Ryley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
El Behemoth iba dando de saltos con Yu a bordo, su mirada llena de una determinación pocas veces vista, pero también, de un creciente anhelo. Tenía que concentrarse, así que la determinación era todo lo que tenía. No podía distraerse con el exterior o con el hecho de que Danby estaba ahí, y tenía que sentarse en sus piernas. Danby, por su parte hubiera preferido por mucho viajar de cualquier otra forma, pero tenían vehículos limitados y al menos podía excusar la cercanía bajo la premisa del médico. Cualquier otro hubiera sido incómodo, especialmente Keen, y cambiar de lugar no era opción a no ser que quisieran aplastar al bebé cómo tortilla.
Por su parte, el ya mencionado Keen iba con Bart Torgal a bordo del Maldito Cacharro, con la misma mueca de cautelosa esperanza en el rostro que tenían Yu o Danby. El vehículo le hacía honor al nombre, la cosa estaba bastante vapuleada y tenia claras señales de múltiples reparaciones. Keen no pudo evitar pensar que ahora se parecía a este con tantas cicatrices. Bart, en cambio, conducía, fijo y concentrado en un camino que parecía saber de memoria y que el Behemoth seguía desde el suelo.
Atrás de todo iba el Mirón, con Avery y Ozzy de a bordo. Misma expresión, mismo deseo. Les daba igual el hecho de que Torgal hubiera aparecido sin rima ni razón. Tras lo que este les había dicho solo querían seguirlo.
-¿Crees que falte mucho?- preguntó Ozzy, a lo que Avery solo se encogió de hombros, no teniendo ni idea.
Así, finalmente llegaron al arrecife escaso, pero no fueron al respiradero que ya todos conocían, aun si les venía bien conseguir más enzima. Pasaron de largo, ignorando el naufragio del fragmento del Aurora y la cápsula de Keen al fondo del abismo. Y así. Siguieron hasta encontrarse con otro agujero en el suelo, aunque esté estaba distinguido de los otros maravillosos y fascinantes agujeros con lo que solo podrían haber definido como una gran corona de puro cuarzo, la cual emitía reflejos en la arena y el agua gracias a una gran linterna que se movía de un lado a otro, como un guardabosques patrullando.
Cómo quien ensarta un hilo en una aguja, Bart metió a Maldito Cacharro y por ende a Keen por el agujero. Viendo esto, Yu y Avery le siguieron con sus respectivos pasajeros, asombrándose de encontrar una gran cueva cuya entrada no solo estaba adornada por flora nativa, sino también grandes jardines bajo el mar, obviamente plantados por mano externa. Grandes enredaderas de algas provenían hermosa iluminación con sus semillas, aunque no la suficiente para eclipsar la bioluminescencia natural de las otras plantas. Algas de sangre plantadas cuidadosamente junto a hongos de las profundidades y sacos de gel. Árboles membrana, arbustos de caverna, hermosas violeta, incluso gelasetas, eso por no dejar de lado las plantas que jamás habían visto.
-Woah...- dijo Keen débilmente, sorprendido. Tras esa cortina de vida, los recibía una base tan grande como la suya. Y aunque de aspecto viejo, era evidente por las luces exteriores que alguien vivía ahí todavía. El mismo alguien que lo llevaba de pasajero.
- Por aquí- dijo Bart mientras dejaba los controles. Luego procedió a salir del Seamoth y ayudo a Keen a salir. Podía parecer algo ido pero era lo suficientemente observador para notar que el hombre estaba lleno de vendas. Así, nadaron juntos hasta una exclusa en el piso superior de la base. Los demás, que vieron la escena desde lejos, no tardaron en seguirles.
-¡Woah!- volvió a decir Keen, está vez más fuerte, pues al entrar a la base de Torgal, fue recibido con una exuberante selva en miniatura. Ozzy fue el siguiente en entrar, asombrado por la belleza natural. Casi se sintió avergonzado de sus orgullosos cultivos. Esto era otro nivel.
- Increíble...
Inmensos árboles linterna y bulbo que crecían hasta el techo. Flores, helechos y hongos en cada milímetro disponible de la pared y huertos y huertos de papas y melomarmoles que se extendían por la totalidad del piso. Al centro, un único biorreactor que trabajaba a marchas pesadas, pero probablemente, con combustible suficiente para décadas adicionales.
-Con cuidado, James.
El resto entro poco después, teniendo que ayudar a Danby para que no se rompiera la cara pisando mal en algún huerto mientras miraban embelesados a su alrededor. No obstante, debían contener su asombro, no estaban ahí de visita.
El gran invernadero dio paso a una puerta que los llevo a lo que era una gran cocina toda equipada. No tenía nada que envidiar a la de su base. Es más, Avery pensó que era mejor que la que había a bordo de la Sunbeam, pues, de algún modo, tenía un refrigerador y...
-¿¡Eso es una tarja!?-
Pero, ¡Agh! ¡Se estaban distrayendo otra vez! Finalmente, llegaron a otra puerta, que daba a una partición de un cuarto. Una vez ahí, Bart se apresuró a remover su equipo de buceo y pronto el resto le imitó, listos para cruzar por ese umbral. No obstante, Bart lanzó una advertencia antes de abrir la puerta.
-Preparense. Puede que esto sea duro.
Ante esas palabras Ozzy sintió el nudo en la garganta, y Yu, un vacio en su vientre claramente lleno. Para Keen era una opresión en el pecho, mientras que Danby no podía controlar el temblor de sus manos y Avery estaba a punto de partirse una muela de tanto apretar los dientes. La anticipación era terrible. ¿El por qué? No tenían ni idea. Literalmente lo que estaban a punto de presenciar había sido el objeto de muchas plegarias y alguno de sus más grandes deseos. Ah, es tan complicado ser un humano.
Bart por fin abrió la puerta, llevando directamente a la que claramente era su habitación, dejando muy clara la diferencia entre las suyas en su base y la de él. La base de Bart en general se veía como un hogar. Acogedor, intimo. Cuerdas hechas de enredadera de algas colgaban de las paredes, llevando cuentas hechas a mano de hueso, dientes y coral. Madera tallada de un árbol de la superficie colocada a mano alrededor de un gran marco de fotos. Tres personas al centro, Bart una de ellas. Se notaba que la foto había sido tomada en el planeta así que era evidente que las otras dos eran Marguerit y Paul. Podrían al fin ponerle un rostro a esas voces incorporeas. Pero en ese momento, solo tenían pensamientos para un solo rostro. El que estaba en el borde de la cama, con expresión de dolor pese a sus ojos cerrados. Moretones y cortadas en marcaban la mitad mientras el resto del cuerpo mostraba aún más vendas que Keen. Fue inevitable para todos el derramar lágrimas. Bueno, todos menos Keen, él se contuvó. Pero igualmente, fue el primero en exclamar el nombre al que pertenecía la faz que estaban mirando. No podía ser...
- ¡Robinson!
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Jeje.
¿Lo vieron venir?
No tengo mucho más que decir, solo que espero que les haya gustado y gracias por leer. Nos vemos a la próxima.