Ryley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
Con ayuda de los otros había armado un pequeño altar en la barra del Snap Blu. Para eso había preparado comida extra y habían acomodado algunas de las pertenencias encontradas en los vestidores. Un par de zapatos, una PDA rota, una chaqueta personalizada con el apellido Huggins escrito. Y algo de comida, por eso había hecho un poco más para el viaje. Quería darle una última cena a las almas perdidas en el viaje. Era una enseñanza pasada de sus padres a él, y de los padres de sus padres a los suyos. Iba tan en contra de Alterra el reparar más que lo mínimo por los muertos que Ryley y Keen jamás habían oído de esa costumbre, aunque la aceptaron de inmediato, los muertos merecían ser honrados.
-Edgar Hollister, Capitán. Satoru Torune,Jefe de Personal. Lilian Arnolds, Jefa de Recursos Humanos.
Le había dado a Keen el listado de víctimas del Aurora y lo estaba haciendo leerlo. La razón oficial era porque como "comandante en funciones", era su deber. Aunque en realidad lo hacía porque Yu se lo había pedido y un poco por si mismo. Era parte de su pequeño ritual, si, pero también quería castigar al hombre por sus acciones.
-Donato Zerboni, Jefe del departamento de Robotica. Ronald "Ronnie" Robertson, Ingeniero de Sistemas no Esenciales. Rolanda Cunningham, Ingeniera de comunicaciones estelares.
Y vaya que lo estaba logrando. Con cada nombre, Keen estaba encontrando cada vez más y más difícil mantenerse sereno. Cada uno de esos nombres... Una persona que ya no existia por su culpa. Respiró hondo. En estás instancias ya sabía que era un castigo pero no merecía ni siquiera sentirse mal por ello. Así que, juntando todo su valor, interpretó su voz de oficial lo mejor que pudo y continuó con la encomienda de Ozzy.
-Marika Danylo, Instructora deportiva. Isaac Masters, Ingeniero...Eric Berkeley... Ingeniero en Robotica.
Aún así, su voz se quebró con ese último nombre. Era el que más le dolía... El padre del bebé de Yu. Aquel por el cual jamás podría perdonarse. Por suerte, había finalizado. Haciendo gala de su rango y su pasado militar, dio un saludo por los muertos al mismo tiempo que Ozzy elevaba una plegaria silenciosa para un Dios que al resto les era desconocido, Ryley se despedía en silencio y Avery presentaba sus respetos por la tripulación que nunca llegó a conocer.
- D...deberíamos seguir- enunció Keen saliendo del lugar tan rápido como pudo, seguido por el resto de sus camaradas. La siguiente fue una parada rápida a la bodega de la cafetería, rescatando además de más barras energéticas, una sola lata de café en grano, una bolsa de arroz y una de azucar
-Excelente. ¡Con esto valdrá la pena fabricar la cafetera y la expendedora!- dijo Ryley emocionado, y Ozzy y Avery compartían la emoción. Después de semanas de solo pescado, fruta y agua, cualquiera mataría por una taza de café y una barra de arroz dulce.
El camino los llevó eventualmente a lo que estaban buscando. Las cabinas. Recordaban bien esa parte. Ozzy por la cercanía a su café y Ryley muy particularmente porque el había vivido en esa parte de la nave.
-Cabina 7- enunció Ryley junto al pasillo en llamas que llevaba a dicho cuarto.
- ¿Está era tu habitación?- preguntó Avery.
-No. Estas eran cabinas de mujeres- dijo Ryley. La mía está un poco más para allá.
Intentaron buscar cosas para Yu. Ropa, zapatos, algún producto para poder hacerla sentir más cómoda, pero el fuego ya había arrasado con la mayoría. Al menos pudieron escanear al fin una cama, o los restos carbonizados de varias, suficiente al fin para ya no tener que dormir en el suelo.
-Gracias a Orion. La espalda ya me estaba matando- dijo Avery con alivio.
-Y eso que tú no tuviste que dormir en una cápsula de escape- le recriminó Ozzy.
Siguieron su paso por las otras cabinas. 6 y 8. Recuperando lo poco que podían, más medicinas, un par de posters que el fuego no había devorado, la prueba en PDA de que Wilson engañaba a su novia, la pobre Elheim con un piloto de Prawn, más medicinas, otra mochila. Intentaron lo mismo con la 5 pero está había colapsado por completo y la puerta al sanitario estaba completamente bloqueada. Apropiado quizás, no era agradable pensar en un grupo de hombres irrumpiendo en el baño de damas, aún si ya no había ninguna dama ahí.
Así, procedieron al resto de cabinas de ese lado. La 2 también completamente inaccesible. La 1 tenía un código que habían encontrado anteriormente en los vestidores de los Pilotos P.R.A.W.N, encontrando nada útil, no obstante, los objetos del lugar se sentía preciosos. Una gorra azul, un peluche, un artículo de una PDA. Ryley pensó en el hombre al que pertenecieron esas cosas, su vecino de cabina. Solo lo había conocido de vista y nunca se había molestado en aprender su nombre o algo de él. Y aunque parecía que ya nunca podría hacerlo, en esa expedición había podido aprender algo de él.
Su nombre era Huggins, era piloto de Prawn. Por la gorra podía decir que le gustaba Durette, la marca a la que pertenecía al gorra y que estaba de moda. Le gustaba esa horrenda película de Selección Natural pues el peluche imitaba uno de sus alienígenas. Tenía intereses románticos pues el artículo de la PDA detallaba como establecer relaciones románticas transaccionales. Con esto en la cabeza, Ryley no pudo evitar preguntarse, de haber conocido a Huggins en vida, ¿Se habrían llevado bien? ¿Se habrían llevado mal?
¿Hubieran sido amigos?
Una gran sensación de anhelo y nostalgia se asentó en su estómago otra vez. Y solo empeoró al caminar a la Cabina 3.
Las cuatro camas seguían ahí. Ryley recordaba que ahí dormía Ronnie Robertson, su subordinado... Compañero de sistemas no esenciales. Mateo Silva, un analista de sistemas y un tipo de apellido Crewe que nunca supo que hacía en el Aurora pero si sabía que era extremadamente xenófobo hacia los Mongoles en la nave. Ahora de ellos no quedaba nada. Ni un cadaver, ni un objeto para llevar a sus familias o amigos. Apenas un recuerdo. Y del ocupante de la cuarta cama, pues...
-¿Todo bien, Ryley? - preguntó Ozzy viendo que el joven revisaba intensamente uno de los casilleros caídos con una mueca triste.
- Ah, si... Quería ver si las fotos seguían ahí pero parece que se quemaron... Tch...
El grupo se dio cuenta entonces, ese era el dormitorio del ex- jefe de mantenimiento. La foto que buscaba en particular era la de su madre. Pero esta se había perdido con lo demás. Estúpidamente, su póster de Aurai Vexx una cantante de Synth- pop, había sobrevivido. Pero, estaba tan pegada al metal que arrancarlo seria destruirlo.
- Vamos, la Cabina del capitán es la que sigue-dijo Ryley ante las miradas compungida del resto. Era obvio que quería tragarse su dolor, pero nadie dijo nada por respeto.
Y así, finalmente, llegaron a su destino. La cabina del Capitán.
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Gracias por leer. La verdad espero ya acabar pronto con el Aurora pero se me siguen ocurriendo cosas por contar xD. Con suerte solo será un capítulo más.