Capítulo 134: En el Infierno

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Los demás solo habían estado esperando a que Keen volviera, lo que no tardó mucho. Aún así, no bajo su tensión hasta que no vieron que su baliza se acercaba de vuelta.

-¿Todo en orden?- le preguntó Avery.

-Todo en orden.- respondió Keen, calmo pero muy visiblemente entristecido- Ahora todo depende de Lawson.

Podía ver la baliza del Maldito Cacharro desde su PDA. Él mismo le había ayudado a Bart a calibrarla para que sus PDAs alterranas captasen el vehículo mongol. Se movía a paso lento, una muy buena señal. Pero eso no les quitaba la aprehensión, que el vehículo estuviera lo suficientemente entero para poder localizarlo no implicaba que sus tripulantes estuvieran bien o enteros.

-Ellos van a estar bien- trató de consolarlo, Avery.

-Eso espero.

-¿Podemos movernos ya o vamos a seguir perdiendo?- Se quejó Bart por la radio, sorprendiendo a todos. Nunca lo habían oído hablando en ese tono.

-Claro... Vamos.

Keen salió del Behemoth, cediendo el mando rápidamente a Ryley. Yu tenía razón, él era un gran piloto.

-Gracias por dejarme usarlo hace rato-dijo Keen. Agradecido de que se le permitieran algunos minutos adicionales con Yu.

-De nada. No es como si me perteneciera o algo.

Dejaron el cuarto escáner atras. Les serviría como puesto de avanzada por si algo pasaba. Estaban listos. Sin más, Avery encendió los motores y se dispusieron a avanzar al fondo de la cueva, donde el túnel volvía a bajar.

-Ten cuidado, Ryley.- dijo Avery al hombre en el mecha traje.

-Lo tendré.

Ryley iba como avanzadilla. Sorteando la bajada con saltos cada vez más largos, al igual que las raíces, no solo del gran árbol, sino de la docena de árboles más pequeños con puntas igual de resplandecientes. Árboles fantasma, los había bautizado Ryley en su mente.

Detrás de él, el Fantasma iba girando lento. El espacio se hacía más pequeño y se hacía difícil maniobrar. Por fortuna, Avery seguía siendo un piloto experto y Keen iba guiando lo que no podía ver , como siempre.

- La cámara de quilla nuestra demasiadas ramas, no vayas muy abajo.

- Entendido.

La salmuera azul también descendía lentamente con ellos, cuál cascada, asentandose en pozas cada vez más pequeñas que al verse sobrepasadas, iniciaban una nueva cascada. Y asi paso por unos 150 metros hasta que la última de las pozas dejo de hacerlo, detenida en seco. Los escáneres de ambos vehículos podían inferir el porque, la temperatura había aumentado radicalmente, y más abajo, justo al lado de un gran grupo de hongos de las profundidades, el suelo brillaba naranja en grietas que se abrían por todas partes.

-Llegamos, ¿eh?- dijo Bart serio tras los hombros de Keen y Avery.

- Estamos cerca de menos- afirmó Avery.

La caverna se convirtió en un gran pasillo. No había nada en una dirección así que el camino era uno solo. Pese al brillo naranja, la visibilidad era asquerosa, así que era difícil ver a dónde iban y las luces no ayudaban, al contrario, los dejaban más ciegos. Maldita refracción.

-John, enciende el sonar un momento. No se ve un carajo.

-Encendiendo sonar.

La extensión del túnel era inmensa, aún con el sonar, no se veía donde terminaba, pero al menos podían ver a los lados, y podían ver las criaturas que los acompañaban. Escuelas de peces brillantemente naranjas, ¿Algun camuflaje para el ambiente volcánico?

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