El viaje de regreso fue asquerosamente incómodo.
Bart aún tuvo que volver sentado a las piernas de Ryley, nuevamente apretujados y con mucho más contacto físico que el que cualquiera quisiera, especialmente tras su última discusión. No obstante, a diferencia de la ida, Ryley estaba sepulcralmente callado y completamente enfocado en pilotar. No intentó dar ideas, ni hablar por la radio, mucho menos entablar conversación banal. Lo agradecía la verdad, o al menos eso se decía a sí mismo. No obstante, a Bart le duró poco el gusto porque, justo cuando llegaron a medio camino de la puerta, Ryley detuvo al Behemoth en seco. Esperó unos segundos a qué se volvieran a mover. Pero eso no paso.
-¿Esperamos algo?- se quejó el mongol.
Ryley por su parte suspiró profundo. Bart ya se lo había dejado muy claro. Pero tenía una última cosa de que hablar a solas con él.
- Bart. Lo entiendo... No te importo ni nadie más tampoco. Pero...si tanto quieres estar solo. ¿Por qué me salvaste en primer lugar? ¿Por qué buscar a los otros?
Ryley ya tenía pensada la respuesta que Bart le daría. Que lo había hecho por supervivencia, por interés propio. Al menos lo de contactar a los otros. El porque lo salvo seguía siendo un misterio para él. No obstante, Bart no contestó de inmediato.
- Bart, es la última pregunta que te hago. Prometo no volver a dirigirte la palabra después. Pero dime, por favor... ¿Por qué me salvaste?
Ryley no podía verlo pero ahí estaban otra vez, los ojos prietos, la mordida de labio, un suspiro doloroso. Bart si que tenía una respuesta, si que la sabía. Pero no quería darla. No podía. Así, en lugar de contestar y para impacto de Ryley, oprimió un botón y salió del PRAWN con su Deslizador Submarino en mano.
-¡Bart! ¡¿Estás loco!? ¡Bart!
Fue lo que escucho por la radio, pero trató de ignorarlo. Esperaba que una vez estuvieran con todos, Ryley se acobardase y no hiciese más malditas preguntas. Así, solo tenía que resistir algunos segundos de esa agua odiosamente caliente. No obstante, mientras iba saliendo, escuchó otra voz en la radio, como un susurro.
-No salga... de la base. Repito... No...base.
¿Ahora que le decía Ryley? Intentaba mantenerlo cerca seguro, pero lo ignoró. Giro la cabeza para asegurarse que no lo siguiera, pero lo hacía así que decidió acelerar. Ya tenía la puerta en frente, pero al regresar la cabeza a su posición normal, fue cuando se dio cuenta que el mensaje no era de Ryley.
Tras diez años en ese planeta, había muy pocas cosas que no lo hicieran sentir pequeño. Los leviatanes, las inmensas plantas, incluso la inmensidad del propio océano.
El colosal monstruo frente a él tampoco era una de ellas.
-Orion mío...
No supo que hacer. Se habría quedado paralizado de no ser porque la criatura era tan grande que removía el agua cual corriente submarina, arrastrándolo. ¿Quizás no debía hacer nada? Quizás era tan pequeño en comparación que no lo había visto. Pero entonces, aquel rugido temible e incorporeo que habían escuchado antes de entrar a la base ganó un cuerpo, un cuerpo verde con cola de kraken y cara de dragón. Era tan insoportablemenre ruidoso que quedó aturdido, intentando taparse los oídos en vano, podía sentir el sonido en sus pulmones, en su cerebro, y para su horror, se abalanzó sobre él.
-¡Bart!
Escucho a Avery y Keen gritar por la radio. Habían sido ellos los que le advirtieron y los había ignorado. Bueno, no era lo peor que había hecho ese día. De lo peor que había hecho ese día estaba a punto de caerle el Karma.
YOU ARE READING
Hope runs deep
Fiksi PenggemarRyley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
