques de oxigeno, pero está vez, Keen entró solo y trató de dejarla atrás. No obstante, ni los tanques ni su ya notorio vientre eran un impedimento aún para alcanzarlo y rápidamente le cortó el paso.

-¿En serio me vas a hacer esto?- le recriminó ella.

Keen no obstante, aún teniéndola frente a él, no era capaz de mirarla a los ojos, mirando en su lugar al suelo. Parecía un perro regañado , triste y patético

- Sé que te sientes culpable. Pero aún no me creo que sea el caso. Además, no me has contado todo todavía...

Y era cierto, Keen aún no había definido la razón por la que había llegado tarde al escáner de largo alcance el día del accidente. Solo había dicho que era una razón estúpida. Pero nada más de pensarlo, Keen volvió a cambiar de color y Yu no supo distinguir si se había puesto más pálido o más rojo. Quizás ambas al mismo tiempo.

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