Capitulo 166: Fuego nuevo

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-¡Gaaaaaaaaaaaaaah!

Habían tratado de mantener a Yu lo más cómoda posible durante el delicado proceso.

Ozzy le había hecho la tisana y Ryley le había traído agua caliente para intentar manejar el dolor. Keen de por si ya había tenido la precaución de traer docenas de toallas y mantas cuando todo había empezado.

-Miren, así debería ser más cómodo.

Bart tuvo la idea de deconstruir las camas de la habitación de Keen y Yu y construir una sola matrimonial para darle a la mujer espacio para respirar y estirarse. Mientras que Avery la ayudo a levantarse cuando tuvo que ir al baño. Eran aportaciones pequeñas pero esperaban que harían el proceso más sencillo para ella.

Oh, habían sido muy optimistas.

-Tranquila, Yu... Todo va a salir bien.- se oyó decir a Ozzy.

- ¡Gyaaaaaaaaaaaaahhh!

Pero tres horas de parto se convirtieron pronto en las cinco que Avery había pensado optimistamente, y luego en las ocho del realista Ozzy.

No habían estado preparados para las ocho convirtiéndose en diez, trece, dieciséis...

-¡Aghhh!

-Respira, Yu. Vas bien

O eso decía la PDA, pero la PDA no lo sabía todo. No les hablaba de lo que la mujer experimentaría. La sudoración excesiva, los temblores, la sensación interna de sus huesos separándose. Estaba exhausta, se sentía sucia, y el temor nunca había remitido por completo. Sabía que el dolor sería grande, pero nada nunca la prepararía para algo tan extremo.

-Siento que me voy a partir en dos...

-Lo se, Yu. Lo sé.- La consoló Keen, sosteniendo su mano, negándose a soltarla. Aunque otra contracción casi lo hizo desear hacerlo, la ex Jefa Técnica lo apretaba tan fuerte que los dedos de ambos se estaban poniendo blancos.

-Esa tardo menos, ¿No? - dijo Bart, llevando la cuenta de las contracciones.

-Si- confirmó Ozzy- Ya son cada tres minutos.

-Voy a escanearte otra vez, Yu- dijo Avery, y así lo hizo mientras la mujer jadeaba y se aferraba a las sábanas con mucha fuerza.

-Dilatación del cuello uterino de 8 centímetros. Entrando a la fase de transición.

-No... - lloró Yu. No sabía si resistiría mucho más tiempo. Los demás también empezaban a asustarse en serio. Habían sido ya más de dieciocho horas.

Algo iba terriblemente mal, ¿Verdad?

Avery apareció detrás de ellos, su rostro lleno de ojeras pese a regresar de haber dormido.

- Ve a dormir, John. Te toca.

Una vez más, estaban tomando turnos. Esta vez para cuidar de Yu y asegurarse de que al menos pudieran tener algunas horas de sueño. Eran casi las cinco de la madrugada después de todo. No obstante, el hombre se negó.

-Que vaya alguien más. Yo me quedo.

No iba a dejarla sola otra vez. Ni ahora, en su momento de mayor necesidad, ni nunca. Avery ya lo sabía, pero tenía que intentarlo al menos.

- Vale... ¿Quién irá entonces?

Nadie tomo la iniciativa y al final, acabaron quedándose todos ahí, con la mínima de sueño porque, ¿¡Cómo dormir en una situación así!? Los que lo habían intentado habían sido rápidamente interrumpidos por la preocupación y los gritos.

-Ufufufuhh- gimoteo Yu. Las contracciones no solo eran más constantes, duraban más y eran cada vez más intensas.

-Vamos, Yu. - dijo Ryley limpiando el sudor de su frente con un paño húmedo.- Tu puedes.

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